«El mejor regalo que se le puede hacer a una actriz es regalarle Rosas Blancas, pero con espinas. Lo blanco simboliza la entrega y el glamur con el que interpretas al personaje, y las espinas simbolizarán el duro camino que has tenido que recorrer para llegar hasta allí «
En el singular marco de El burdel a Escena, un par de días a la semana se convoca un casting con el objeto de cubrir las plazas de prostituta que con regularidad se van quedando vacantes. Estáis invitados, y no solo como meros espectadores, si no que seréis vosotros mismos los que realicéis el casting a las candidatas.
De alguna manera, la función de Doriam Sojo materializa la frase «la vida consiste en ver partir«, vemos partir los años, el amor, la amistad y las quimeras que forjamos.
El tiempo siempre nos quita la razón, porque esas quimeras o bien directamente no se realizan con la consiguiente frustración que genera o en el mejor de los casos sí se alcanzan, entiendes que desde esa altura ni hay tan buenas vistas ni la temperatura es tan cálida, y lo peor es que no huele tan bien.
Mientras la vida sigue, nos exige un reacomodo constante para seguir adelante, donde nos vemos sometidos y sometemos a un casting permanente. La palabra «casting» se emplea como “una selección de actores o de modelos publicitarios para una determinada actuación«. En este caso, la actuación consiste en saber fingir placer y poner siempre buena cara, pero en el cotidiano realizamos continuos casting cada vez que nos medimos con alguien en una distancia corta, con un dictamen permanente de éste sí o éste no. Que pase el siguiente. Y el día que nos negamos a realizarlo nos negamos a la vida, y será el final.
Doriam Sojo, trabaja la provocación en la distancia corta, en fondo y forma, y si en Creep nos mostraba con color, olor y sabor una relación homosexual, en Casting juega con el oficio más viejo del mundo y con sus dos caras: el chulo y la puta, que se desdoblan en placer y dolor. Sojo nivela bien la balanza, sazonando las funciones de chispa y drama, se sale de lo común con respecto a otras salas con un espacio semejante, porque siempre ilustra la trama con música y canciones donde se permite jugar hasta el disparate, pero pronto rompe y la historia se vuelve melodrama.
Todo en este Casting se representa en la distancia corta, en un espacio como El burdel a Escena, con un salón multiusos donde te hacen los números musicales y se plantea la trama, para entrar en el verdadero juego de provocación que es meterte en las estrechas habitaciones que fueron nido de sexo y amor real del antiguo burdel. En un espacio en el que se está como en el metro a horas punta. En un espectáculo de este tipo, o te integras y participas, o puedes decir tierra trágame, y no es para menos, porque a poco que actué la actriz te roza.
A la función a la que yo asistí el público era de «cinco estrellas», en su mayoría parejas y mujeres en grupo. Las chicas fueron mucho más participativas a la hora de formular las preguntas y de reír con las respuestas de la aspirante. A tal punto, que la actriz Alexandra Torres les acusaba de poca solidaridad femenina, mientras, con el desparpajo que solo puede tener una buena actriz como ella, en un espacio tan corto que puedes sentir el aliento, aconsejaba, después de fingir largo orgasmo con todo un abanico de jadeos y ays, que al final si se corona con una expresión de ahogo gusta mucho.
La obra dibuja las figuras del oficio o lo que generan: el chulo, la puta, el placer y el dolor. En este caso, el chulo es una madame, a la que pone cuerpo, cara y voz estupendamente la actriz Pilar Minsa. Su primera aparición con abrigo de cuero y gafas oscuras es memorable, las dos aspirantes aparentemente viven la misma situación, pero la sobrellevan de diferente manera, una tiene un afán y la otra no, y a la primera ese afán le salva o le propicia romper el juego.
Como la fábula del enfermo desesperado que acudió a ver al sabio y éste le dijo: “si tienes una razón para vivir te salvarás, y si no, no«. Alexandra Torres, interpreta a una mujer que ha sufrido desafecto en la infancia, ese desafecto que jamás se cura y genera una inseguridad permanente.
Ahinoa Tato interpreta a la chica que sueña con ser actriz. Tato compone muy bien un papel complejo, que como a sus dos compañeras les obliga a cantar, bailar, provocar y dramatizar. Aún no he visto en El burdel a Escena a un mal actor, suelen ser esplendidos, como es el caso de Alexandra Torres, Pilar Minsa y Ahinoa Tato.
Al final, la madame es quien pierde la jugada, porque si el papel del chulo es anular toda la autoestima a la puta hasta que esta se sienta tan mal que crea que merece todo le que le ocurre y más, en esta ocasión el juego se invierte, se derrumba el castillo de naipes y quien muerde el polvo es la madame, y si no quiere morir, tendrá que hacer tabla rasa y convocar un nuevo Casting, porque en este juego la rueda nunca termina.
Casting, para mayores de 18 años
Dramaturgia y dirección: Doriam Sojo
Intérpretes: Alexandra Torres, Pilar Minsa y Ahinoa Tato
Sala el Burdel a escena C/ Sombrerería nº 3 Madrid (Metro Lavapies)
Viernes 21.00 horas y sábados 20.30 y 22.35 horas
El casting es una pasada de obra lo he pasado genial y más sincera enhorabuena