Cuando todo está perdido, de J.C. Chandor

Cuando todo está perdido, de J.C. Chandor

Cuando todo está perdido, cine experimental con un Robert Redford en una de sus interpretaciones más conseguidas.

En Cuando todo está perdido se nos relata la dramática y agobiante historia de un hombre de cierta edad (del que no se nos revela ningún dato durante todo el metraje, ni tan siquiera su nombre), que mientras viajaba con su velero a través del océano Índico se ve sorprendido de improviso por un contenedor a la deriva contra el que colisiona dejando una importante brecha en el casco de su navío. A partir de este momento, el protagonista deberá valerse de su notable experiencia náutica para poder hacer frente con el equipo de navegación averiado y sin radio, a toda una serie de desastres continuos que se encadenan en su contra sin saber que se dirige sin remedio, además, hacia una peligrosa tormenta.

Atendiendo a su argumento, la temática de Cuanto todo está perdido probablemente a muchos recordará en cierta medida a la aclamada obra de Hemingway El viejo y el mar, compartiendo el punto en común de estar protagonizada por un hombre de edad avanzada, que en esta película confronta un destino incierto luchando en solitario contra el imponente e inmenso mar azul. En esta ocasión, como ya ocurriera en la recordada adaptación de la novela antes mencionada, dirigida por John Sturges en 1958 a mayor gloria del siempre brillante Spencer Tracy; la película cuenta a su favor con una auténtica leyenda viva del cine como es Robert Redford, cuya interpretación sustenta literalmente todo el peso de la cinta con sus gestos y emociones; además de una realización bastante valiente y trabajada por parte del director J. C. Chandor, que aporta el ritmo necesario a la historia para conseguir crear interés en el espectador sin caer en el absurdo; todo ello combinado con una cuidada banda sonora y una fotografía que acompañan muy adecuadamente a lo que se nos cuenta.

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Robert Redford en “Cuando todo está perdido” de J.C. Chandor

Si bien es cierto que en algunos tramos la narración puede resultar demasiado lineal, considero que se trata de un trabajo experimental bastante arriesgado en el que prima el realismo sobre la espectacularidad desmedida (como en la oscarizada Vida de Pi, de Ang Lee), realmente sobresaliente en sus apartados técnicos, y realizada completamente a contracorriente de las tendencias cinematográficas más mayoritarias. En mi opinión, es una película muy meritoria, en la que considero se debe valorar el haber conseguido relatar con éxito una historia contando tan solo con un único personaje (dos si se cuenta también al propio océano), sin prácticamente diálogos, centrando exclusivamente la narración en los movimientos de Redford. El complejo reto que parece obvio enfrentaba esta película para conseguir desarrollar adecuadamente la trama, creo ha sido superado con éxito por parte del realizador J. C. Chandor en su segunda película tras Margin Call, por la que fue candidato al Oscar al mejor guión en 2011.

No obstante, debe tenerse en cuenta al mismo tiempo que quizás resulte una película difícil de ver, especialmente para aquel espectador menos experimentado en digamos vertientes más alternativas a la narrativa cinematográfica tradicional y más comercial, lo que probablemente implique distanciar o al menos que se acoja con relativa suspicacia a esta obra de marcado carácter minimalista y reflexiva, alejada del denominado cine de masas. Los motivos principales que secundan a esta idea son precisamente los señalados anteriormente, la práctica (por no decir entera) ausencia de diálogos, el contar tan solo con un único personaje para el desarrollo de la trama y el hecho de que se centre más en el drama humano sin caer en excesivos sentimientos grandilocuentes, dejando de lado la espectacularidad y los golpes de efecto tan propios de este tipo de cine de catástrofes y supervivencia (no necesariamente negativos, como en Náufrago de Robert Zemeckis) en la búsqueda de alcanzar mayores cotas de realismo.

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Robert Redford en “Cuando todo está perdido” de J.C. Chandor

Estas características a buen seguro jueguen en contra de la trayectoria comercial de Cuando todo está perdido, siendo además bastante probable que no se trate de una película que vaya a hacer historia. En lo personal, quisiera destacar su comienzo donde se revela con total claridad hacia donde se va encaminar el desarrollo del filme, representado por la lectura de una carta que escribe el personaje de Redford cuando comienza a darse cuenta de la envergadura de las dificultades que está padeciendo. Una lectura cuyo contenido no desvelaré pero que supone toda una declaración de intenciones por parte de los realizadores de la película. Asimismo, estimo gratamente interesante uno de los mensajes que transmite la película, que es el de no deber esperar a que nuestros propios naufragios personales se produzcan previamente a haber mostrado nuestro aprecio como se merecen a nuestras personas más cercanas, cuando ya puede ser demasiado tarde. Por otro lado, otra pequeña reflexión que pudiera contener la película es la de plantearnos la nimiedad que ostenta el hombre frente a la naturaleza, que quizás pudiera llevarnos a pensar sobre la excesiva relevancia que damos en ocasiones a lo material y a dar cuenta que “cuando todo está perdido”, tan sólo nos queda nuestro cuerpo y nuestra alma, es decir, nosotros mismos.

  Cuando todo está perdido de J.C. Chando, se estrenó en España el 14 de febrero de 2014.

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