Farruquito: La segunda oportunidad

Farruquito: La segunda oportunidad

El Flamenco vuelve a Tarántula. La ocasión lo merece. Es verdad que hablamos de un género complicado; difícil de entender y encasillado. Desde la muerte de Paco de Lucía el mundo del flamenco se ha quedado sin una importante figura que lo represente. (Muchos mensajes de todo el mundo los primeros días pero ya podemos ver los resultados… Es lo que tienen las redes sociales, en las que la gente piensa que por colgar un comentario ya es famoso. Ya pasó con míticos como Lou Reed o JJ Cale….).

España es un país envidioso. Lo practicamos sin saberlo. Nos pasa con el deporte. Es el ejemplo más claro que se me ocurre para dar forma a este artículo que aún no sé cómo terminará. Pasamos de amar a odiar a Rafa Nadal o Fernando Alonso en un santiamén. Disfrutamos de las victorias pero no acompañamos en las derrotas. En la música no es lo mismo.

Todos conocemos el caso Farruquito. El bailaor fue condenado a dos años de cárcel por homicidio imprudente en concurso con un delito contra la seguridad del tráfico, y a un año más por omisión del deber de socorro por el atropello mortal del peatón Benjamín Olalla la noche del 30 de septiembre de 2003, cuando circulaba por una calle de Sevilla a mayor velocidad de la permitida y sin tener ni carné de conducir ni seguro del coche. Al final cumplió 14 meses entre rejas, dejando saldada su deuda con la justicia pero supongo que no consigo mismo, siendo sabedor de la pena y rabia que sentirán los familiares del fallecido, a los que me es imposible imaginar cómo se sentirán, más sabiendo que se podría haber evitado si no hubiera sido tan irresponsable y reincidente en sus actos (Farruquito conducía coches desde muy temprana edad).

Una vez puesto a cada uno en su sitio, nos centraremos en el aspecto musical, que para eso estamos aquí. Nacido en Sevilla hace 31 años, Farruquito ya era conocido mucho antes de aquél fatídico accidente y reconocido mundialmente desde que debutara en Broadway a los 4 años. Yo fuí testigo personal de lo que supuso su estreno en Madrid, con poco más de diez años, en el Centro Cultural de La Villa. Este “mocoso”, nieto del Farruco (mítico bailaor ya fallecido) dejó en la capital todo un torrente de buenas críticas y sobre todo excelentes sensaciones, que le han acompañado por todo el mundo hasta el día de hoy, hasta el punto de ser más reconocido fuera de nuestras fronteras.

“Improvisao” es el nuevo espectáculo que presentó Farruquito hace unos meses en Sevilla y que el pasado 7 de mayo le llevó a Lisboa.

Hablando con el director del Festival lisboeta, Francisco Carvajal (además de íntimo amigo del que escribe, figura indiscutible del mundo cultural español de los últimos cuarenta años como promotor y productor teatral y musical) llegamos a la misma conclusión: “Arte con mayúsculas”. Según comenta, “Farruquito es de los pocos artistas que todavía se mantiene puro y auténtico. Es nuestro número uno y lo queremos matar cada día”.

“Tú sabes que en España la prensa tiene reparos en escribir sobre él. Bastante que me aguantan que bombardeo todo el tiempo su nombre y no me dice nadie nada en contra. El también tiene puesto veto a la prensa en cuanto a su vida personal y entonces están en ese silencio. Ya ves que no le contratan fuera de Andalucía prácticamente”.

“Improvisao” parte de una idea muy básica: remontarse al pasado y rememorar aquéllas “juergas flamencas” con los señoritos; cuando la palabra “Fiesta” adquiría toda su plenitud y el “Duende” aparecía en muchas ocasiones. Es típico en el flamenco; o te llega o no te llega. Es imposible explicar el momento en el que sientes el “pellizco”; cuando te enamoras de algo que no entiendes. A mi me pasó viendo a este chaval, vestido de blanco, hasta los zapatos. Nunca se me olvidarán sus gestos con manos y pies. Por eso es justo, y ya que el mundo de la guitarra se ha quedado huérfano desde la muerte de PACO, aprovecharnos del gran momento que atraviesa otro de los pilares del flamenco: el baile.

No somos conscientes de lo que tenemos. El flamenco es España no es lo mismo que los toros. No sabemos la repercusión que nuestros artistas tienen fuera de nuestro país, ya sea en cante, baile o toque. A los que seguimos éste género nos ruboriza ver las críticas cosechadas en los cinco continentes, especialmente en Estados Unidos, donde en el 2001 ya fue considerado, según el New York Times como “el mejor artista que pisó la Gran Manzana”.

El espectáculo que presenta está basado en la creatividad. A pesar de que está perfectamente estructurado, hace honor a su nombre. Según declaraciones del bailaor en distintos medios “Nunca he hecho un baile exactamente igual que otro. A veces llevo un espectáculo más montado, pero siempre pacto con los músicos espacios en los que puedo bailar con libertad. Hay cosas que, inevitablemente, se van amoldando en el escenario; pero cuando veo que los músicos están esperando que yo haga un paso determinado, lo cambio para mantener la tensión”

Este mes de Mayo, la capital portuguesa se va a convertir en foco de todas las miradas por dos grandes e históricos eventos: la final de la Champions, que jugarán por primera vez en la historia dos equipos de la misma ciudad, Real y Atlético de Madrid (24 de mayo) y la perfecta armonía entre cante, guitarra y baile que nos regalará Farruquito. Si fuera el mismo día, ¿con cuál te quedarías?. Yo lo tengo claro.

Autor

Oky Aguirre
De padre periodista, la fascinación por la prensa escrita ha sido constante durante toda su vida. Recién cumplida la mayoría de edad comenzó a trabajar en el diario MARCA como redactor, labor que realizó durante cinco años, lo que le permitió conocer los entresijos de la prensa y el mundo editorial. Hablando de música aporta frescura, polémica y opinión, siguiendo las pautas de maestros como Diego A. Manrique, Javier Marías, Millás o Haro Tecglen.

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