Diacronía de los 40, de Darío Sigco con Yolanda Vega

Diacronía de los 40, de Darío Sigco con Yolanda Vega

La imagen de Danilo Moroni y Juan Carlos Toledo, en la que aparece Yolanda Vega, con la que Surge Madrid 2020, presenta Diacronía de los 40, con dirección y dramaturgia de Darío Sigco e interpretación de Yolanda Vega.

 

Por Luis Muñoz Díez

 

En el programa de mano de Diacronía de los 40, se especifica claramente que, el responsable de la dramaturgia y la dirección son de Darío Sigco, y la interpretación de Yolanda Vega, que aporta la idea, y al tratarse de un unipersonal con un trabajo físico importante por parte de la actriz, es muy sutil apreciar en la pieza, donde acaba la propuesta de Sigco , y donde comienza la sugerencia de Vega.

La dramaturgia de Darío Sigco, nos presenta una “Yerma” en estado crudo, con su moraleja final como en toda buena fábula. Si digo que está en estado crudo, es por señalar que en su obra no está el hermoso verso de Lorca, pleno de simbolismo con olor a pana, tomillo e implícito el sexo en el aire.

En Diacronía de los 40 todo es explicito de cara. Su autor narra sin filtros los pasos de una mujer, eligiendo el momento preciso en que pasa de niña enamorada del artista de turno, que aparece en la portada de la Super Pop, al deseo carnal de mujer, e inicia una escalada por su montaña de dudas, descubriendo que el ánima se esconde bajo la norma, reencontrando su condición de animal primario, aullando a cuatro patas a la luna.

Es tan difícil de creer, como cierto, tan ortopédico como antinatural, que una “sociedad” con la persuasión nos dicte lo que es “deseable”. No hay nada tan poderoso, ni que nos esclavice tanto como el deseo, un deseo que puede ser natural u orientado, y tener como objeto lo carnal, o una Playstation.

El manido dicho de que los árboles no nos permiten ver el bosque, se ajusta con certeza a nuestra vida de seres adiestrados que, con la estrategia del agua y gota a gota apaga nuestro instinto, y tapona la duda. Cuando la duda es tan necesaria,  olvidando movernos por los sentidos, obedeciendo inconscientemente la norma a rajatabla.

En el caso de Yolanda, personaje, es la falsa creencia, que llega a anidar en ella como “idea única”, grabada con hierro entre ojo y ojo, por el mandato del “mito” de crecer y multiplicaos.

El cartel Diacronía de los 40, es un es un impactante diseño de Elisa Forcano

El cartel Diacronía de los 40, es un es un impactante diseño de Elisa Forcano

La obra es una oda a la condición femenina, como medio de supervivencia de la especie, tomando la mujer conciencia de la responsabilidad depositada en la mujer en general, y en ella en concreto.

El deseo de concebir le nace por la presión social, que va susurrando en el oído hasta que cala, pero no se convierte en una “idea única”, hasta que no ve un vulgar predictor le señala que no está embarazada. A partir de esa negación, lo que era una posibilidad se convierte en una necesidad imperiosa. En una “idea única” que le lleva a trazar un camino truculento de dolor y frustración.

La obra tiene momentos de pureza por la honestidad con la que está contada, y a veces llega a doler. Sembrando la desazón de que cuando “la mujer” toma conciencia de que no es un eslabón de la raza, o si, pero también un ser único e irrepetible, duele al sugerir que el conocimiento a veces llega tarde.

Yolanda Vega realiza un trabajo físico importante, de entrada, arrodillada nos gana su vulnerabilidad de niña-mujer, al ponerse en pie nos seduce como una mujer en su plenitud, después jugara a ser vieja, a reivindicar la fuerza de su coño por el que menstrua, reconociendo su olor y su potestad para procrear, o no, y ahí es cuando despierta nuestra empatía.

La función tiene un nivel alto de calidad, la dramaturgia de Darío Sigco es clara y valiente, su puesta en escena es eficaz, lo que es todo un acierto, porque la mujer pasa del dialogo naturalista al metafísico, de su habitación de niña a escalar su ardua montaña hasta rozar la luna.

Los profesionales que rodean al director ayudan a que el empeño sea un logro, cuenta con el diseño de iluminación de Virginia Rodríguez, el diseño de escenografía de Carla Galmés y la música original y espacio sonoro de Mario Rebollo, tres piezas fundamentales para la función Diacronía de los 40.

 

Título Diacronía de los 40 Dirección y dramaturgia: Darío Sigco Interpretación: Yolanda Vega Asistencia a la dirección: Paola Malleuve Diseño de iluminación: Virginia Rodríguez Diseño de escenografía: Carla Galmés Música original y espacio sonoro: Mario Rebollo Diseño gráfico: Elisa Forcano Impulso del proyecto: Darío Sigco & Yolanda Vega Comunicación: María Juárez

Diacronía de los 40, se presentará el 2 de octubre de 2020, en Sala Teatro la Cuarta Pared -Madrid- dentro de la programación del “Surge Madrid en Otoño”, mas información de fechas horarios y compra de entradas aquí.

Autor

Tarántula
Revista cultural

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *