“Gravity”, de Alfonso Cuarón: “Una película como nunca la has visto antes”

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Hollywood ha vaciado de contenido frases como “una película como nunca la has visto antes” o “prepárate para lo imposible” a base de usarlas para promocionar largometrajes que, a la postre, no suelen ser otra cosa que más de lo mismo: más efectos, más ruido, más planos. Ni siquiera la exitosa Avatar (2009) de James Cameron consiguió, al menos para mí, hacer cierta la promesa de ofrecer un punto y aparte en la historia de la técnica cinematográfica en particular y del cine espectáculo en general.

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Sandra Bullock en Gravity, de Alfonso Cuarón

Alfonso Cuarón sí consigue que las imágenes de su Gravity se revelen como inéditas. Sus precisos noventa minutos de duración contienen movimientos de cámara nunca vistos antes en un largometraje. Cuarón hace saltar por los aires las convenciones del plano/contraplano, amplia hasta el infinito y más allá el concepto de plano secuencia, borra definitivamente las barreras entre imagen real e imagen digital, demuestra que el 3D debe seguir siendo el futuro del cine de gran presupuesto y logra que, al menos esta vez, Sandra Bullock actúe.

La cámara del mexicano (y de su imprescindible director de fotografía Emmanuel Lubezki) vaga por el espacio buscando planos generales que no tarda en convertir en planos detalle para luego transformarlos en planos subjetivos que acaban deviniendo en contraplano de todo lo anterior. Todo ello, además, con la menor cantidad posible de cortes visibles. Aproximadamente durante la primera media hora de proyección parece que el director de Y tu mamá también (2001) va a aprovechar toda la tecnología digital que su equipo ha inventado y patentado para dar la impresión de lograr el plano secuencia más complicado de la historia aunque todo sea, obviamente, un truco digital. Según el argumento de la película se va poniendo más angustioso, se multiplican los cortes lo que no quiere decir que el director renuncie a la composición de campo en profundidad que sigue reinventando hasta el final.

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Sandra Bullock en Gravity, de Alfonso Cuarón

¿Y qué argumento es éste? El de dos astronautas a los que les sucede el peor de los accidentes posibles mientras se encuentran en el espacio. Un “tour de forcé” narrativo donde el responsable de la visionaria Hijos de los hombres (2006) consigue mantener el interés y la tensión contando con los mínimos elementos dramáticos. No hay batallas interestelares ni alienígenas salvando a última hora a los héroes. Estamos, en el fondo, en el territorio de largometrajes como Buried (2010) de Rodrigo Cortés o Última llamada (2002) de Joel Schumacher que asumen como reto reducir al mínimo las herramientas con que angustiar al espectador. Cuarón transmite eficazmente que el peligro en el que se encuentran sus protagonistas es el precio que han de pagar por ser unos de los pocos terrícolas que tienen el privilegio de volar sobre la Tierra, de moverse de un continente a otro sólo en unos segundos.

Dicho esto, los trucos de guión que usan Alfonso Cuarón y su hijo Jonás se asemejan en ocasiones demasiado a los utilizados en los videojuegos, los diferentes bloques narrativos y los peligros que acechan en cada uno son como pantallas de una aventura gráfica y el subtexto humanista y vital con el que se quiere dar volumen a la odisea de la Bullock no deja de ser de manual de escritura cinematográfica. No es que importe demasiado, la verdad, aunque a mí me provocó más intriga el preguntarme constantemente cómo habrán hecho la película (ojalá el DVD o Blue-Ray contengan información relevante al respecto) que la historia en sí.

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George Clooney en Gravity, de Alfonso Cuarón

No estamos, que quede claro, ante un título como Rango (2011) de Gore Verbinski en el que la ficción no es más que un banco de pruebas de nuevo software sino ante una solvente y entretenida película que con su simple existencia explica para qué ha de servir Hollywood y plantea un espectáculo que, esta vez sí, sólo se puede disfrutar en una pantalla de cine cuanto más grande mejor.

Y en 3D, por supuesto (por cierto que la cadena Yelmo ha eliminado el suplemento en las entradas para las películas estereoscópicas, ya cuestan lo mismo que una en 2D y te puedes llevar las gafas de casa

Gravity, de Alfonso Cuarón, se estrenó en España el 4 de octubre de 2013

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Nacho Cabana

NACHO CABANA (Madrid, 1968) es guionista de cine y televisión y escritor. Desde “Colegio Mayor” (1993) a “Matadero” (2018) pasando por “Policías en el corazón de la calle”, “Médico de familia”, “Compañeros”, “U.C.O” numerosas series de TV llevan su sello . Así mismo es el coguionista de dos largometrajes de ficción, “No debes estar aquí” (2002) y “Proyecto Dos” (2008) y los documentales “Arizmendiarreta, el hombre cooperativo” (2019) y “Aute retrato” (2020) que fue nominado al Goya. También es el responsable de “Tres caídas” (2006), documental sobre lucha libre mexicana presentado en el Sitges Film Festival y otros certámenes internacionales. Como escritor ganó en L´H Confidencial 2014 con “La chica que llevaba una pistola en el tanga” (Roca editorial), el “Ciudad de Irún” de novela en 2004 con “Momentos robados” y el de cuento en el mismo certamen con “Los que comen sopa” (1993). “Verano de Kalashnikovs” (Harper Collins, México) es su última novela. Actualmente es tutor del módulo de ficción televisiva del Máster de Guion de The MediaPro Studios con la ESCAC y escribe críticas de cine, teatro y música en la revista cultural on line “Tarántula”. Viaja todo lo que puede y escribe aunque no pueda.

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