Crítica serie “Reunion” de William Mager (Filmin)

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Matthew Gurney como Daniel Brennan y Lara Peake como Carly en una escena de la serie Reunion de Filmin.
Daniel Brennan, interpretado por Matthew Gurney "Reunion"

Reunion es una miniserie británica dramática que gira en torno a la incomprensible razón por la que se cometió un crimen, creada y escrita por William Mager -afectado de sordera- y dirigida junto a Luke Snellin. Emitida por la BBC en 2025, llega ahora al catálogo de Filmin. Concebida desde una sensibilidad poco habitual en el thriller televisivo, la serie propone un relato donde el conflicto no nace del misterio, sino de la imposibilidad de asimilar el dolor y de encontrar un lugar desde el que ordenarlo.

La historia sigue a Daniel Brennan, interpretado por Matthew Gurney, un hombre sordo que sale de prisión tras cumplir condena por el asesinato de su mejor amigo, un crimen que confesó pero nunca explicó. Al recuperar la libertad, intenta reconciliarse con su hija Carly (Lara Peake), a quien no ha visto desde que ingresó en la cárcel. Ella necesita reencontrar a su padre y un anclaje vital; él la quiere profundamente, pero permanece paralizado por el daño irreparable que sufrió durante su estancia en un colegio, ante la complicidad y el silencio de todos, y que, tras un detonante, se hizo presente de una manera insoportable: un trauma que todavía no ha logrado asimilar ni resolver.

Daniel debe afrontar el rechazo de sus propios padres, de la sociedad oyente y también de sectores de la comunidad sorda, donde Ray (Ace Mahbaz), el amigo al que asesinó de forma inexplicable, era considerado casi un “ángel en la tierra”: una figura ejemplar en el ámbito educativo de las personas sordas. Al mismo tiempo, dos mujeres reclaman una explicación: Christine, la viuda del hombre asesinado (Anne-Marie Duff), y su hija Miri (Rose Ayling-Ellis), que se niega a ser presentada como la hija de un ángel idealizado y exige, en cambio, recuperar la memoria de un padre humano, mortal y falible. La serie construye así una espiral de culpa, violencia y silencios de la que nadie es ajeno.

Miri (Rose Ayling-Ellis) Carly (Lara Peake) Daniel Brennan (Matthew Gurney) Christine (Anne-Marie Duff) Y Eddie Marsan
Miri (Rose Ayling-Ellis) Carly (Lara Peake) Daniel Brennan (Matthew Gurney) Christine (Anne-Marie Duff) Y Eddie Marsa “Reunion” de William Mager (Filmin)

Uno de los rasgos más singulares de Reunion es su concepción bilingüe, que integra lengua de signos británica (BSL) e inglés hablado de forma orgánica. No se limita a representar la sordera como condición, sino que convierte los fallos de comunicación -los malentendidos, las omisiones, los silencios- en el verdadero motor narrativo. Aquí el silencio no es vacío, sino tensión moral y exposición a la vulnerabilidad.

Aunque hay un crimen en el centro del relato, Reunion no es un thriller convencional: el asesino ya ha sido juzgado y ha cumplido condena. La tensión no procede de descubrir la verdad, sino de asumir que la verdad no repara. La serie desplaza el foco desde la pregunta “qué ocurrió” hacia otra más incómoda y persistente: qué se hace con el daño.

Ese desplazamiento alcanza su forma más clara en el tramo final, cuando el eje del relato deja de girar en torno al padre y se reorganiza alrededor de la hija. Carly no está ahí para perdonar, comprender ni justificar. Escucha la verdad, pero no la legitima. No convierte el crimen en sacrificio ni en acto redentor.

La interpretación de Lara Peake y Matthew Gurney es rotunda Reunion, creada y escrita por William Mager y dirigida junto a Luke Snellin.

De este modo, Reunion evita romantizar la violencia o presentar la culpa como un camino hacia la redención. El padre queda marcado por su acto; la hija, en cambio, conserva el derecho a no quedar definida por él. Ese desequilibrio es esencial: Daniel eligió, actuó y cargó con la culpa; Carly no eligió nada. La serie recuerda que la ética no comienza en quien explica el daño, sino en quien lo hereda sin haberlo pedido.

La interpretación de Lara Peake y Matthew Gurney es rotunda. Carly protege con su cuerpo un fuego cierto: el derecho a no quedar definida por la violencia ajena. En un mundo injusto e imperfecto, Reunion recuerda que la dimensión de un daño solo puede ser evaluado por quien lo sufre, y que comprender no equivale a justificar, ni perdonar es una obligación moral.

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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