Don Quijote somos todos, una comedia de Teatro del Temple

Don Quijote somos todos, una comedia de Teatro del Temple

En la imagen los actores Minerva Arbués la maestra, Francisco Fraguas el médico, Félix Martín el ventero, José Luis Esteban el ex cura, e Irene Alquézar Lorenza. Las fuerzas vivas del pueblo en un día electoral de Don  Quijote somos todos, del Temple del Temple Foto Marcos Cebrián

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Don Quijote somos todos es una obra escrita por José Luis Esteban y dirigida Carlos Martín Bazán, para Teatro del Temple. La función se sitúa en un sitio inexistente, porque no es otro que, el lugar donde nació don Alonso Quijano el Quijote. Dejando don Miguel de Cervantes la ubicación exacta de la Mancha, a capricho del lector.

El hecho de que no solo se limitara a omitirlo, si no, que lo dejara claro en la obra universal en sus diez primeras palabras, es un tema que fomenta la rencilla de los habitantes, se sienten agraviados porque el Toloso, el autor si lo nombró.

Aunque el pueblo creado por José Luis Esteban es tan imaginario como el del propio Cervantes no nombra, pero representativo de tantos pueblos despoblados del centro de la península. En que la supervivencia es un mero ejercicio de imaginación, que cada vez son menos los que resisten.

Los habitantes del pueblo en que aseguran fue cuna del caballero, se agarran a un clavo ardiendo, con la noticia de que el Gobierno ha decidido construir un Parador Nacional, y quieren ser ellos los elegidos para que el nombre de su pueblo por fin figure en los mapas, y ellos mismos tengan algo parecido a lo que llamamos futuro, que es otra forma de existir.

En la imagen actores que habitan el pueblo de cuyo nombre Cervantes no quiso acordarse: Gonzalo Alonso. Irene Alquézar, Carlos Martín Bazán, Minerva Arbués, Francisco Fraguas, Félix Martín y José Luis Esteban, retratados por M

En la imagen actores que habitan el pueblo de cuyo nombre Cervantes no quiso acordarse: Gonzalo Alonso, Irene Alquézar, Carlos Martín Bazán, Minerva Arbués, Francisco Fraguas, Félix Martín y José Luis Esteban, retratados por Marcos Cebrían.

Pronto se dan cuenta que no hay nada material de Alonso Quijano, que ofrecer para ser visitado, por lo que deciden rescatar el espíritu del caballero, que todos llevamos dentro.

José Luis Esteban articula la pieza en una mezcla de comida costumbrista, musical, y como no podría ser de otra forma en una historia fantástica, en la que se librarán batallas con los molinos, y bajarán a la cueva de Montesinos, con una mirada tan irónica como entrañable.

El vestuario y el ambiente de la pieza son una recreación tan evidente que, en su inicio hacen que veamos lo que parece una representación de teatro de aficionados de cualquier pueblo de la España interior, con un vestuario que es una joya, porque refleja el momento en que quedaron anclados nuestros protagonistas, a partir de ese momento, no han pasado muchos años, pero se han desvanecido sus afanes, avivando la incertidumbre.

Don Quijote somos todos es una comedia muy divertida, y a poco aliciente que se propicia a los miembros de la pequeña comunidad, suscita un entusiasmo que recuerda levemente, a la fiebre de progreso que sufren los protagonistas de Bienvenido Míster Marshall, de Berlanga.

El retablo de personajes está muy bien captado en lenguaje y actitud, en las comunidades pequeñas como todos se conocen, se manifiestan como son, al visitante le puede parecer que son inclementes los unos con los otros, y que raspan, pero ellos no podrían vivir fuera de su espacio y sus paisanos.

En la imagen los actores Gonzalo Alonso de oteador, Carlos Martín Bazán esta vez como Quijote, y Félix Martín como Sancho Don Quijote somos todos Teatro del Temple Foto Marcos Cebrián

En la imagen los actores Gonzalo Alonso de oteador, Carlos Martín Bazán esta vez como Quijote, y Félix Martín como Sancho Don Quijote somos todos Teatro del Temple Foto Marcos Cebrián

Marcela la maestra, Lorenza una ganadera, Duque el alcalde, Nicolás el médico, Jerónimo un ex cura, Palomeque el ventero y Andrés. Son unos personajes redondos, por el buen juego que dan, conservan la picaresca intacta, están vivos, y dispuestos a casi todo.

