Dystopia, de Poyo Rojo

Dystopia, de Poyo Rojo

Alfonso Barón y Luciano Rosso en escenario en pantalla «Dystopia», de Poyo Rojo

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Dystopia, es una creación de la compañía argentina Poyo Rojo -que agrupa los nombres de los creadores Alfonso Barón, Hermes Gaido, Luciano Rosso, con la colaboración de Julien Barazer-. Dirección de Hermes Gaido, con coreografía e interpretación de Alfonso Barón y Luciano Rosso

Por el programa de mano sabemos que la primera intención de la compañía era plasmar lo que significa para los componentes de Poyo Rojo, el constante movimiento que significa «girar» constantemente para llevar al público sus espectáculos.

Las redes son el medio de comunicación habitual de quien hace giras internacionales y del que no sale más allá de cuatro calles de su casa que, nos hace vivir a todos en una realidad paralela, en la que por medio de la imagen recibimos estímulos, como destellos, efímeros y constantemente.

Si en la comunicación meramente oral no está claro si decimos lo que queremos decir, y aún es más incierto, que se entienda lo que hemos dicho. Pues,  si multiplicamos los emisores, acortamos los mensajes, y los percibimos una tras otro sin tregua, está claro que la información no llega, y nos quedamos como mucho con lo último.

La manipulación precisaba antes de una cierta estructura, pero está claro que es más efectivo saturar con informaciones, avaladas puntualmente con la opinión de un youtuber, o influenrse, o las palabras fuera de contesto de cualquier santon, religioso o cultural.

 

Poyo Rojo, partiendo de un riguroso trabajo físico, echan mano del amplio abanico que ofrecen las simples aplicaciones del móvil, a las transparencias, el cromo usado en la pantalla para que el artista se mueva sin necesidad de viajar, o interactúe con un dibujo animado.

Alfonso Barón y Luciano Rosso en escenario en pantalla Alfonso Barón centro y Luciano Rosso, en pantalla con peluca "Dystopia", de

Alfonso Barón y Luciano Rosso en escenario en pantalla Alfonso Barón centro y Luciano Rosso, en pantalla con app. peluca «Dystopia», de Poyo Rojo

Es todo un reto para Alfonso Barón Luciano Rosso reducir el extraordinario control de su cuerpo, poniendo a veces, únicamente su cara al servicio de la imagen que rellena el resto. En juego efectivo para que le llegue al espectador la realidad distorsionada al antojo, en este caso de Poyo Rojo, que es mero reflejo de la manipulación constante a la que vivimos expuestos.

Alfonso y Luciano, se doblan en la realidad del escenario, y en la imagen de la pantalla. En la que por medio del falso error, te muestran en la práctica, lo que no es más que un engaño visual, inocente si se maneja para que un actor sortee una catarata que no existe o baile con un ratón de dibujo animado, pero lo cierto es que esta confusión entre lo real o lo irreal se maneja con fines más torticeros.

La pieza dura 60 minutos, y como apuntaba los artistas se doblan con su presencia física y en la pantalla, en un falso programa de televisión en que unas sofisticadas presentadoras, sacan constantemente punta al lapicero por la parte más afilada, jugando con la impostura que puede encerrar, la provocación medida, muy medida porque han de vender publicidad,  a lo políticamente correcto.

Luciano Rosso y Alfonso Barón  en escenario y en pantalla con la app. «Dystopia», de Poyo Rojo

Mientras el público se acomoda podemos ver por medio de pantallas el trabajo al que los intérpretes nos tienen acostumbrados, en su pericia apabullante de moverse a dos de forma complementaria. Pero el verdadero espectáculo se inicia con un número en que nos presentan una coreografía, en que juegan a ser dos bailarinas de sensuales formas que ejecutan su danza en silueta, en que silueta y danza burlan el género, pleno de sensualidad.

Apuntaba que los actores se desdoblan en pantalla y escenario, pero se multiplican para crear un mosaico de personajes irreducibles a la hora de defender su postura, sea vegana o heterogamética patriarcal, en un juego de personajes extremos eternamente enojados, que ni buscan, y muchos se cuidan los que manejan el cotarro, que no  tengan un segundo para la reflexión.

Dystopia, es un titulo acertado porque vivimos un tiempo de realidades paralelas, con su dosis integra de Apocalipsis, en la que no se puede afirmar que es verdad o es mentira, porque somos muy confiados con lo que vemos con nuestros ojos, sin tomar en cuenta que las imágenes las carga el diablo, como dejan en evidencia los creadores de la pieza.

Poyo Rojo se hace cargo de todos los pasos para que el espectáculo, sea tal cual es es, por lo que es complicado saber donde acaba una función y donde comienza otra, lo que ve es el ritmo imparable de la pieza, y el trabajo enorme de Alfonso BarónLuciano Rosso

"Dystopia", de Poyo Rojo

Alfonso Barón y Luciano Rosso en escenario»Dystopia», de Poyo Rojo

Dystopia.  Está programada de 24 junio a 10 julio 2022, en Naves del Español en Matadero / Sala Fernando Arrabal (Nave 11) más información AQUÍ.

 

Creación: Poyo Rojo / Alfonso Barón, Hermes Gaido, Luciano Rosso, con la colaboración de Julien Barazer Dramaturgia: Poyo RojoAlfonso Barón, Hermes Gaido, Luciano Rosso y Julien Barazer Dirección: Hermes Gaido Coreografía  e interpretación: Alfonso Barón  y Luciano RossoMúsica: Poyo Rojo, Alfonso Barón, Hermes GaidoLuciano Rosso

Colaboración musical : Sebastian Perez y Migo Scalone Creación video: Poyo RojoAlfonso Barón, Hermes Gaido, Luciano Rosso y Julien Barazer Montaje video y efectos visuales:  Diseño de iluminación, espacio escénico, vestuario y accesorios: Poyo Rojo, Alfonso Barón, Hermes Gaido y Luciano Rosso Una producción de Poyo Rojo y Teatro Español

Con el apoyo financiero de la Dirección regional de asuntos culturales de Occitania / Francia y el apoyo del Pôle de développement chorégraphique Bernard Glandier – Montpellier, L’Arsénic – Gindou (Communauté de communes Cazals-Salviac), Théâtre Molière Scène Nationale Archipel de Thau – Sète

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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