“El médico”, nueva muestra de la difícil relación entre el cine y la literatura

“El médico”, nueva muestra de la difícil relación entre el cine y la literatura

Existe una lista interminable de escritores de todas las épocas y países cuyas obras literarias han sido llevadas al cine, con mayor o menor acierto. En este sentido, uno de los aspectos que desde siempre ha suscitado un mayor debate es el de la problemática que conlleva mantener total “fidelidad” a la hora de adaptar una novela al cine, especialmente cuando existe un número incontable de fanáticos del libro original. Tal es así que desde que el cine y la literatura coexisten, ha resultado bastante patente la difícil tarea que supone representar en la pantalla las imágenes literarias. Cuando leemos un libro suele ser un proceso introspectivo en el que a través de las letras se nos describe un mundo (ficticio o no) en el que es nuestra potestad imaginar sus sonidos y apariencia a partir de las descripciones del escritor. En el cine, en cambio, es responsabilidad de sus realizadores elegir cómo enfocar estos apartados de la manera que estimen más adecuada, embarcándose en el complejo proyecto de contarnos una historia, que en muchos casos ya había sido preconcebida por el espectador. El lenguaje cinematográfico afronta el reto de narrar, de la mejor forma posible, un relato con una duración determinada, tratando de sintetizar en la proyección cientos de páginas que casi siempre constituye un libro.

The Physician

Tom Payne es el joven aprendiz en “El médico”, de Philipp Stölzl

Está bastante extendida, a su vez, la idea de que cuando se adapta a la gran pantalla un libro, este siempre supera a su versión cinematográfica posterior, lo cual suele ser cierto pero no siempre. Así nos encontramos con auténticos clásicos del cine que alcanzaron un enorme éxito sin desmerecer al libro en el que se basaban como Doctor ZhivagoMatar a un ruiseñorPsicosisDesayuno con diamantes2001: Una odisea en el espacioLa naranja mecánica; o adaptaciones que incluso consiguieron el fenómeno inverso siendo consideradas mejores que la novela original, como El Padrino, El exorcista, Blade Runner o Lo que el viento se llevó. En varios de estos casos, de hecho, se tratan de obras que pasaron más bien desapercibidas en las librerías, mientras que sus respectivos traslados al celuloide fueron altamente populares y rentables. Por ello resulta significativo, en mi opinión, tomar consciencia de que se tratan de medios distintos, que cuentan con recursos diferentes para transmitirnos una historia, los que los convierte en complementarios, y no necesariamente incompatibles.

En el caso de El Médico, adaptación de la novela homónima de Noah Gordon que tuvo en su momento una enorme acogida sobre todo en Europa, queda nuevamente evidente esta dificultad. De hecho, aunque se trata de una película que resulta entretenida representando un filme de aventuras de corte clásico, se denota en todo momento las dificultades sufridas por el director alemán Philipp Stölzl para realizar una obra quizás más ambiciosa de lo que finalmente se estrenó. Un problema parecido al padecido por otras adaptaciones de best sellers, como El código Da Vinci, su continuación Ángeles y demonios o  Memorias de una geisha, cuya calidad cinematográfica final resultó cuestionable.

The Physician

Emma Rigby en El médico, de Philipp Stölzl

En El médico se nos traslada en un principio a la Inglaterra medieval, presentándonos a un niño (Rob J. Cole) de familia carpintera que tras ver morir a su madre, decide aprender el oficio de barbero que en aquellos tiempos se dedicaban a curar a los lugareños, mediante remedios que probablemente no pasarían ningún control sanitario. Durante varios años recorrerá junto a su maestro toda Inglaterra montando espectáculos para atraer al público y ganar algunos cuartos sanando a los campesinos. Rob tiene, además, un increíble don, ya que es capaz de percibir si alguien está próximo a la muerte sólo con tocarlo; y según van avanzando los años se plantea nuevas inquietudes sobre el fenómeno de la sanación más allá de las habilidades de su actual maestro. El punto de inflexión acaece cuando su tutor se está quedando ciego y un médico judío consigue que recupere la vista, algo impensable en aquel momento y en aquel lugar. Está acción despierta en el joven su pasión por la medicina, tomando la decisión de viajar hasta la otra punto del mundo (Persia) para convertirse en aprendiz de quién enseñó esa increíble habilidad al médico judío, con la ilusión de convertirse en el mejor de ésta profesión.

Con capital alemán, El médico cuenta con un reparto internacional encabezado por el joven Tom Payne, en el papel del aprendiz de médico, secundado por caras conocidas como Ben Kingsley, Stellan Skarsgård y Olivier Martinez. Tomándose varias libertades con respecto a la novela, sobre todo concentrando tramas y personajes para aligerar el filme, quizás hubiese sido preferible trasladar la historia a otro formato, como por ejemplo los denominados grandes relatos para la televisión como Los pilares de la tierra, El Conde de Montecristo o Los Miserables, pues la duración de la película supera holgadamente las 2 horas, lo cual juega en su contra cuando estás sentado en tu butaca tanto tiempo. Al contrario que otras películas donde era totalmente necesario extender notablemente su duración, El médico no cuenta con los suficientes alicientes para ello enmarcándose tan solo como una película bastante artesanal dentro del género de aventuras, sin excesiva épica, que probablemente pase bastante desapercibida para el gran público, al contrario que su novela original. Novela que, por otro lado, aunque tuvo una gran acogida en el momento de su estreno superando los 20 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, el paso de los años la ha relegado en un relativo olvido.

El Médico (2013), de Philipp Stölzl, se estrenó en España el próximo 24 de diciembre de 2013

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