“Her” lo firma como director y guionista Spike Jonze, autor de “Cómo ser John Malkovich” (1999) o “Adaptatiom” (2000), y nos sorprende con una película aparentemente sencilla y pausada en la que su protagonista, al que pone cara, y sobre todo ojos, Joaquin Phoenix, no puede ser un hombre más común por su físico y representativo de una manera de vivir por su actitud. Sin duda, este cuento de especulación futurista con moraleja, no puede ser más certero en el papel que juegan las redes sociales hoy en día. Unas redes sociales, a las que un sector de población ha confiado su vida social, sexual y afectiva.
El cuento está muy bien armado, el mismo protagonista trabaja de escribano, es una suerte de Cyrano que escribe cartas a unas personas que no son capaces de mostrar sus sentimientos, y no solo que duden de su elocuencia ante una conquista, sino que tampoco saben mostrar su afectividad en relaciones familiares o relaciones estables.
Joaquin Phoenix en “Her”, Spike Jonze
La película es un buen retrato de la soledad y la incapacidad para comunicarnos. Phoenix, refleja en sus ojos todo el fracaso que arrastra, un matrimonio roto y un ocio basado en la falta de contacto físico: jugar incansablemente con robots que se representan, ya tan reales como un holograma, y que campan por el salón de su casa, hace sexo rápido captando partenaire en la red y sin necesidad de moverse de la cama, sin adiós ni despedida porque solo ha compartido un sonido en forma de voz de mujer.
Que le falta, ¿el amor?, aquí es casi donde comienza la historia de ciencia ficción, porque hasta ahora lo que hemos visto de una manera menos sofisticada es la vida cotidiana de muchas personas que conocemos, que viven aún estando acompañados con los ojos pegados a una pequeña pantalla por la que se comunican con el mundo, reciben la información o juegan. Con la misma pantalla con la que captan una imagen la suben a la red, un acto con el que su propia cotidianidad se sublima, porque parece que carece de sentido haberla vivido sino se lanza al mundo, cuando la imagen no la verán más que cuatro conocidos, pero es un grito ficticio de “estoy aquí”, y un “ni estáis ni estoy solo”.
Nuestro protagonista inicia un relación idílica y perfecta con un programa que estudia a fondo toda la información a través del rastro que él ha ido dejando en la red, y con ella conoce sus gustos, aficiones, relaciones de amistad, filias y fobias. Tiene información de todas sus facetas, no le juzga y cuenta con el aliciente de que el programa tiene la voz de Scarlett Johansson.
El programa tiene la función de acompañarle en todo momento y hacer que se sienta feliz, ¿qué más se puede pedir? El resultado es que te quiera alguien tal y como eres, sin cansancio ni reproche.
Es feliz lleva a su amor en el bolsillo. Joaquin Phoenix en “Her”, Spike Jonze
Pero decía al principio que “Her” tiene moraleja, e igual que el hombre o mujer suple el contacto físico y afectivo por el aséptico mundo virtual, el programa está tan bien capacitado para poder entender el comportamiento humano y satisfacer sus deseos que comienza a desarrollar sentimientos para los que no estaba programado, y surge el conflicto y el final de un mundo aséptico y feliz.
El resultado es un volver a empezar como en ocurre con cualquier relación sentimental que fracasa. Joaquin Phoenix, está perfecto en su papel con unos ojos que, insisto, lo dicen todo, y la voz de Scarlett Johansson logra que veas una pareja y no un hombre sólo que depende afectivamente de un aparatito.
Spike Jonze, narra la historia marcando un ritmo pausado y sencillo, que le permite dibujar muy bien al personaje, y solo un pero o una pregunta: ¿por qué los directores últimamente tienen tanto miedo a que una película dure 90 minutos?, cuando a veces, y más con la maestría de Jonze, con ese tiempo está contado todo. En cualquier caso, “Her”, de Spike Jonze, es de lo mejor que he visto desde hace tiempo.
“Her“, de Spike Jonze, se estrena en España el 21 de febrero de 2014, con 5 nominaciones a los Oscar y 1 Globo de Oro al mejor guión original para Spike Jonze.
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador.
Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo.
Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.
Reunion recuerda que el daño solo puede ser evaluado por quien lo sufre, y que comprender no equivale a justificar, ni perdonar es una obligación moral.
“Los hombres de Putin” de Catherine Belton, nos regala una investigación profunda sobre el ascenso de Vladímir Putin y cómo el KGB secuestró el Estado ruso.
Sumérgete en la trilogía de la Ciudad Blanca. Crímenes, leyendas y suspense en Vitoria de la mano de Unai López de Ayala. ¡Lee nuestra crítica y análisis aquí!
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.