Director y reparto nos hablan de Alacrán enamorado

Director y reparto nos hablan de Alacrán enamorado

Este fin de semana se estrena Alacrán enamorado, el segundo largometraje de ficción del director Santiago A. Zannou tras El truco del manco. Basada en una novela de Carlos Bardem, Alacrán enamorado nos narra la historia de Julián, un joven neonazi que, tras conocer a Alisa, una mulata que trabaja en el gimnasio en el cual entrena para ser boxeador, tendrá que romper con todas esas creencias e ideologías que han guiado sus pasos a lo largo de los últimos años.

Santiago A Zannou nos presenta su película en rueda de prensa acompañado de todos los actores principales de la misma. Un plantel de actores entre los que destaca un Javier Bardem al que intuyo ligeramente ausente durante toda la rueda de prensa. Junto a él, su hermano Carlos Bardem, Álex GonzálezHovik Keuchkerian y unos muy sonrientes Miguel Ángel Silvestre y Judith Diakhate.

Santiago A. Zannou. Fotografía: ©Joaquín Fernández

Comenzamos analizando cómo en la novela en la cual se basa esta cinta el tema del fascismo parece estar mucho más presente que lo que hemos podido ver a lo largo de la película. El director de la misma, Santiago A. Zannou nos aclara los motivos de ello.

Santiago A. Zannou

A la hora de convertir la novela en un guión hay una serie de cosas que debes abandonar porque no puedes contarlo todo pero sí debes mantener la esencia de la novela. No queríamos hacer una reflexión sobre como es el nazismo en España, sino meter todos los referente de nazismo que yo conozco. Desde el Ku Klux Klan en Estados Unidos hasta el fascismo más hooligan o ese fascismo más intelectual de los discursos de Marie Le Pen o en su momento de Hitler. También quería reflejar esas palizas que se dan en Grecia en los autobuses o sucesos como los ocurridos aquí en España, como el de aquellos chicos que pegaron a un indigente y el abogado que los defendía decía que los indigentes no eran personas. Al final Alacrán enamorado es una muestra no de lo que ocurre directamente en España sino de lo que ocurre en Europa y en el mundo. Hay mucha gente que en época de crisis está llena de odio y su manera de expresar ese odio es señalando al diferente. Quisimos hacer una representación de todos esos tipos de odio.

En etapas de crisis como la actual es posible que estas ideologías cobren más fuerza que nunca.

Carlos Bardem

Una cosa que teníamos muy clara desde el principio tanto Santiago como yo es que queríamos poner una lupa sobre el tema del odio, del nacismo, de estas ideologías que efectivamente en época de crisis florecen. En realidad siempre están ahí, nunca han dejado de estar, pero en estos momentos de desmoralización ciudadana, de descreimiento hacia la política tradicional, ganada a pulso por los políticos tradicionales y los grandes partidos de este país, se forma el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de estos populismos, de estos discursos, que no hablan a la cabeza de la gente porque no resisten un análisis crítico, sino que hablan al estómago, a nuestro cerebro más reptiliano, más instintivo, más básico, que son discursos de odio y de culpabilización del diferente, del distinto. Son discursos que se aceptan porque fomentan algo muy asumible, que es la irresponsabilidad personal. Discursos que le dicen a la gente “La culpa de lo que pasa no es nunca tuya. La culpa de lo que pasa es de los inmigrantes, es de los negros, es de los homosexuales, es de los rojos…”. Hay que estar atentos ante esos discursos y combatir esos pequeños fascismos cotidianos, esos fascismos de barra de bar porque en estos momentos, que hay este cabreo generalizado y razonable para la gente, hay personas muy permeables a esa rabia.

Javier Bardem y Carlos Bardem. Fotografía: ©Joaquín Fernández

Carlos Bardem no sólo escribió la novela original y el guión de la cinta, además terminó encarnando a uno de los personajes más especiales creados por él: Carlomonte, el entrenador de boxeo que ayuda a Julián a analizar la vida desde un prisma diferente.

