El viaje a ninguna parte, de Fernán Gómez en el CDN

El viaje a ninguna parte, de Fernán Gómez en el CDN

Comprendo que no voy a ser imparcial al hablar de esta función. Bajé la calle Zurita camino del Teatro Valle Inclán con mi amiga Estrella sabiéndolo. El viaje a ninguna parte, con otros libros de Fernán Gómez, fue de culto para mí, y si bien de Fernán Gómez me gustaba siempre y en todo lo que hacía, sentía verdadera debilidad  por él como escritor.

Era un hombre culto, pero sus personajes son de carne y hueso, gente común o cómicos. Tenía la cualidad de ponerlos a hablar con una llaneza, sentido del humor y una pillería tan tolerante que parecían todos sus hijos. Sabía poner humanidad sobre la debilidad y la sublimaba.

Fernán Gómez tiene una obra compacta y redonda como un pan. Cuando él mismo llevó su obra al cine  a mí me costó entrar. La propuesta del CDN era arriesgada, pero fue oír un parlamento del viejo actor Galvez, ver cómo se abría una compuerta y avanzaban al ritmo de la música los cómicos, con un paso calmado, como una coreografía del que sabe que no va a ninguna parte pero tiene que seguir avanzado sin posibilidad de retorno, y como espectador ya me tenía ganado esta función sobre actores y teatro que Carol López ha subido a su espacio natural: el escenario.

Al final de esa especie de entradilla, un rótulo con letras gigantes se proyectó en lo alto del escenario con el título y el  nombre del autor, y ya olvidé libro, película y antecedentes, y disfruté sin usura de la función.

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Los cómicos actuando o caminando pero siempre sobre el camino de tierra.

Ignacio del Moral ha hecho un trabajo extraordinario con la adaptación, porque ha conseguido lo más difícil en estos casos, que identifiques diálogos y situaciones y no eches nada en falta. La escenografía de Max Glaenzel es la adecuada para esos cómicos que andan en círculo de pueblo en pueblo por la Mancha y en los años 40, y que no van a ninguna parte ni viven en parte alguna. La iluminación de Juan Gómez-Cornejo es excelente, como el decorado, todo en negro con un suelo de tierra y paja seca bordeando el camino. El camino eterno de estos cómicos y del común de los mortales.

La obra parte del recuerdo de un anciano Carlos Galvez, que no distingue entre lo vivido y lo soñado, pero una vez evocado ese recuerdo, Fernán Gómez dio autonomía a sus personajes y nos cuenta el avatar de los miembros de una familia de cómicos. El tiempo les ha pasado por encima, porque no solo se ven orillados por el pujante cine ambulante, sino que son el último escalón teatral. En las ciudades hay teatros y en los caminos compañías que viajan en furgoneta y actúan con decorados. Ellos van a pié, pasan hambre, pero persiguen una quimera, y mientras sigan en el camino serán la compañía “Galván Iniesta”. Se niegan a aceptar un mundo que no les ha reservado ningún lugar.

A la compañía ambulante llega un joven hijo de Carlos Galvan, Carlitos, al que interpreta Tamar Novas. Es un intruso que asoma la nariz en un mundo que a ojos ajenos resulta inentendible, y ese es el punto de la realidad. El joven es  hijo y nieto de los actores, llega enviado por su madre que se ha hecho cargo hasta la fecha del chaval y quiere que a partir de ahora corra con los gastos el padre.  Tamar Novas compone a Carlitos con gracia y desparpajo, y su interpretación cala en el público.

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Antonio Gil y Tamar Novas en El viaje a ninguna parte de Fernán Gómez en el CDN

Quizá ese es el punto de la vista de la función, la del chico que ve a su padre, a su abuelo, a una prima, a una tía y a la novia de su padre, hacer serios y dignos un trabajo que le parece ridículo, y que les lleva a una vida de mendigos.

Carlos Galvan, el padre, es un hombre aún joven que se niega a aceptar la realidad de que las compañías ambulantes como la suya son pasado, y se sigue engañando, aún sabiendo que jamás van a mejorar. Hijo y padre de Galvanes, que ya ni tiene edad para empezar ni para retirarse.  Antonio Gil realiza un trabajo preciso entre la sorpresa, el fracaso y la vanidad de su propia mentira, donde se refugia de viejo  jugando con la posibilidad de que se hubiera realizado.

A Arturo Galván, padre de Carlos,  le interpreta Miguel Rellan y le da el tono de cansancio y dignidad que el personaje necesita. Al viejo Galván  ya le ha domado la vida, como la otra cabeza de cartel: Julia Iniesta, a la que pone vitalidad Amparo Fernández, pero ambos cumplieron su destino, vivieron su pequeña gloria de ser conocidos y esperados en un puñado de pueblos y sus sueños de gloria son pasado.

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Olivia Molina, Amparo Fernández y Camila Viyuela en El viaje a ninguna parte de Fernán Gómez en el CDN

Los otros dos personajes de la compañía son dos mujeres jóvenes, y a la juventud le demanda la vida.  Juanita Plaza es la pareja de Carlos Galvan, que asesta una puñalada en lo más hondo de las quimeras del cómico cuando decide coger el petate e irse a Rota a trabajar en un bar de alterne. Juanita es el sueño roto de Galván, y la ruptura para que abandone definitivamente los caminos, como la actriz joven Rosa del Valle, que dejará ese camino para irse a Madrid a trabajar de extra. A Juanita la interpreta Olivia Molina y está en su punto, en un papel difícil en que ha de elegir entre lo malo y lo peor y decide comer a diario. A  la joven actriz,  Rosa del Valle, la interpreta Camila Viyuela,  que borda su trabajo, es la chispa de vida en esa compañía y le da mucha alegría al cuerpo de Carlitos.

Completan el reparto dos actores con buen oficio y que saben pisar el escenario, como son Andrés Herrera y José Ángel Navarro, uno es el representante con carné de falangista y contactos en Madrid, y el otro el enemigo que va proyectando películas por las mismas plazas por donde la compañía actúa.

La función sería amarga si la hubiera escrito otro, pero es de Fernán Gómez y este autor imprime tanto sentido común a sus personajes que los entiendes, ríes con ellos y quisieras acunar sus penas.

La función se cierra con la voz de María Dolores Pradera cantando “Caminemos“, como moraleja del cuento: una vez emprendido el camino no hay vuelta atrás y ya todo es ir…

 

 “El viaje a ninguna parte

Autor: Fernando Fernán Gómez, con versión de Ignacio del Moral

Dirección de Carol López

Reparto: Amparo Fernández, Antonio Gil, Andrés Herrera, Olivia Molina, José Ángel Navarro, Tamar Novas, Miguel Rellán, Camila Viyuela.

Centro Dramático Nacional

En el Teatro Valle-Inclán del 14 de febrero a 6 de abril de 2014.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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