El dátil

El dátil

Se sentó a leer debajo de una palmera.

Al cabo de un par de horas le cayó un dátil encima. Lo cogió, lo miró con curiosidad y recordó que su masa era la relación entre su fuerza y su aceleración, pero entonces se le acercó un tipo en bañador que se parecía a Einstein y le dijo que tuviera cuidado con sus deducciones pues podía estar equivocado. A veces las cosas no eran lo que parecían, le dijo balbuceando, ni siquiera lo que nos habían enseñado en casa o la universidad. Mi amigo volvió a mirar el dátil, lo acurrucó en la mano, lo balanceó de izquierda a derecha, lo apretó levemente, lo dejó caer al suelo, sonrió, se dirigió a mí y me dijo que levantara la vista todo lo que pudiera. El cielo estaba precioso y hacía calor.

No le hice caso y seguí leyendo mi cuento. Era la historia de un hombre que estaba sentado debajo de una palmera, leyendo un cuento, al que le caía un dátil encima y se lo quedaba mirando con curiosidad. Un rato después aparecía Einstein en bañador y le decía que no creyese nada de lo que le habían contado.

Ni siquiera el cuento que vosotros acabáis de leer.

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

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3 comments

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    Un relato lleno repleto de trama e inteligencia barnizada con el símbolo de la generosidad del dátil en Asia y África del mismo modo que los de fertilidad y justicia. Se puede percibir un paralelismo entre el cuento de Justo Sotelo y el de Continuidad en los Parques de Cortázar en los que, en ambos, se realizaría un extraño viaje hacia el interior de un relato o al contrario, lo plasmado en un papel viajaría hacia ellos. El hecho central del cuento convoca a un actante – lector, sentado leyendo un cuento, siendo él la víctima de su propia lectura, de su mismo relato. Se perciben aspectos del realismo mágico así como del fantástico sin olvidar la afinidad con la Teoría de los Mundo Paralelos.

    Se irrumpe la realidad narrada el relato leído por el actante al interior del cuento y en la realidad que éste vive, ya que ambas historias se unen, diluyendo los límites entre lo que es el mundo real y lo que es ficción. La verdad no está clara, no se dice, no es lo que aparenta ser y el propio narrador que pasa a lo largo del relato de hablar en tercera persona, hacerlo en primera y regresar para terminarlo, en tercera persona. Ese cambio de voz es importante ya que produce mayor complejidad y énfasis en lo narrado. Las realidades se confunden y entremezclan en una hacia el fin de la historia, enlazándose entra ellas a través de objetos comunes y a repetir una misma historia. Se pueden analizar dos realidades, una verídica y otra narrada, que interactúan para lograr una fusión. Hay unas autentificación del cuento por parte de la voz del narrador que traspasa las fronteras entre el mundo real y el mundo diegético o ficticio, percibiéndose así una metalepsis narrativa.

    Una de los rasgos que caracterizan a los escritores posmodernos como es el caso del autor del relato Justo Sotelo es su afinidad con el elemento ontológico donde se percibe la realidad por un lado y por el otro, se interesan por el conocimiento del mundo. A través de una concentración de instancias narrativas que Justo Sotelo ejerce en este texto de autor real, el lector puede reconocerlo en su estilo como autor implícito representado mediante las alusiones que él mismo reflexiona por su condición de profesor y hombre de pensamiento. El autor ha convertido una de sus reflexiones expuestas sobre una tesis doctoral que estaba leyendo en la cual se unían todas las ciencias a partir de la Biología, mantenida las redes sociales el mes anterior, en un cuento haciendo de ese modo un pacto narrativo conflictivo entre el escritor y el lector; es difícil de convencer al lector a pesar de este pacto en el cual se duda de la verosimilitud y credibilidad en el relato repetitivo y circular y hasta en último término, en un relato en espiral, donde el narrador recuerda al final que los lectores no deberíamos de creer lo que acabamos de leer.

    Al igual que Cortázar, el autor Justo Sotelo intenta mostrar que la realidad para el hombre se produce como una unión entre lo que ocurre fuera y dentro de él y es por ello que el tiempo no mediaría en la realidad. El tiempo se diluye en el relato a través de un suceso extraño con un personaje ficcional muerto, el símil con el científico Einstein, donde se entremezclan en esta historia dos realidades independientes propias de los mundos paralelos con un final incompleto.

    Enhorabuena al autor por regalarnos hoy este delicioso y sutil relato, repleto de giros complicados, metáforas, metalepsis y símbolos.

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    bajo higueras
    y palmeras
    bajo sus frutos
    dátiles e higos

    qué no será el
    escritor o lector
    capaz de imaginar
    y de fraguar

    pero siempre
    en cualquier momento
    sus ojos alzará
    al manto estelar

    manto cósmico
    RT-201115-9h.

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