El abanico de lady Windermere, de Oscar Wilde, recreado por Ramón Paso

El abanico de lady Windermere, de Oscar Wilde, recreado por Ramón Paso

En la imagen el elenco al completo Mila Villalba -la doncella-, Ana Azorin -La duquesa de Berwick-, Mireia Zalve -Lady Agatha-, Inés Kerzan -Lady Windermere-, Guillermo López-Acosta – Lord Windermere-, Ángela Peirat -Molly Erlynne-, y Eduard Alejandre -Lord Augustus-  «El abanico de lady Windermere», de Oscar Wilde, recreado por Ramón Paso

 

 

Por Luis Muñoz Díez

 

 

Ramón Paso, ha adaptado, dirigido y recreado con primor El abanico de lady Windermere, de Oscar Wilde, para su compañía Pasoazorín Teatro. Sigo con atención el trabajo de Ramón desde hace años, y el de su compañía Pasoazorín Teatro, desde el primer montaje. He disfrutado de su faceta valiente y bizarra. Le he seguido en otra  faceta más amable, cuando escribe y dirige comedia y se reconcilia con el publico, y para mi mera opinión, cuando más arriesga el autor director, es cuando adapta y recrea con plena libertad obras como «Dracula, biografía de un vampiro«, o este abanico de Wilde.

El abanico de lady Windermere de Wilde en sus manos, de pronto se convierte en una pieza original, que respeta con reverencia los diálogos de Wilde, que son oro puro, pero a partir de ahí su trabajo tiene cuño propio, moviéndose en un imaginario simbólico con el que yo, identifico la obra de Paso, que enlaza directamente con su teatro puro y duro del principio.

El autor director se lanza sin red, porque sabe que el fondo de las obras de los grandes autores permanece, pero el mensaje no llega porque al espectador de 2022, le faltan códigos para entender la Inglaterra de 1892, como no entienden los lutos de Bernarda Alba, ni tan siquiera lo que supuso la guerra Civil. El proceso creativo del teatro no acaba hasta que, el público recibe la obra, y eso Ramón lo sabe, lo respeta y lo lleva a la práctica. Hay «adaptaciones» fruto de los teatros oficiales, que en vez de facilitar que llegue al público el legado de vida contiene la obra, practican la taxidermia, para un público inexistente, que viviera en una torre de marfil.

También es hay quien se apodera del prestigio de un autor, y practica el hedonismo mental, en su nombre, con dom Federico Garcia Lorca, no descansan. Por lo que el trabajo de Paso es tan valioso para hacer llegar la fina irónica de los diálogos de Wilde, a unas generaciones que por el complejo «adanista» que proporciona siempre la juventud, y una educación tan chata, ignoran que disfrutan de libertades que hasta ayer eran motivo de cárcel, y en su ignorancia son capaces de entregar su voto, a quien puede mermárselas.

El falso puritanismo que denuncia Wilde, en esta época se practica de otra forma al estar presentes las redes sociales, en las que tiene más importancia la forma que el fondo, algo que casa muy bien con Wilde. Con la diferencia de que ahora no se oculta nada por corporativismo de clan o clase. Hoy es un arma de precisión para el poder, que quiere hacer tambalear al contrario, por lo que casi todo se airea. La sociedad que describe Wilde ya no existe, su fino análisis se mantiene íntegro. Hemos sido testigos de cómo la misma princesa de Gales, ha confesado en un programa de televisión de máxima audiencia, que había sido infiel a su marido. Siendo una indiscreción máxima, dado que las coronas se transmiten por los genitales.

A telón bajado la actriz Ana Azorin, hace un emocionado homenaje al autor, y al desdichado destino que sufrió por la doble moral, que sin piedra ni palo somete e impone. Al punto de que el propio autor estaba casado, siendo abiertamente homosexual, lo que le condenó a la infelicidad, y no solo a él, también a su esposa.