Carlos Bardem

Yo tenía muy claro desde el principio que quería hacer Carlomonte. El que no lo tenía tan claro era el productor. El personaje se le ofreció a muchos actores muy importantes, pero finalmente la cosa cayó por su propio peso. Es un personaje que evidentemente conozco muy bien porque cualquier personaje de una novela es un alter ego del escritor. Todo lo que hablan, dicen y sienten es lo que yo hablo, digo y he sentido. Todo lo que ellos saben de felicidad, amor o desamor es todo lo que yo sé de la vida, pero dentro de esos alter egos, Carlomonte era el más evidente. Cuando por fin se decidió que yo fuera Carlomonte para mí fue como ponerme una de esas viejas chaquetas que te quedan perfectas. Creo que es el papel más bonito y más complejo que he tenido la oportunidad de interpretar hasta ahora.

Su hermano Javier interpreta a Solís, un abogado de extrema ideología fascista lider de un grupo de fanáticos seguidores entre los que se encuentra el protagonista de esta historia. Un personaje extremo de cortas apariciones pero que deja sin duda huella en el conjunto de todo el metraje y que podría haber sido inspirado en algunos líderes políticos, tanto del pasado como del presente.

Javier Bardem

Me he fijado en algunas personas para componer más que nada el tono del personaje, el físico, pero creo que estaba muy claro ya en el guión quién era Solís. Queriamos crear una persona que se moviese a diferentes niveles. Un nivel mucho más impulsivo, que tocara la fibra y el estómago de aquellos a los que se dirige; y luego a un nivel más intelectual, más casi diplomático, como un abogado, con una cierta necesidad de carga política futura. Era necesario un compendio de muchas cosas para llegar a ser Solís y eso estaba escrito en el guión.

El día a día en el rodaje de una película tan violenta como Alacrán enamorado, en la que los personajes se encuentran rozando el límite, tuvo que ser sin duda complejo.

Santiago A. Zannou

Hablamos muchas veces de la violencia de Alacrán enamorado y me gustaría intentar cambiar esa palabra porque yo veo películas infinitamente más violentas donde estallan cosas, donde matan a un montón de personas, donde disparan a la gente. Yo no creo que mí película sea violenta. Yo creo que es visceral, que es algo que nosotros queríamos que estuviese delante de la cámara, esa vísceralidad. Sí que es verdad que hay un grupo de personajes en la película que ejercen una violencia pero la vemos solamente dos veces. La vemos de una manera tan cruda para que luego la podamos dejar al lado y pueda dar paso a contar otras realidades. La violencia de una parte de la película era fundamental retratarla bien para que al espectador le diese cierto miedo pero también retratarla con cierta estética porque la violencia es atractiva. Indirectamente a las personas les atrae, les gusta. Queríamos decirle al espectador: Ojo, que estas cosas que te gustan o te pueden parecer graciosas pueden acabar persiguiéndote, como le pasa al personaje de Julián, y convirtiéndose en algo negativo para ti.

Carlos Bardem

Para violencia los telediarios, esos sí que son violentos.

Miguel Ángel Silvestre. Fotografía: ©Joaquín Fernández

Álex Gonzáles y Miguel Ángel Silvestre encarnan a Julián y Luis, dos amigos de ideología neonazi que se ven separados en el momento que Julián conoce otro punto de vista sobre esa sociedad que tan bien cree conocer. Santiago A. Zannou lleva a estos dos jóvenes actores a un trabajo extremo no sólo desde un punto de vista físico sino especialmente psicológico.

Álex González

Santiago me ha dirigido dos meses durante el rodaje, pero en realidad me ha dirigido durante un año y medio de mi vida, un año y medio en el que ha conocido cada recoveco de mi personalidad, en el que ha conocido a mí familia, mi casa… Un año y medio de mi vida en el que ha conseguido sembrar la semilla de Julián en mí. Bueno, la semilla ya estaba. Él la regó y consiguió que me convirtiera en Julián. No ha sido un personaje del que me pudiera quitar y poner su traje cuando me iba a mi casa. Ha sido un año en el que estaba veinticuatro horas al día siendo Julián y todo lo demás de mi vida se resentía un poco. Aún así ha merecido la pena.

