El silencio de los animales: sobre el progreso y otros mitos modernos.

El silencio de los animales: sobre el progreso y otros mitos modernos.

“… imaginan que los seres humanos quieren una vida en la que puedan elegir sus propias opciones. ¿Pero qué ocurre si sólo pueden realizarse en una vida en la que se siguen unos a otros? Es posible que la mayoría que sigue la moda del momento actúe sabiendo secretamente que carece de potencial para tener una existencia verdaderamente individual”

John Gray

Aunque “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”, apuntaremos algo del currículo de John Gray (1948), como por ejemplo, que ha sido profesor en Oxford y que actualmente lo es en la London School of Economics.

En España, sus principales obras han sido publicadas por la editorial Paidós (destacan Perros de Paja, Misa Negra y Anatomía de Gray), pero ahora Sexto Piso se une y hace que llegue hasta nosotros El silencio de los animales (2013), un ensayo que de la primera a la última página atenta contra eso que se conoce como “el buen sentido”.

De la obra de Gray, Muñoz Molina ha dicho:

En cuanto uno empieza a leer un libro de John Gray tiene la sensación de que algunas de las convicciones que creía más firmes empiezan a tambalearse, y porque la buena conciencia que suelen depararnos los principios humanistas no resiste los ácidos corrosivos de una lucidez que nos deja inermes frente a los espantos del mundo y a las flaquezas y las frivolidades de la condición humana”

Puede que la descripción de Muñoz Molina sea algo hiperbólica, pero no por ello deja de ser una buena síntesis de lo que Gray pone en juego en sus libros: una lucidez que basa su fuerza pedagógica en la crueldad, en obligarnos a mirar hacia aquellos lugares ante los que preferimos quitar la mirada, lugares capaces de desmentir por sí solos los ideales más hermosos de la humanidad. De este modo, Gray hace suya la ya vieja acusación de que el hombre es un animal que tiende enfermizamente al autoengaño, y si decimos que la hace suya, es porque sabe aplicarla al presente y a todas las promesas de futuro que éste alberga.

Retratar a Gray, decir quién es o qué es lo que piensa, puede resultar complicado para aquellos que buscan por cada nombre, filosofía o idea una única etiqueta que asociar. Amantes de lo unívoco, que no quieren entender que lo real tiene demasiadas caras, planos que se solapan, y, lo que es más importante, que está animado por la contradicción. Pero si estuviéramos obligados a categorizar su pensamiento, diríamos con la boca pequeña que estamos ante un pesimista –seguramente él, como buen británico, diría con la boca grande que simplemente es un realista.

En El silencio de los animales, continúa trabajando aquellos temas por los que siente predilección. Entre los que destacan una crítica a la idea de progreso, el esfuerzo por desenmascarar la idea de hombre (animal racional y bueno por naturaleza) que un tipo de Ilustración nos legó, el ataque a la creencia liberal que afirma que deseamos sobre todas las cosas ser libres, la puesta en quiebra de toda utopía -prestando especial atención al liberalismo y al comunismo-, la acusación de que todos los ideales del Humanismo no son más que un mito, y para terminar, la creencia que el hombre no es otra cosa que una enfermedad sin cura -“los seres humanos son vasijas resquebrajadas”.

Para muchos, leer El silencio de los animales: sobre el progreso y otros mitos modernos puede asemejarse a pasear por un paisaje devastado, pero esta impresión sólo dependerá de la idea previa que del hombre y de la Historia uno tenga. En cualquier caso, dejarse guiar por Gray en este descenso a los infiernos de la realidad sólo puede ser beneficioso. Pero eso sí, primero hará falta una buena dosis de valor y honestidad.

El silencio de los animales: sobre el progreso y otros mitos modernos, John Gray, Sexto Piso, 2013. 

Autor

Gonzalo Muñoz Barallobre
Soy filósofo y hago cosas con palabras: artículos, aforismos, reseñas y canciones. De Tarántula soy el cocapitán y también me dejan escribir en Filosofía Hoy. He estado en otros medios y he publicado algo en papel, pero eso lo sabe casi mejor Google que yo.

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