En moto por Roma

En moto por Roma

Ya sé lo que voy a ponerme cuando meta la mano en la Bocca della Verità.

Ella pensaba en Audrey Hepburn y él en Gregory Peck y casi se pierden el inicio de la película. En realidad es más que una película, dijo ella acomodándose en la primera butaca de la novena fila. Él se sentó a su lado, se quitó las sandalias y cerró los ojos. Es una versión moderna del cuento de la Cenicienta, siguió hablando ella, pero yo no necesito ser una princesa ni subirme a un coche de caballos mágico para llegar a mi propia fiesta, solo que te subas conmigo a una moto y recorramos la ciudad sin dejar de reír y bromear. Las calles de Roma se convertirán en las calles de todas las ciudades del mundo. Nos detendremos en algún bar a tomar un Martini y unas patatas fritas mientras nos miramos a los ojos. En algún momento darán las doce y tú y yo nos besaremos.

Él sabía que ciertas mujeres han nacido para ser escuchadas.

Y amadas.

(La foto es del escaparate de la librería de cine Ocho y medio de Madrid).

http://sotelojusto.blogspot.com.es/

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

5 comments

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    Este es uno de esos cuentos que deberían incorporarse a las múltiples versiones escritas que existen en la Wikipedia con respecto a La Cenicienta, denominado como cuentos de hadas; tal vez el amor por el príncipe se banalice en una espera y un triunfo. Al final solo queda un desenlace, una despedida que en el caso de Sotelo lo logra mediante la plasticidad de símbolos, imágenes y metáforas que le sirven para descifrar la felicidad más auténtica del ser humano.

    Es un relato donde se narra una historia de descubrimiento donde el fin es recuperar ese paraíso perdido. La heroína no necesita ser transportada al palacio por carros de gran belleza guiados por caballos espléndidos y numerosos pajes y cocheros, puros símobolos asignados al conocimiento del ser humano, la calabaza no debe ser transformada en carruaje para llegar a ninguna fiesta en donde el tiempo juega unpapel importante a la hora de abandonar las fiestas antes de la medianoche. Lo más importante es llegar al alma de hombre y mujer donde cada uno reconoce inmediatamente al otro como su complemento y su realización; la heroína del relato de Justo Sotelo desea la felicidad autentificándola para hacer creer la verosimilitud del relato en el símbolo del reloj donde aparecerá una vez más, el beso romántico de los amantes. Una coordenada que acompaña al tiempo es el espacio inseparable de él, donde Roma será el escenario perfecto de la ficcionalidad, de ese mundo mágico que el autor nos recrea similiar en pleno siglo XXI a la versión del cuento de Charles Perrault.

    Una despedida, un adiós, un beso a través de una película cuyos actores aparecen en el paratexto, reflejo del escaparate de la librería de cine Ocho y medio de Madrid.
    Riginal, visual, atractivo espejo paralelo a la Cenicienta; un deseo de lanzar un beso, dejar en el olvido, la última noche, el último recuerdo en boca de un narrador que se implica como protgonista y conoce las calles de la ciudad de Roma en las que cuando meta la mano en la Bocca della Verità lográ dar veracidad a su propia historia. ¿Apariencia o relidad? ¿verdad o mentira?

    Un abrazo Justo Sotelo y Enhorabuena por tus palabras.

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    Roma la ciudad eterna (en el Amor), muy buen escenario para para un desenlace, a mi modo de ver, funesto; es decir, si leo entre líneas, ella no es como las mujeres de antes sino como las de ahora, bueno, más bien muchas de las de ahora, libres y muy singulares. Así, cuando termina la película, lo hallamos a él sólo y con los ojos cerrados, pues ella marchó, justo antes del final y de la hora oficial, y a él no le queda más remedio que encajar que sólo puede escucharla y en silencio amarla pero jamás besarla, pues justo ahí radica el éxito del relato, en el deseo insatisfecho, no???

    Roranna Tepuy :)

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