Miguel Ángel Silvestre

Es una gran oportunidad meterse en una película en la que el director te está exigiendo contar una verdad tan visceral. A la vez es algo muy duro porque hay mucha tensión en el rodaje, en los personajes. Una tensión que tienes que intentar llevar casi veinticuatro horas al día y que es muy difícil despedirse de ella. Como actor estás siempre esperando que llegue un personaje así. Ha sido una suerte poder compartirlo con compañeros. Yo casi todas las escenas las compartía con Álex. Dentro de ese mundo oscuro y esa tensión que hay entre los dos personajes hemos tenido momentos donde hemos compartido la misma ilusión por esta profesión, hemos empezado casi juntos y estudiado muchas veces juntos, así que cuando venían momentos de flaqueza nos recordábamos que estábamos en una posición privilegiada, por la posibilidad de trabajar personajes tan extremos y donde se nos permitía buscar y arriesgar dentro de lo que nos hemos podido atrever, pero que al final por poquito que sea ha resultado una satisfacción.

Ante el buen puñado de títulos que en su momento nos acercaron al deporte del boxeo, y los más numerosos aún que lo hicieron a una ideología política tan extrema como el fascismo, resulta interesante analizar junto al guionista y director de esta película las nuevas aportaciones que la cinta realiza a ambos subgéneros. 

Santiago A. Zannou

Una de las cosas que hemos aportado en esta película es una técnica y una visión del boxeo como manera de superarse. El boxeo ha estado siempre asociado desgraciadamente a historias de mafia, ladrones o historias siempre problemáticas. Nosotros hemos utilizado el boxeo como una metáfora de la vida, una herramienta para superarse, para ser mejor.

Carlos Bardem

Alacrán enamorado no es una película de boxeo. Es una película donde el boxeo tiene un papel importante y lo que queríamos era utilizar el boxeo como metáfora de la vida. La más evidente es aquella de “No importa las veces que te tiran sino las que te levantas”, y te levantas para luchar. Queríamos utilizar el boxeo para demostrar que hay violencias mucho peores. Mostramos como alguien que vive en el odio, que vive consumido por él, en una violencia caótica, irracional, mediante ese aprender a combatir con normas, a respetar a un rival, puede llegar a convertirse en una mejor persona, porque empieza a vaciar ese odio, empieza a ordenarlo. También queríamos que el boxeo que saliese en la película fuese de verdad. No está rodado por especialistas. Todos y cada uno de los boxeadores que salen en la película son boxeadores profesionales. Algunos de ellos campeones de Europa, campeones de España. Los combates que se ven evidentemente no son combates de verdad pero sí había una parte real, y eso lo podrá contar Álex, al cuál sentaron de culo varias veces. (risas) Conocemos a muchos boxeadores y no queríamos que ninguno nos pusiera la cara colorada y nos dijera “otra película de gente haciendo que boxea”. No, aquí boxeaban de verdad. Álex estuvo boxeando durante tanto tiempo que lo querían hacer debutar. Y no lo hubiera hecho nada mal…

Judith Diakhate

Hasta yo fui a boxear (risas)

Judith Diakhate. Fotografía: ©Joaquín Fernández

Judith Diakhate da vida a Alisa, la mecha que hará saltar por los aires la ideología de Julián. Un personaje que lleva a la actriz a una lucha constante.