 

 En la imagen Ana Azorin y Eduard Alejandre, que interpretan de una manera endiabladamente divertida a La duquesa de Berwick-, ya a su hermano Lord Augustus.

En la imagen de Ramón Paso, Ana Azorin y Eduard Alejandre, que interpretan de una manera endiabladamente divertida a La duquesa de Berwick, y a a su hermano Lord Augustus respectivamente en  «El abanico de lady Windermere», de Oscar Wilde, con dramaturgia y dirección de Ramón Paso.

 

Según se eleva el telón. El abanico de lady Windermere es más de Ramón Paso. Nos presenta a los personajes en una atmósfera de vodevil. Unos personajes femeninos en apariencia frívolos, que lucen corsés y culottes de encaje, pero que saben y controlan, pasan a los hombres por la derecha. Sin que estos lo adviertan.

A partir de ahí la función es una noria de emociones que no cesa, en que los caballeros buscan el favor de las damas a cualquier precio, y estas obran a su antojo. La duquesa de BerwickAna Azorin-, se ve obligada a acudir a casa Lady WindermereInés Kerzan-, para ponerle sobre aviso, de que su marido Lord Windermere –Guillermo López-Acosta– tiene una amante llamada Molly ErlynneÁngela Peirat-, a la que entrega grandes cantidades de dinero. A la visita de la duquesa, acompañada de su hija Lady Agatha –Mireia Zalve-, le ha precedido la de Lord DarlingtonJordi Millán-, que coquetea con la  lady, sin disimulo, a ella el juego le agrada, no olvidemos que en la obra de Wilde, al matrimonio siempre hay que buscarle una solución, que redima a la mujer.

La duquesa de BerwickAna Azorin-, es el personaje que Wilde crea para poner en su boca, las ironías más despiadadas. Inclemente con todo el mundo, no ve el momento de casar a su hija Lady AgathaMireia Zalve-, a la que considera feísima y se lo recuerda. Preocupada por no poder  consumar un matrimonio ventajoso. La señora duquesa tiene muy clara cual es la meta de toda joven casadera, encontrar un caballero rico y viejo, para que se muera pronto, y no solo tiene que casar a la niña, también siente como una losa a su hermano Lord AugustusEduard Alejandre-, en el que no aprecia virtud alguna, y ambas bodas le restan tiempo para traer y llevar rumores. Ella, que lo que ignora lo pregunta, o compra información al servicio, como hace con la doncella de Lady WindermereMila Villalba-, que se vende sin necesidad de presión.

 

En la imagen de Ramón Paso, la actriz Inés Kerzan, que pone talento y belleza a Lady Windermere, "El abanico de lady Windermere", de Oscar Wilde, con dramaturgia y dirección de Ramón Paso.

En la imagen de Ramón Paso, la actriz Inés Kerzan, que pone talento y belleza a Lady Windermere, «El abanico de lady Windermere», de Oscar Wilde, con dramaturgia y dirección de Ramón Paso.

 

Los finos diálogos de Wilde, son una biblia, con mapa incluido, para proceder con conveniencia en la sociedad conformada por la aristocracia en Londres, pero pronto Paso descontextualiza tiempo y espacio. Con un recurso que a mi me fascina, que es poniendo a bailar a los actores, al ritmo de música fácilmente reconocible en tiempos más cercanos, memorable el twist que bailan Molly ErlynneÁngela Peirat–  y Lord Windermere Guillermo López-Acosta-.

El juego del enredo no cesa, con el recurso de la mejor comedia de situación, que crea un conflicto, que se resuelve pronto para pasar al siguiente, logrando un espectáculo fresco por la intriga,  y siempre en alto, con el que publico disfruta.

En la obra de Paso hay siempre un personaje que actúa con vehemencia, desafiando la gravedad y se lleva el favor del público. Lo suele interpretar a las mil maravillas la actriz Ana Azorin, en este caso se materializa con una duquesa, emisora de rumores y crítica implacable. Pero en esta pieza hay otro personaje de igual proceder, aunque este tenga como única finalidad lograr el favor de las damas, y es Lord Darlington, que así se llama, y lo interpreta con la constancia de un psicópata el actor Jordi Millán, que logra un personaje de una pieza, del que el público disfruta.

