EL SINDROME DE LOS AGUJEROS NEGROS de Ramón Paso

EL SINDROME DE LOS AGUJEROS NEGROS de Ramón Paso

Angela Peirat y Elena Ribeiro en El Síndrome de los Agujeros Negros de Ramón Paso

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega

Por Coral Igualador

Ramón Paso vuelve y revuelve a jugar con el amor y las relaciones personales en ese vínculo extraño que nos genera las dosis de dopamina, serotonina y otras sustancias adic que sentimos cuando amamos y la necesidad de mantenerlas vivas para seguir existiendo.

Ahtimthumbora se une a él en la dramaturgia Sandra Pedraz Decker (con el texto Panteras Rosas) y Marta Mangado (con el texto Mermelada de Fresa) que sigue
n su línea de escritura acida, mordaz y brillante.

Seis escenas bien unidas en su desarrollo dramatúrgico con una excelsa dirección que pone en las casillas de juegos de poder, el juego de la relaciones amatorias al fin y al cabo, a también seis excelentes actrices, dirigidas desde una sencillez pasmosa que las convierte en iconos de la verdad en movimiento y palabra.

Seis actrices que te aprietan hasta sangrar, que se derrumban, que te provocan risa, que te hacen reflexionar, con las que te identificas y sientes asfixia, sorpresa, odio… Personajes bien definidos porque él, el director sabe sacarles lo mejor, y ellas, las actrices, son talento en dosis desbordantes. Las subrayo: Ana Azorín, Ángela Peirat, Inés Kerzan, Laura de la Vega, Elena Ribeiro, Jennifer Rubio.

Y como los seres humanos somos impredecibles, la relaciones amatorias lo son mas. Pero en cualquier relación interpersonal se sobrepone el control, como símbolo del poder, por tanto en el amor queremos también controlar al otro, para que nos ame, para que nos ame mas, o nos ame como nosotros queremos, o nos ame por encima de otros amores, engañarnos en el control creyendo que nos ama o miles de combinatorias mas, tantas como seres humanos se pongan en juego, pero con factores identificables porque los patrones se repiten sea cual sea nuestra historia de amor.

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Inés Kerzan es Bélen en el texto “El jardín Salvaje” perteneciente a “El Síndrome de los Agujeros Negros”

Psicosis, obsesión, ternura, dependencia, el amor como baluarte para no estar solo a cualquier precio. Porque todo vale. ¿Por qué, no?

Algunas de las historias podrían convertirse en una obra en sí misma que ocuparan todo un espacio teatral. Apunta maneras el dialogo de las dos mujeres disputandose la posesión de un hombre.

Quitando el monologo de la dulce Natalia (Laura de la Vega) con su voz tierna y su juego de luces para simular el vacío-lleno del amor no correspondido, el resto son duelos de una verbo sublime, con un ritmo medido y vertiginoso. Cada uno nos sumerge en el universo Paso, reconocible, con el carisma de alguien que sabe hacer bien lo que hace y que tiene voz propia a través de una actrices entregadas y fantásticas en cualquiera de sus personajes, que trabajan al unísono para modificar al público que asiste a esta función.

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Ana Azorín y Jennifer Rubio en El Síndrome de los Agujeros Negros Foto: María Jordan

Y siempre, la sorpresa. Ese elemento fundamental de las buenas historias que Ramón Paso y su compañía saben esgrimir con la habilidad de un hipnotizador de palabras y sensaciones.

Esta obra estará y debe de estar mucho tiempo en cartel. Es una joya sin artificios, sustentada en texto y actuación, que se convierte en una verdadera necesidad teatral.

Titulo: El Síndrome de los Agujeros Negros/ Director: Ramón Paso / Dramaturgia: Ramón Paso, Sandra Pedraz Decker, Marta Mangado/ Ayudante de dirección: Blanca Azorín, Daniel San Miguel/ Actuación: Ana Azorín, Ángela Peirat, Inés Kerzan, Laura de la Vega, Elena Ribeiro, Jennifer Rubio/ Vestuario: Sandra Pedráz Decker/ Iluminación: Pilar Velasco/ Fotografía: María Jordan

La Nao, 8

Viernes a las 20:30 h

Autor

Coral Igualador Poveda
Desde que me recuerdo me han gustado los actos de narración: teatro, literatura, cine... Me apasiona la narración, la psicología y la comunicación y por eso de los caminos no rectos, pero que conducen a lo mismo, acabe estudiando logopedia. He tenido la oportunidad de formarme y trabajar como consultora de comunicación, voz, teatro creatividad y desarrollo personal para diversas entidades y personas. También escribo guiones, obras de teatro, dirijo y actuó. Otra oportunidad que me ha brindado la vida es la de escribir sobre el teatro que se sigue vivo, eternamente vivo, y poder difundirlo.

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