Judith Diakhate

Ha sido una batalla en todos los sentidos. Ya desde el principio. El personaje de Alisa era una mujer latinoamericana que venía de una red de prostitución. Gracias a Carlos, pero sobre todo a Santiago, cambiamos esa realidad. Los dos como mestizos que somos, hijos de padres inmigrantes, pero que hemos crecido aquí y somos españoles, queríamos cambiarla para salir del cliché que todavía se ve en el cine español en el que siempre que hay una persona negra, china, o de cualquier otra raza suelen ser inmigrantes. Creo que en España ya hay una multiculturalidad y tiene que estar más abierta a eso, a que al final se nos vea también no sólo como inmigrantes sino también como parte del país y de la cultura. Fue una batalla para convencer, porque el personaje desde el inmigrante habla de otras cosas, tiene otra mirada. Su esencia está, la esencia de Elisa está al final. Es una mujer maltratada por la vida que lo que quiere es superarse como casi todos los personajes de la novela y de la película, pero ella es de aquí. Alisa está en un ambiente masculino, donde como Carlomonte dice muy bien, las mujeres y el boxeo no casan y tiene que buscar ese espacio. Ese espacio entre tanto hombre que la miran mal por su condición de mujer y en un gimnasio donde hay un grupo de skins, donde conocerá a su amor, pero que pertenece a un grupo de skins. Es una mujer que está en un ambiente hostil por ser mujer y por ser negra. Así que ha sido una batalla. La película es una película que habla de verdades, que muestra una realidad, pero siempre contada desde una fábula.

Santiago A, Zannou

Sí, hubo un momento en el que los chicos que hacían de nazis la miraban como a una negra. Igual era culpa mía por estas cosas que les hacía a los actores, de tenerles tanto tiempo metidos en el personaje. Los actores estaban tan metidos en el personaje que a veces a ella le pasaba por encima la mirada de un nazi cuando iba a coger una coca cola en mitad de un descanso.

Carlos Bardem

Sí, vamos, que entre los nazis y el borracho que tenía en el gimnasio la pobre lo ha pasado fatal, pero ahí está el trabajo de ella, que es una maravilla.

Toda una sorpresa supone el trabajo de Hovik Keuchkerian. Este exboxeador profesional nacido en Líbano, de origen armenio, pero español por los cuatro costados, ya se dio a conocer en la serie Hispania interpretando el personaje de Sandro; sin embargo aquí, en lo que supone su debut en el cine, nos deja a todos con un gratísimo sabor de boca.

Hovik Keuchkerian

Yo estaba tirado en el sofá de mi casa leyendo y me llamó Santiago. El actor que iba a hacer mi personaje no lo hizo. No sé el motivo y Santiago se puso en contacto conmigo. Eso fue un viernes. Me leí el guión y el lunes vino al teatro a ver mi espectáculo. Aún así quedamos en que Carlos y yo aún nos teníamos que conocer, para mirarnos a la cara y compartir un apretón de manos y decidir si hacíamos al final ese equipo.

Carlos Bardem

No nos conocíamos y nos tomamos unas copitas juntos. La compenetración fue tal que llegó un momento en el que alguien nos preguntó que cuántos años hacía que nos conocíamos.

Sin duda el pasado de boxeador de Hovik tuvo que ayudarle en la construcción del personaje.

Hovik Keuchkerian

Yo acabé muy quemado del mundo del boxeo y lo tenía apartado. Yo que soy mucho de analizar las cosas que me han pasado pienso que es muy posible que yo haya sido boxeador profesional porque mi primera película de cine tenía que hablar de eso. Estoy muy cansado de la imagen que tiene el boxeo en este país. El boxeo en cualquier otro país del mundo es un deporte número uno. La gente habla de boxeo en los bares, en la tele hay boxeo, y los boxeadores son ídolos y son personas respetables. Que Santiago y Carlos en su novela hayan elegido el boxeo como vehículo para contar una historia de superación de un chaval que cambia sus principios vitales a mí me parece fascinante. Yo terminé la película y automáticamente retomé los entrenamientos en el gimnasio. A mí me devolvió una parte de mi vida que tenía absolutamente lacerada, podrida. Solamente tengo palabras de agradecimiento hacia todo el equipo.

 

Alacrán enamorado (2013), de Santiago A. Zannou, se estrena en España en 12 de abril de 2013

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Licenciado en Comunicación Audiovisual. Ha sido guionista y director de diversos cortometrajes amateur y presentador de diferentes programas para radio y televisión local. Trabajó en el departamento de dirección en series de TVE y Antena 3, así como ha escrito diferentes artículos de cine en guías y revistas especializadas, tales como lanetro o Travelarte.

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