No hace falta nacer en un recóndito lugar de la Mancha, para sentir empatía por unos personajes que en su forma son diferentes a los que viven en lugares más prósperos, pero en fondo la impotente falta de aliciente se puede sentir igual en el cinturón rojo de cualquier gran ciudad, y si me apuras, hasta en algún jardín privado, si tú lo notas como jaula.

Las aventuras de Alonso Quijano, don Miguel las forjó dentro de la mente del caballero, por lo que en todos nosotros anida un «Quijote», a nuestra forma y mediada, y si logramos silenciar al «Quijote» que llevamos dentro, malo, será el principio de nuestro final.

La pieza en su vocación influyente para que todos podamos ser «Quijotes» reparte los roles sin distinguir a mujeres de hombres, incluso figura un amor recíproco entre Marcela, la maestra y Lorenza, que se manifiesta cuando son Quijote y Sancho, pero que ahí estaba.

Teatro del Temple con Don Quijote somos todos nos presenta un trabajo fresco, muy fresco, partiendo del texto primoroso de José Luis Esteban, una dirección marcada con muy buen ritmo por Carlos Martín Bazán, que pasa sin sentir de ser comedia a musical, o cuento fantástico, y la acertada música en directo del juglar Gonzalo Alonso, que nos sirve de guia.

En la imagen los actores Gonzalo Alonso, Minerva Arbués como Quijote, e Irene Alquézar como Sancho. Quijote somos todos Teatro del Temple Foto Marcos Cebrián

En la imagen los actores Gonzalo Alonso, Minerva Arbués como Quijote, e Irene Alquézar como Sancho. Don Quijote somos todos Teatro del Temple Foto Marcos Cebrián

La interpretación es coral, contando con la destreza de la compañía para representar teatro clásico, tan rico en personajes. Los actores interpretan durante toda la representación, hasta en los momentos en que supone mayor reto, que es cuando no tienen diálogo, ni ejecutan una acción directa,  y ahí están y se los siente.

En la función a la que asistí la actriz Minerva Arbués, interpretó a Marcela, la maestra, y el caballero don Quijote. La actriz Irene Alquezar, a Lorenza, a Sanco y a la propia Dulcinea.

Carlos Martín Bazán se hace cargo del papel de Duque -el alcalde-, y dentro de la ficción de la ficción de Quijote, y de la cabeza parlante de la cueva de Montesinos, que es uno de los momentos mas hilarantes de la función. José Luis Esteban es Jerónimo un ex cura que no da puntada sin hilo, es también Quijote. Francisco Fraguas es Nicolás, un médico pícaro y enamorado, en la ficción de la ficción, será el Caballero del Bosque, Crisóstomo y Sancho. Félix Martín Palomeque el Ventero, será también Sancho, y una Dulcinea como indica su nombre, para el Quijote José Luis Esteban.

No voy a destacar el trabajo de las actrices y los actores, uno por encima del otro, porque sería injusto, dado que el valor de la interpretación es compacta, y ese es el éxito de la pieza, y porque lo que me gustaría con lo escrito, es no añadir más palabrería describiendo lo que realmente quiero que vean con sus propios, animándoles a asistir a una representación de Don Quijote Somos Todos, para que la disfruten.

En la imagen los actores José Luis Esteban, como Quijote y Feliz Martín como Dulcinea. Quijote somos todos Teatro del Temple Foto Marcos Cebrián

En la imagen los actores José Luis Esteban, como Quijote y Feliz Martín como Dulcinea. Don Quijote somos todos Teatro del Temple Foto Marcos Cebrián

Don Quijote Somos Todos, estará del todos los jueves, viernes sábados y domingos hasta el 9 de julio de 2021, en el Corral de Cervantes -Madrid-, más información sobre la ubicación, fechas, horarios y compra de entradas AQUÍ.

Dirección: Carlos Martín Bazán Texto José Luis Esteban Elenco José Luis Esteban, Carlos Martín Bazán, Félix Martín, Irene Alquézar / Alba Gallego, Minerva Arbués, Francisco Fraguas y Gonzalo Alonso Producción: María López Insausti Coordinación técnica: Alfonso Plou Música: Gonzalo Alonso Escenografía: Tomás Ruata Iluminación: Tatoño Perales Vestuario: Ana Sanagustín Fotografía: Marcos Cebrián Equipo de producción: Pilar Mayor y Alba Moliner.

 

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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