Critica: Increíble, Indecente de Teresa Ases en MADferia

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“Increíble, indecente” Compañía: Navel y Somos Vértice

Escuchar la tormenta: una defensa de Increíble, Indecente.

En un contexto en el que la adolescencia suele abordarse desde la alarma o la simplificación, Increíble, Indecente, presentada en MADferia por Navel y Somos Vértice, se atreve a hacer algo mucho más radical: escuchar. Escrita por Teresa Ases y Luis Sorolla, dirigida y conducida por la propia Ases, la pieza no habla “sobre” adolescentes; les entrega el espacio.

La inspiración en El despertar de la primavera de Frank Wedekind refuerza ese gesto. Si Wedekind escribió para que los adultos escucharan a los adolescentes, Increíble, Indecente actualiza esa urgencia con humildad y honestidad. No pretende resolver la adolescencia ni traducirla al lenguaje adulto; la deja vibrar en su complejidad.

Increíble, Indecente” -es una pieza tan juguetona y punzante de Ases y Sorolla funciona como un espejo incómodo y a la vez entrañable de la adolescencia. No la trata como una etapa “tierna” ni como un simple caos hormonal, sino como un territorio exagerado, contradictorio, casi teatral. Y ahí está su fuerza.

Desde el título ya hay una tensión deliciosa: lo “increíble” como asombro absoluto, como intensidad que desborda; lo “indecente” como aquello que se siente demasiado, que avergüenza, que no encaja del todo en las normas adultas. La adolescencia es justamente eso: todo parece extraordinario y al mismo tiempo un poco prohibido. El deseo, la rebeldía, la identidad en construcción… todo late demasiado fuerte.

En la obra, no se juzga a quienes atraviesan esa etapa; más bien los observa con una mezcla de ironía y ternura. Hay humor -a veces incómodo- porque la adolescencia es exageración pura: promesas eternas que duran una semana, amores que parecen definitivos, dramas que se viven como tragedias griegas. Pero bajo esa capa cómica hay una verdad profunda: para quien lo vive, nada es pequeño.

En este sentido, Increíble, Indecente no presenta la adolescencia como una etapa menor o simplemente transitoria, sino como un momento fundacional. No es el prólogo de la vida adulta, sino un territorio donde se ensayan las primeras versiones de uno mismo. Allí se prueban identidades, se tensan límites y se experimenta una intensidad emocional que, aunque con el tiempo se module, nunca desaparece del todo. Esa electricidad permanece.

“Increíble, indecente” Compañía: Navel y Somos Vértice

La propuesta se apoya en una escenografía eficaz y funcional, diseñada por Carlos Iglesias, al servicio de la pieza, que permite que la palabra y los cuerpos ocupen el centro sin distracciones. Esta limpieza formal no es casual: favorece tanto la dimensión de denuncia -cuando la obra señala los silencios impuestos, los miedos heredados o la incomprensión generacional- como los momentos líricos de gran belleza que emergen en medio de la tormenta emocional.

Porque Increíble, Indecente entiende que la adolescencia es, en esencia, contradicción: fragilidad y desafío, miedo y deseo, temblor y afirmación. Lo “indecente” no es solo provocación, sino desborde; lo “increíble” no es exageración, sino intensidad vital. Y es precisamente en esa tensión donde la obra encuentra su verdad escénica.

También es interesante cómo incluye a quienes ya la dejaron atrás. La obra no solo retrata a adolescentes; retrata nuestra memoria de serlo. Nos obliga a preguntarnos: ¿de verdad éramos tan distintos? ¿O simplemente olvidamos la intensidad con la que sentíamos? La nostalgia aquí no es dulce del todo; es ambigua. Hay vergüenza, hay risa, pero también hay una cierta añoranza por esa intensidad sin filtros.

“Increíble, Indecente” plantea que la adolescencia no es un tránsito menor hacia “lo importante”, sino una experiencia de sensaciones. Ahí se ensayan las primeras versiones de uno mismo. Se prueban máscaras, se desafían límites, se siente el cuerpo y el mundo con una electricidad nueva. Y aunque luego aprendamos a disimularlo, algo de esa electricidad queda.

En ese sentido, la obra es casi un recordatorio: lo que hoy parece “indecente” -demasiado intenso, demasiado torpe, demasiado apasionado- fue, y quizá sigue siendo, increíblemente humano

Increíble, Indecente es una pieza recomendable para todas las edades. Al adulto le ofrece la posibilidad de conocer con más matices al adolescente que tiene en casa y, al mismo tiempo, le empuja a reencontrarse con su propia adolescencia, esa etapa cuyo inicio y final se desdibujan con el paso del tiempo. Porque quizá la adolescencia no termina nunca del todo: algunos aprendemos a gestionarla; otros la seguimos habitando con sorprendente constancia.

“Increíble, indecente” Compañía: Navel y Somos Vértice
“Increíble, indecente” Compañía: Navel y Somos Vértice

Increíble, indecente estuvo programada dentro de MADferia, en el Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial (Sala Pequeña) el 27 enero a las 12:00 h. Disciplina: Teatro. Comunidad Autónoma: Comunidad de Madrid. Duración: 75 minutos. Edad Recomendada: Adultos y jóvenes a partir de 13 años. Dirección escénica: Teresa Ases. Concepción musical: Kevin Dornan. Autor/a: Teresa Ases y Luis Sorolla. Artistas en escena: 10 jóvenes entre 14 y 18 años. Coreografía: Manuela Barrero. Contacto de distribución: Carlos Iglesias.

 

 

Compañía: Navel y Somos Vértice

En 2017, coincidiendo con la inauguración de NAVEL como espacio, surge también la compañía. No imaginábamos no participar activamente en el contexto que habíamos diseñado para trabajar, razón por la cual decidimos formar parte de él desde dentro. Carlos I. Faura y Teresa Ases codirigen artísticamente el proyecto, donde también desarrollan su labor como gestores culturales y dinamizadores del sector cultural madrileño, impulsando las propuestas escénicas vinculadas a la línea teatral de la compañía.

Quien nos conoce sabe que nos mueven las propuestas que exploran el híbrido entre lo plástico y lo textual, así como el trabajo entre la comunidad y la innovación en las artes contemporáneas. De esta manera, nuestras producciones y proyectos escénicos se funden con las artes vivas, sin alejarnos de la narrativa teatral ni de los formatos escénicos. Ese es nuestro baile. Esa es nuestra forma de hacer teatro, de hacer arte.

NAVEL colabora y coproduce, en la mayoría de sus proyectos, con sus socios castellano-manchegos SOMOS VÉRTICE. Dentro de la filosofía de nuestra compañía, trabajamos con Recumadrid —empresa de reciclaje textil— para fomentar el reciclaje: todos los vestuarios y el atrezzo utilizados en nuestros espectáculos son reutilizados. Nuestras propuestas están, por lo tanto, marcadas por prácticas sostenibles y ecológicas dentro de la industria del teatro.

 

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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