El perro del teniente de Josep M. Benet i Jornet

El perro del teniente de Josep M. Benet i Jornet

En la imagen la actriz Beatriz Argüello y el actor Roberto Enríquez, en una escena de «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano©Vanessa Rabade

 

Por Luis Muñoz Díez

 

El perro del teniente” es un texto de Josep Maria Benet i Jornet (1940-2020), que se estrenó en catalán, lengua en que estaba escrito en 1992, como ‘El gos del tinent‘. El autor es uno de los dramaturgos más significado del siglo pasado en el que vivió y murió.

La pieza perturbadora y oscura, pertenece al imaginario del propio autor, que nace dos años después del final de la guerra civil, con el saldo de un abuelo que tuvo poder, y fue asesinado.

Su  generación vivieron con una sensación de peligro permanente, a merced de quien manda, con la amenaza cierta del tiro en la nunca, y  con un luto de obligado silencio, y quien podía buscaba el anonimato en otro sitio.

Los dos personajes masculinos de la obra, que recupera la directora Pilar Valenciano, buscan recordar. Uno para recuperar el tiempo perdido con su primer amor, el otro para que ese recuerdo y se refresque y mantenga en “alerta” su insaciable necesidad de violencia.

En la imagen Fernando Delgado-Hierro y María Ramos «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

En la imagen Fernando Delgado-Hierro y María Ramos «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

Benet i Jornet, marca como único escenario un burdel. Un lugar por excelencia para olvidar lo cotidiano y  en el que se permite materializar la fantasía, de ser quién no eres, donde todo está permitido si puedes pagarlo, pero los dos hombres acuden al burdel en  busca del recuerdo, la pieza del puzzle, que los falta.

El joven acude al burdel porque se teme, que su amor de adolescente ejerce la prostitución allí, y busca una explicación de lo que pasó, o no llegó a pasar. Al burdel acude también un hombre poderoso, que quiere observar cómo se comporta la pareja, emboscado detrás de un espejo falso, con la complicidad de la elegante mujer que regenta el local, con el fin de completar o “enriquecer” su recuerdo, si se confirma que la chica es realmente la hija del teniente.

El padre del joven era un oficinista gris, y el de la chica un teniente con mando. Ambos vivían en una comunidad pequeña, por lo que frecuentaban el mismo bar. Un día cualquiera para todos, menos para el teniente, con el local lleno. El hombre tropezó con el teniente cuando llevaba unos vasos del mostrador a una mesa, salpicando levemente. Se disculpó y se conocían, por lo que lo lógico es que todo hubiera acabado ahí, pero el teniente le propinó un sonoro bofetón, humillándole ante todos, y en presencia de su hijo, la reacción del hombre fue seguir pidiendo disculpas.

Roberto Enríquez es «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

El actor Roberto Enriques es «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

El hombre que acude al burdel hace gala de contar con un pode infinito, rodeado de mercenarios que acatarán sus ordenes, sin rechistar. Un poder que solo era posible en otro tiempo, y aún lo es, en ciertos países. Dejando claro su poder ante la dueña, con lo que dice, y con lo que hace por sorpresa.

Este hombre, en otro tiempo admiraba sin fisuras al citado teniente, con la lealtad ciega que se dispensa a los líderes,  por él, lo hubiera dado todo. La otra cara de la admiración ciega es el desprecio, por lo que este hombre empezó a sentir repulsión por el teniente, que ante una situación delicada, demostró no tener tantos cojones como él creía, y se pegó un tiro como un hombre vulgar acorralado, este hecho le dejo sin referente, ni norte. Sumido en un vacío desasosegado, que solo lo distrae a través de la violencia.

Estremecedoramente elegante y convincente la actriz Beatriz Argüello, como dueña del burdel.«El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

Estremecedoramente elegante y convincente la actriz Beatriz Argüello, como perversa dueña del burdel. «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

La obra cuenta con cuatro personajes sin nombre. El joven y la trabajadora del burdel, pertenecen a la vida, y son víctimas propicias. Él se acerca al burdel movido por el sentimiento, y ella ejerce su oficio. Finge placer sin sentirlo, y si quiere el cliente que sea una simple puta, hará su servicio y punto, y si quiere que sea la hija del teniente lo será, sin importar verdad o mentira, dado que no se trata más que de un servicio por dinero.

La otra pareja, el enigmático hombre y la dueña del burdel, se rigen por un «lo puedo todo, porque lo puedo pagar», y eso los legitima, pertenecen al lado oscuro, que cuando se traspasa nada es suficiente.

La actriz María Ramos, le pone toda la sensualidad, el calor y la luz, que el personaje requiere, y el actor Fernando Delgado-Hierro, compone su personaje con su «gris heredado», pero con el tesón de quien busca la verdad, ambos actores realizan un trabajo excelente.

En la imagen Roberto Enríquez y María Ramos, verdugo y víctima, por capricho «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

En la imagen Roberto Enríquez y María Ramos, verdugo y víctima, por capricho «El perro del teniente», de Josep M. Benet i Jornet, dirigida por Pilar Valenciano ©Vanessa Rabade. Pulsar sobre la imagen para ampliarla.

Beatriz Argüello y Roberto Enríquez, logran poner el listón alto, al dar vida a dos personajes realmente perversos, lográndolo. El porte de Beatriz Argüello le permite mostrar una elegancia y unas maneras, que no pertenecen al común de los mortales, y Roberto Enríquez, un actor tan cálido, mimetiza a ese hombre que solo mitiga su afán, practicando la humillación y la tortura, exento de esa cualidad humana que se llama empatía, ejecutando sus practica, sin que se le arrugue su traje bien cortado.

Pilar Valenciano acierta en la elección de los actores, y en la manera de marcar su trabajo, en un texto hermético, que a veces sus «cómo», no tienen respuesta, pero recrea una atmósfera en la que se palpa lo que significa en poder, y sus maneras, y es para sentir miedo.

Los actores Roberto Enríquez y Beatriz Arguello, nos recuerdan que el infierno puede estar en la tierra.

Los actores Roberto Enríquez y Beatriz Arguello, nos recuerdan que el infierno puede estar en la tierra.

El perro del teniente está programada del 8 de febrero al 10 de marzo de 2024 en Naves del Español en Matadero / Sala Max Aub (Nave 10)

De Josep M. Benet i Jornet, Dirección Pilar Valenciano Con Beatriz Argüello, Fernando Delgado-Hierro, Roberto Enríquez y María Ramos

Diseño de espacio escénico José Luis Raymond Diseño de espacio sonoro Luis Miguel Cobo Diseño de iluminación Juanjo Llorens Diseño de vestuario Tania Tajadura

Videoescena Elvira Ruiz Zurita y Álvaro Luna (AAI) Residente de ayudantía de dirección Teatro Español Cristina Hermida

Una coproducción de Teatro Español y Entrecajas SL

Autor

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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