DOCS Barcelona 2013. 1ª crónica. “Cuando no se puede grabar el pasado”

DOCS Barcelona 2013. 1ª crónica. “Cuando no se puede grabar el pasado”

Hasta que se haga realidad la ficción inventada por Charlie Brooker en el tercer episodio de la primera temporada de la serie británica Black Mirror (2012-13) y podamos tener insertado en el cuerpo un dispositivo con toda nuestra experiencia vital grabada y lista para ser reproducida en cualquier dispositivo móvil o no, enfrentarse a un documental basado en hechos del pasado de los que nadie hizo en su día un registro audiovisual plantea serios problemas al documentalista que se ve obligado a recurrir a las siempre peligrosas dramatizaciones (que no tienen por qué salir mal, ahí está la todavía en cartel El impostor (2012) de Bart Layton para demostrarlo) o a imágenes de archivo no directamente relacionadas con los hechos pero que lo ilustran de algún modo (Michael Moore lo hace constantemente) o a llenar su metraje de los denostados bustos parlantes.

DocsBarcelona 2013.1º crónica. "Cuando no se puede grabar el pasado"

Docs Barcelona 2013.1º crónica. “Cuando no se puede grabar el pasado”

La opción por la que han optado Jung y Laurent Boileau en Approved for adoption (2013) para resolver el problema es recrear la infancia y primera adolescencia del primero de los dos directores citados mediante dibujos animados. O, dicho de otra manera, adaptar a largometraje el comic Color de piel: miel del que es autor el surcoreano y que es, además, el título francés de la película.

 ¿Qué hace, pues, un film de animación inaugurando el certamen de documentales “Docs Barcelona”?

La coartada para poder inscribirse en el género es que mezcla la “bande dessinée” con un viaje del Jung adulto a los escenarios de su infancia. De esta forma, se preludia un interesante híbrido entre un diario filmado de viaje y el comic. El imperativo de ir pasando de una realidad a otra, la poesía resultante de recrear lo perdido para siempre mediante un (hermoso) trabajo de animación podría haber dado como resultado, al menos, una rareza de esas que borran las barreras entre géneros y bla bla bla.

Jung y Laurent Boileau en Approved for adoption (2013)

Approved for adoption (2013) Jung y Laurent Boileau

El principal problema que tiene Approved for adoption es que los dos lenguajes que supuestamente está dispuesta a utilizar la película se encuentran totalmente descompensados. La parte editada de “imagen real” (y con ella el viaje que hace el director para reconciliarse con su pasado) es muy escasa, prácticamente se circunscribe a unos planos dentro de un coche y a un exterior por la que los mismos directores se autolimitan a la hora de desarrollar el juego narrativo por el que parecían apostar en los primeros minutos. No hay, pues, interacción entre lenguajes porque no hay apenas imágenes realmente documentales.

Además, Jung parece creer que la historia de su infancia es muchísimo más apasionante de lo que en realidad es o al menos de lo que él y su socio son capaces de transmitir en la pantalla. Porque, al margen de lo acertado y delicado de la animación, Approved for adoption no es si no un relato extremadamente conservador de una familia numerosa con las pequeñas incidencias cotidianas que tienen todas las familias numerosas y que, sin duda, se cuentan divertidas unas a otras las tardes de domingo. Pero que, al menos para alguien con tan poco sentido paternal como el que esto escribe, no despiertan el más mínimo interés.

Jung y Laurent Boileau en Approved for adoption (2013)

Approved for adoption (2013) Jung y Laurent Boileau

Más polémico (e interesante) es el asunto de los malos tratos que sufre el Jung niño a manos de su madre adoptiva, que él muestra, con acierto, en un contexto de cotidianeidad que aprovecha para conectar con el desarraigo que le supone el haber sido abandonado de bebé por su familia biológica y que, a la postre, convierte el relato en una aceptación del cariño de la mujer que le ha criado… aunque haya sido a latigazos.

Un inicio, pues, discutible para un certamen que puede aspirar al trono que “Documenta Madrid” parece empeñado en dejar vacante. Porque, al margen de que hay un par de títulos coincidentes, el recorte en el número de títulos que ha sufrido el certamen madrileño en esta edición (con lo difícil que es consolidar un festival de cine en una gran ciudad y más si está dedicado exclusivamente al cine de la realidad, resulta absurdo y lamentable acabar ocultándolo al gran público primero y reduciéndolo después a poco más que una muestra) deja campo libre para que “Docs  Barcelona” multiplique su oferta y deje al criterio del espectador la hoja de ruta a seguir en lugar de depender del criterio, siempre personal, de los programadores.

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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