El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, de Peter Jackson

El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, de Peter Jackson

La relación de Bilbo Bolson (Martin Freeman) y Thorin (Richard Armitage) sufre una crisis en El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos.

Peter Jackson concluye con El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos su particular visión de la precuela de El señor de los anillos, que el cineasta neozelandés dirigió con anterioridad. Este desenlace pone de manifiesto lo que ya dejaron patentes Un viaje inesperado y La desolación de Smaug, las dos primeras partes de esta segunda trilogía: que eran hermanas menores de La comunidad de anillo, Las dos torres y El retorno del rey.

Jackson ha desplegado su particular visión de la épica de Tolkien, repleta de espectaculares batallas y ampulosos movimientos de cámara, aunque no haya logrado estar a la altura de su trabajo con la primera tanda de filmes basados en la obra del escritor británico. Quizá la decisión de dividir en tres partes la trama de un único libro dé la impresión a más de uno de encontrarnos ante una trama excesivamente estirada que hubiera podido plantearse como una cinta larga o dos, pero no más.

Gandalf (Ian McKellen) junto a los ejércitos comandados por  Thranduil.

Gandalf (Ian McKellen) junto a los ejércitos comandados por
Thranduil.

Pese a todo, El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos contiene varios momentos memorables, como el enfrentamiento entre el dragón Smaug, al que pone voz en inglés el gran Benedict Cumberbatch, y Bardo (Luke Evans), o algunos instantes de la gran batalla de los cinco ejércitos, especialmente cuando se centra en alguno de sus frentes sin marearnos con el montaje.

En el debe del filme cabe destacar la poca relevancia que acaba teniendo la particular historia de amor loco entre la elfa Tauriel (Evangeline Lilly) y Kily (Aidan Turner); las casi lisérgicas imágenes de la visión de un trastornado Thorin (Richard Armitage) o la breve aparición de Galadriel (Cate Blanchett), y algún momento que parece más propio de un videojuego que de un largometraje para la gran pantalla.

Tauriel (Evangeline Lily) y Légolas (Orlando Bloom), en 'El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos'.

Tauriel (Evangeline Lilly) y Légolas (Orlando Bloom), en El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos.

No obstante, a pesar de ser un filme que dista de ser perfecto, El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos da lo que promete: un espectáculo de acción grandilocuente que no resulta memorable, aunque sí razonablemente entretenido.

Todo ello servido con el despliegue de medios técnicos habitual en los trabajos más populares de Jackson y un más que solvente plantel de actores, donde sobresalen un estupendo Martin Freeman, que inyecta simpatía al hobbit Bilbo Bolsón, y el siempre imponente Ian McKellen, que dota de un  aire de respetabilidad no exento de humor al mago Gandalf.

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Julio Vallejo Herán creció queriendo ser un héroe Marvel. Sin embargo, las películas, los libros y la música se cruzaron en su camino y, desde entonces, se fijó como meta escribir de asuntos más o menos culturales. Licenciado en Periodismo y Experto en Comunicación y Arte por la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su labor como comunicador y crítico en medios como Televisión Española, Europa Press Televisión, Lainformacion.com, Cine para leer, Tendencias Magazine, AB Magazine, Coveritmedia, Pasionporelcine.es, Freek Magazine, Verano Complutense, Supernovapop.com, Macguffin, Muchoruido.com, Basecine.net, Muzikalia.com, Cine 5 Estrellas (www.cine5x.com), Avant Press, Cinema Ad Hoc y Notasdecine.es.

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