El escritor, de Carlos Zamarriego

El escritor, de Carlos Zamarriego

El escritor, de Carlos Zamarriego nos presenta a un hombre en un estado de máxima vulnerabiliad, apremiado por su editor para que entregue el manuscrito de una novela que sospecha, que no existe.

Un escritor puede aprender oficio, trucos y sus tretas, pero para poner negro sobre blanco, necesita contar con una capacidad creativa. Y que no le abandone eso que los flamencos llaman el ángel, para definir la luz y la gracia necesaria para crear. El ángel  surge de forma espontanea, sin necesidad de ser invocado cuando se está en la faena,  pero si nos da la espalda, no deja rastro, ni dirección, como si no hubiera existido.

Marguerite Duras cuando dejo de beber, creyó que no iba a poder volver a escribir, cuando arrasa un contratiempo afectivo. A los que han de contar con la creatividad como herramienta laboral. Los deja en dique seco, porque no es cierto que el dolor sensibilice, el dolor es árido, abotaga los sentidos y merma el entendimiento.

Luis Eduardo Aute, en su canción De paso, tuvo que rescribir una estrofa, y donde decía que  “las cicatrices ayudan a andar”, cuando con el tiempo las tuvo sus propias heridas, cambió la estrofa por “las cicatrices no curan el mal”

El escritor que nos presenta Carlos Zamarriego, aún tiene las heridas abiertas. Continúa bajo el síndrome del desamor, en que el pensamiento se vuelve unívoco, y no permite pensar en otra cosa que en el ser perdido. Es un estado de enajenación en que no quieres, ni tan siquiera que el dolor cese, únicamente deseas que regrese el ser el amado o reencontrarlo con tu propia muerte.

LaNao8 un buen espacio para recrear el oscuro “mecanismo interior” de EL Escritor

LaNao8 un buen espacio para recrear el oscuro “mecanismo interior” de El Escritor

En la imagen Daniel Rimón, El soldado, Ori Esteban La Mujer y Edgar Costas El Escritor

En la imagen Daniel Rimón, El soldado, Ori Esteban La Mujer y Edgar Costas El Escritor

Es fácil de entender el estado doliente de este hombre, que no le permite hilar nada más que su propia carencia. Nuestro personaje en un momento de confusión, siente que le apremian sus hijos literarios. con un reproche. Él les trazó un destino sin esperanza, como en el caso de la mujer o el soldado, abocándolos a un destino cerrado con la palabra Fin.  Cada vez que alguien abre el libro, será participes de su dolor y los verá morir de nuevo, mientras el destino de su autor cuenta con mejor suerte, aún puede dar un giro su existencia, porque aún tiene la vida.

Carlos Zamarriego, se arriesga más como director que como autor. Su texto lo pone al servicio de una puesta en escena, donde se permite crear y jugar. Aprovecha las condiciones de LaNao8, un espacio muy especial, que permite exponer lo onírico, con una patina de magia.

Al escritor lo presenta custodiado por tres de sus personajes, en medio de un caos similar al de su cabeza, y cada  acción, la remarca con un toque de batería, que ejecuta en directo de Borja Pérez.

Un autor no puede ignorar a sus personajes, y se encara con ellos. Al mirarlos se ve a si mismo, porque sus hijos literarios interponen entre él y ellos un espejo, que es una forma de decir que la la solución es reordenar su mecanismo interior, sus personajes poco pueden ayudar, porque no son más que fracciones de el mismo.

La solución es mejor que la encontréis acudiendo a LaNao8, la función interesa, y está armada  con dignidad, tanto en el vestuario, como en atrezo y la dirección de actores.

Edgar Costas encarna al escritor con acierto, su físico ayuda a componer ese personaje desencuadernado física y mentalmente, vive el delicado momento, tocado de muerte ha de decidir el futuro de su propia existencia. Manuel Galea es el editor, el único personaje que le une con la realidad, y como para él, la realidad le es hostil sus irrupciones con apremios de vida le incomoda.

Carlos Zamarriego acierta con el reparto, y si la elección de actores para representar al autor y al editor es adecuada, está de nota con los tres personajes escapados de sus libros: Ori Esteban es la mujer, vestida con un traje de vuelo verde de coctel para la eternidad, la actriz aporta a su etéreo personaje delicadeza. Daniel Rimón es el soldado, el actor pone voz y físico al heroico soldado literario. Elmira Muro es la niña, su personaje tendrá mucho que ver con la ascensión de los infiernos del maltrecho escritor.

Mención aparte, merece la presencia del batería Borja Pérez,  porque es otro de los componentes que hace novedosa la puesta en escena, remarca la acción dramática, es estimulante y oportuna  su música en directo.

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Cartel

Título El Escritor / Escrita y dirigida por Carlos Zamarriego / Reparto: Edgar Costas es el escritor, Ori Esteban es la mujer, Manuel Galea es el editor, Daniel Rimón es el soldado  y Elmira Muro la niña. Musica en directo Borja Pérez.

El Escritor de Carlos Zamarriego, se estreno el 1 de mayo de 2016, en La Nao 8 -Madrid- y se representa los domingos a las 19.30 horas

Un momento del ensayo de "EL Escritor" Carlos Zamarriega, ha juagado bien con el espacio, en la imagen los actores Elmira Muro La Niña, Edgar Costas El escritor, Manuel Galea El Editor y Daniel Rimón El Soldado.

Un momento del ensayo de “EL Escritor” Carlos Zamarriego, ha juagado bien con el espacio, en la imagen los actores Elmira Muro La Niña, Edgar Costas El escritor, Manuel Galea El Editor y Daniel Rimón El Soldado.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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