Casi unos versos de Emily Dickinson

Casi unos versos de Emily Dickinson

El autobús se dirige monótonamente al aeropuerto JFK. Mendigos, prostitutas, chaperos y policías a ambos lados de la vía.

A ella la cachean como si les fuera la vida y después me toca a mí. Me prestan menos atención, pero me obligan a quitarme las sandalias. El suelo está frío, sin sudor. Nos miramos, nos encogemos de hombros y sonreímos, aunque no nos conocemos. Quizá sea argentina o brasileña. Poco después nos dirigimos a la cafetería. Estamos obligados a esperar en la misma sala a que nos embarquen. Todavía no hablamos, aunque me gustaría encontrar una excusa. Su belleza llena un aeropuerto lento que se despereza poco a poco. Nos sentamos juntos en el interior del avión, en la fila 9. Ella saca un libro de su bolso de cuero, gira la cabeza y me dice: “Como no pude esperar el amor, tú lo esperaste por mí”.

Es demasiado hermosa, pienso, sin atreverme a decir nada.

Debo tener cuidado

http://sotelojusto.blogspot.com.es/

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

3 comments

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    Amor, soledad, aislamiento y corazón en pleno S.XIX en un pueblecito de Nueva Inglaterra en Norte América, Emily Dickinson, nítida en su pensamiento poético y con fuerza expresiva en la metafísica. Su imagen y unos versos ocupan el paratexto del relato, situado en el aeropuerto JFK de Nueva York y en un tiempo indefinido casi probable, el actual, donde juega el autor con la monotonía de los días aparentemente perdidos en un aeropuerto.

    Aparecen de nuevo las metáforas, las imágenes y los símbolos. La literatura se propaga y difunde, vuela y traspasa fronteras; atrás queda el recuerdo del siglo XIX y sin embargo, es casi lectura obligatoria en pleno S.XXI. El vacío, el tedio, la soledad del hombre actual se reflejó ya en el sentir de los versos de Dickinson así como la idea de la muerte y los problemas existencialistas. Un valor estético se vierte en los versos de la poeta Dickinson donde la angustia y el tedio se dirigen hacia la trascendencia y la inmortalidad del ser humano produciendo cierta tensión semejante a la de la trama del relato cuando les cachean.

    ¡Curiosa es la coincidencia de situar al final, a los dos personajes del relato en la fila 9 del avión! Coincidencias: En la Divina Comedia de Dante existían 9 jerarquías celestiales que formaban la evolución de Dios al hombre; 9 es el número de la universalidad, la libertad y la elevación del alma…

    ¿Quizá en este relato Justo Sotelo eleve el alma de Emily Dickinson en un cántico universal a través de los círculos de la Divina Comedia al amor como símbolo a la vez de la Humanidad?
    Excelente mezcla de ficción y realidad una vez más como cada viernes del año donde Sotelo nos sorprende con ingenio y talento en sus palabras. Un abrazo amigo mío y enhorabuena.

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