EL Hombre de Acero, de Zack Snyder o La última tentación de Superman

EL Hombre de Acero, de Zack Snyder o La última tentación de Superman

Cuando se glose la historia de los “blockbusters” en el siglo XXI habrá que señalar como fecha decisiva la del estreno de Batman begins (2005) de Christopher Nolan, no tanto por generar las tres mejores películas de superhéroes de la historia como por quitarle a Hollywood los reparos a la hora de dar luz verde a remakes, resets, precuelas y secuelas independientemente de lo que se haya producido antes con los mismos conceptos o personajes, y del tiempo que haya pasado desde la última entrega.

Tras el éxito del reset de Batman, Warner intentó rescatar al otro gran mito de los comics estadounidenses, Superman, y estrenó Superman Returns (2006) de Bryan Singer. Un infecto bodrio que era a ratos secuela y a ratos remake de la versión clásica de Richard Donner (lo mismo que le ocurría a la, por otro lado mucho más digna Robin Hood -2010- de Ridley Scott) y que, hace décadas, habría mandado al limbo cualquier intento de volver a resucitar al hombre de acero.

Russell Crowe Henry Cavill y Michael Shannon

Pero los tiempos cambian, Christopher Nolan ya ha acabado su trilogía sobre Batman, nadie se acuerda del anterior título protagonizado por el personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster,  y Warner decide ir a “cala y a prueba” con Superman poniéndolo en manos de la santísima trinidad formada por Nolan, el guionista David S. Goyer y el director Zack Snyder. La primera tentación era aplicarle a Superman la misma plantilla que los dos primeros usaron para rescatar la creación de Bob Kane del delirio pop en el que había caído en 1997 con Batman y Robin de Joel Schumacher: un cierto realismo que potenciara los conflictos dramáticos del personaje central para hacer creíble lo increíble.

Pero Batman, en el fondo, no tiene poderes sobrenaturales y Superman, sí. El peligro era, por tanto, que Superman dejara de ser Superman para convertirse en un ser atormentado. Y ese es el reto de este nuevo inicio de la leyenda. Conjuntar la reinvención ineludible del mito con lo positivo (y gringo) de su misión.

El Hombre de Acero un Superman muy redentor

Y el trío Nolan-Goyer-Snyder le encuentran al hombre de acero un buen conflicto de inicio. Se trata de un ser sobrenatural criado entre mortales que no asumirá su condición de tal ni saldrá a la vida pública hasta los 33 años, momento en que será llamado a salvar a la humanidad.

 ¿Les suena?

Jesucristo, claro. Algo que siempre ha sobrevolado los comics del personaje y que aquí se hace más evidente que nunca al coincidir el desarrollo de su problemática con la visión que del Mesías escribió Kazantzakis en La última tentación de Cristo que luego Scorsese adaptó para el cine en el magistral largo de igual título de 1988. A este conflicto de aceptación de su propia condición sobrenatural se le añade otro que le aparta del hijo de dios y que  justificará el clímax final: el tener que elegir entre el mundo que le vio nacer (Krypton) o el que le ha adoptado (la tierra)

Nada va, por supuesto, demasiado lejos en El hombre de acero porque Superman reniega lo justo de su destino y porque todo el metraje dedicado a esta aceptación está dividido en dos partes que se alternan mediante “flash-backs” . Los viajes de Superman por el mundo buscándose a sí mismo y borrando su rastro son alternados con escenas de las infancia del chico en Smallville que hacen hincapié en su condición de inadaptado al tiempo que venden a su padre terrestre como alguien que prefiere que su hijo permanezca en el armario antes de arriesgarse a ser rechazado. Consiguen con ello que el superhéroe no tarde media película en aparecer (como sucedía en The amazing Spiderman -2012- de Marc Webb) al tiempo que se reducen a lo indispensable el muy trillado episodio de Smallville. Y de paso se evitan un exceso de trascendencia.

Amy Adams, Henry Cavill y Antje Traue en EL Hombre de Acero

Porque, una vez contentado el público más gafapasta (y supongo que cabreados los fundamentalistas de los comics originales) de lo que se trata es de ofrecer un espectáculo de destrucción masiva que deje el final de Los vengadores (2012) de Joss Whedon en una mascletá de pueblo. Y a ello se entregan los cientos de personas responsables de los tres clímax sucesivos que ocupan la segunda mitad de la película. Movimientos de cámara imposibles, planos que no duran ni una centésima de segundo más de lo necesario para ser captados por el cerebro, explosiones, disparos, luchas, fuego… La destrucción convertida en el espectáculo final (eso sí, sin sangre)

Decía Martin Scorsese en el documental Side by side (2012) de Christopher Kenneally que el enorme peligro que tienen los efectos digitales es que están anulando la capacidad de asombro del espectador. Hasta no hace mucho, cuando no todo era multiplicable, la audiencia se podía admirar la cantidad de extras que había en  un plano o preguntarse cómo se podía haber hecho determinado movimiento de cámara. Hoy la explicación siempre es la misma “por ordenador” y ya no ni sorprende ni maravilla lo que no tiene otra función.

Michael Shannon en EL Hombre de Acero, muy enfadado

Así que El hombre de acero es un híbrido entre los dos métodos que Hollywood usa para abordar las películas de superhéroes: la reinterpretación y la intrascendencia. La primera me interesa, la segunda me aburre.

 Claro que quizás porque nunca me han gustado demasiado los superhéroes clásicos.

 Eso sí, Michael Shannon está inmenso.

El Hombre de Acero, de Zack Snyder, se estrena en España el 21 de junio de 2013

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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