El año 21

El año 21

Abrí el buzón y encontré un aviso de Correos que llevaba allí varios días. Aunque hacía mucho calor, me acerqué a recoger el sobre.

Una amiga que ya no recordaba me devolvía un libro que le regalé hacía más de veinte años. Era una edición barata de “El siglo de las luces”, de Carpentier, una novela que me obsesionó durante meses como una especie de afilada guillotina en el cerebro y que había comprado en un puesto de la Cuesta Moyano, el que está más próximo al Retiro. Mi amiga y yo salimos juntos un tiempo y llegó a gustarme de verdad. Mi forma de amar es lenta, siempre a la espera de que a la otra persona le dejen de temblar las piernas cuando está junto a mí. Debajo de la dedicatoria que yo había escrito, ella había redactado otra. Lo nuestro no funcionó a pesar de su intensidad, me decía, pero quería que supiera que cada año había releído la novela de Carpentier con el deseo de probarse a sí misma que ya me había olvidado.

Este año por fin había dejado de amarme.

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

4 comments

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    De nuevo, aparece en otro de los relatos de Justo, el tema del amor y el Eterno Retorno de Nietzsche en donde si el pasado y el futuro se conciben como eternidades, ambos tienen un tiempo total. Aparece el tiempo cíclico y recurrente de Borges, como una repetición cíclica e infinitamente de los presentes de la vida. El Universo repite por tanto el infinito…donde por medio de símbolos, metáforas e imágenes de la posmodernidad reaparece la noción de tiempo de Borges como una vuelta inefable del sujeto a desear a vivir lo mismo…Borges/Sotelo y sus relatos circulares.

    Las ideas sobre la teoría de la novela aparecen una vez más y los tiempos fluctúan a través de las anacronías que el autor plasma en el texto en una escena continuamente repetitiva. La frecuencia, el orden y la intensidad del tiempo cambian a lo largo del relato como una modalidad propia de la narración descrita por Genette.

    Al igual que Paul Ricoeur ve en el acto de narrar el carácter temporal de la experiencia humana, Sotelo da una dimensión temporal al hecho de repetir una conducta como la lectura de forma anual de una novela por parte de la chica del relato, haciendo en cierta forma, que el amor y el Ser se pierdan en el propio infinito, como decía Heidegger.

    Se refleja el autor implícito en el relato de un narrador que expresa en primera persona cierta pasión por el Siglo de las Luces de Carpentier donde curiosamente el sol es el elemento más representativo tanto de culturas como de épocas, que a su vez es símbolo y signo de circularidad y de inmanencia histórica.

    Las luces y las sombras son las coordenadas básicas del discurso textual del relato, con escenarios o espacios que recuerdan a otros textos de Sotelo (El Retiro y la Cuesta Moyano) dejando huecos sin rellenar del texto para dar según Iser con su teoría de la Recepción, cierto dinamismo y vitalidad al texto y cierta alusión a otros escenarios similares de algunas de sus novelas.

    En el paratexto aparece la imagen de Alejo Carpentier junto con el retrato de Jean-Baptiste Belley, realizado por y el busto del abad Guillaume-Thomas Raynal realizado por Espercieux.

    ¿Realmente Justo Sotelo se acerca a través de este relato desde el punto de vista histórico e ideológico al siglo XVII? Seguramente sí y lo hace mediante símbolos y alegorías, las luces se asemejan a lo Platón figuró en el mito de la caverna; la luz como símbolo de inteligencia y razón humana es impotente ante la realidad mientras que las sombras permiten un ápice de inteligencia y sabiduría en el ser humano. La guillotina es un elemento característico de la Revolución Francesa y participa de forma activa en esta novela de Alejo Carpentier.

    Me enorgullece tener a este excelente escritor Justo Sotelo como amigo…Enhorabuena y un abrazo grande.

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  • Justo Sotelo

    A mí lo que me enorgullece, Almudena, es tenerte a ti como estudiosa de mi obra. Te lo digo siempre, pero es verdad. Yo no haría mejores críticas que las tuyas. Estoy deseando tener el ensayo para aprender sobre mí mismo. Un abrazo.

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    La frase “ya no te amo” deberia ser tomada como un crimen de lessa humanidad, la humanidad del no amado la humanidad del que ya no ama…

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