El idioma materno, Fabio Morábito

El idioma materno, Fabio Morábito

El idioma moderno FabioBienvenidos a la inmediatez del ensayo breve. La criba es un utensilio que se emplea para limpiar el grano (principalmente del trigo) de la paja, el polvo y otros sólidos no deseados con que se haya mezclado. Bravo ragazzo

Según los lingüistas, en los balbuceos anteriores al aprendizaje del idioma materno el niño es capaz de proferir los sonidos de todas las lenguas, suprema capacidad que pierde para siempre tan pronto como empieza a hablar. 


Se abdica del idioma materno porque se abdica del llanto y se abdica del llanto porque sólo dejando de llorar se puede escribir.

Fabio Morábito es un señor de 59 palos que lleva un polo rojo de Ralph Lauren en la foto de la bio, con rizos de fontanero querubín ,  representante de sección sindical (quizá metalurgia), y entrenador del Cádiz en sus ratos libres, que es gracioso y escribe de puta madre. Al margen de estos alegatos , gracias a su introspección y el aval crítico que lleva en vena, tenemos el determinado grado de perversidad siempre necesario para que un libro de ensayos no resulte tedioso y acabe saliendo Mariló Montero en la tele. Como buen profesional, lleva navaja multiusos y batidora. No hay usura. Ni el escritor compra su literatura a precio de cerveza del Mercadona en espera de convertir el libro en un Macallan. Ni el escritor escribe por la cara.

Soltando prendas, pues. Ahí va:

Habría pues que escribir siempre así: bajo una constante amenaza física, en un pupitre incómodo, con la cabeza gacha y rogando por la eficacia de cada frase. Pero hoy desgraciadamente en la mayoría de los talleres literarios se enseña a escribir sin miedo y con la frente en alto. 

 

Nos castigaban sin piedad en nuestros apéndices y en nuestras partes dorsales , que son las más anónimas, pero nunca en el rostro , que es indefenso e intransferible. Nuestros libros pertenecían a esa parte frontal e inerme, y pisotearlos abiertos de par en par equivalía a desfigurarnos y deformarnos en lo más hondo. 


La prosa es tiránica e implacable, pero juega limpio; la poesía es huidiza y engañosa: no conceda nada, no promete nada. 


El arte de la novela es un perpetuo tributo a ese hijo sin brillo. 


(Inciso: es decir, el del medio, a diferencia de los cuentos de hadas, donde siempre gana el mocoso, el benjamín)

El detenerse demasiado en una frase es signo de inmadurez : lo que importa en un libro es el conjunto, el edificio verbal, no sus componentes. 


Y a su muerte sus libros acaban en las escuelas, donde, como es sabido, nadie lee nada. 


A los alumnos habría que decirles que tengan el valor de tener estilo, que escribir sin estilo equivale a no escribir, y por eso es difícil escribir, hasta para redactar un justificante escolar. 


… los celos son el tema secreto de Kafka, que encuentra en ellos la prueba de nuestro desvalimiento existencial 


La escritura, que es ficción aún cuando no lo parezca, ha inventado el silencio y la inmersión en profundidad. Cuando se cierra una ventana de doble vidrio nace un jardín. 

El Idioma Materno va de escribir, ( de cómo, porqué , cuándo y a qué hora ) , y de una tendencia vocacional que abarca la infancia , la escuela, y la vitalidad en el desarrollo de clásicos como Kafka y Dostoievski. Camus. De cómo llegar a escribir de manera notable mientras la vida va jugando al billar americano, más en concreto, de cómo no vas a llegar jamás a escribir de puta madre porque en esta única vida no se llegan a  aprender del todo las conexiones entre el lenguaje y el universo, como nunca se llega a comprender el tatuaje de un mapache en el culo.

(Muy meticuloso, Morábito).

Nunca cansa. Matraca lúcido. Vaya, estos ensayos contribuidos de sí mismo, nos están contando cómo se fabrica el escritor, y algunos son de mármol y cincel. Ya saben , hay 84.

Entonces ahora te retaré Fabio Morábito , y disculpa el tuteo , pero esos caracoles de la frente me dan aura de taberna y compadreo. Tú has de escribir una novela que me flipe, que quite la respiración, que me reviente la pierna con un bolardo. No, no te hablo de una de top ten en la Casa del Libro, ni de estrellitas de la hostia y valoración diez . Una que la maruja no entienda  y el hipster la valore como nada nuevo a babor. Ésa, de las buenas. De las de Sexto Piso, como los discos de Jordan Galland. Sin tesoros, una novela que vaya de nada.  Sin tinteros, sin estrellas. Delirio e inteligencia. El acto consecuente de El Idioma Materno. Te querré , te espero.

El idioma materno, Fabio Morábito, Sexto Piso, 2014.

Autor

Javier Divisa
Javier Divisa. Mercader a tiempo parcial y escritor a intervalos fragmentarios. Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades, su segunda obra vio luz bajo el título Valientes Idiotas. Desarrolla su cáustica y rigor literario en reseñas literarias para Eñe y Revista Cultural Tarántula. Ejerce como articulista y cronista en CTXT y compagina la literatura con el business de la moda. Ha ganado algunos premios narrativos, todos sin la pertinente dotación económica, aunque eso es algo que podría lograr un mono con lobectomía cerebral. También ha sido incluido en diversas antologías de jóvenes autores de libros que están enterrados hace años en el cementerio de Père-Lachaise y no leyó nadie. Actualmente muere en Madrid, escribe varias veces todos los días a lapsos de quince minutos y nunca aparenta estar feliz en Facebook. Su tercera novela se llama Magdalena.

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