Lady Windermere  y Molly Erlynne, en principio mujer y amante de Lord Windermere, son más parecidas de lo que ellas piensan. A la Lady la interpreta la actriz Inés Kerzan, y a su «rival» Molly Erlynne, Ángela Peirat-. Las dos actrices componen dos personajes muy diferentes como atractivos, con mucha vitalidad, obligadas a usar sus armas, marcadas por la diferencia de clase social a la que pertenecen.

 

En la imagen de Ramón Paso, la actriz Ángela Peirat, que interpreta a Molly Erlynne, motivo de escándalo y envidia en la alta sociedad londinense "El abanico de lady Windermere", de Oscar Wilde, con dramaturgia y dirección de Ramón Paso.

En la imagen de Ramón Paso, la actriz Ángela Peirat, que interpreta a Molly Erlynne, motivo de escándalo y envidia en la alta sociedad londinense «El abanico de lady Windermere», de Oscar Wilde, con dramaturgia y dirección de Ramón Paso.

 

Lord Windermere y Lord Augustus, son dos personajes encantadoramente previsibles, y los actores Guillermo López-Acosta y Eduard Alejandre, dos actores estupendos, no solo los aportan la enjundia de la alta comedia con flema cómica y una dosis de despiste, son versátiles, y con sus bailes hacen las delicias del público.

Cierran el reparto Lady Agatha, la hija que con su «no boda», le resta tanto tiempo a su madre, la duquesa, para dar dedicación plena a su vocación de corre ve y dile moralista. La actriz Mireia Zalve la encarna con la paciencia, su madre le achacará a ella, todas sus indiscreciones, y sinceramente Lady Agatha, con el físico que le presta la actriz, solo es fea para los ojos de su madre.

En toda comedia de enredo tiene que haber una la doncella, en este caso es la de Lady Windermere, que tiene como función ser la depositaria de los secretos y, desmallarse si la Lady se disgusta. Son unos personajes comodines, desclasados que poco tienen que perder y practican la picaresca con una clase social, que bien saben que no es la suya, y sin usura, porque los conocen. La actriz Mila Villalba, le pone toda la sal y la pimienta precisa para que el personaje, funcione como un reloj.

La mayoría de los actores son miembros o asiduos de la compañía Pasoazorín Teatro, sería insuficiente decir que están bien «como siempre», porque cada función es una creación única, y en esta ocasión crecen y se multiplican. Se les pide más, actúan y bailan, nos hacen reír, y nos enamoran un poquito, porque en la obra absolutamente todos los personajes son positivos, incluso la duquesa, y se les toma aprecio.

Enhorabuena a todos de corazón, y no hace falta contar con una bola de cristal, para saber que este abanico, va a refrescar al público, más allá del verano, y lo merece porque es una pieza en la que todo encaja, y el publico disfruta.

 

 En la imagen Jordi Millán y Mireia Zalve o Lord Darlington y Lady Agatha, una pareja dispuesta a todo

En la imagen Jordi Millán y Mireia Zalve o Lord Darlington y Lady Agatha, una pareja dispuesta a todo «El abanico de lady Windermere», de Oscar Wilde, con dramaturgia y dirección de Ramón Paso.

 

El abanico de lady Windermere, de Oscar Wilde, adaptada y dirigido por Ramón Paso, se estrenó el 28 de julio de 2022, en la Sala principal del Teatro Lara -Madrid- más información AQUÍ.

Autoría Oscar Wilde Dramaturgia y Dirección Ramón Paso Compañía Pasoazorín Teatro Interpretación Ana Azorín,  Ángela PeiratEduard AlejandreGuillermo López-AcostaInés KerzanJordi MillánMila VillalbaMireia Zalve

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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