Cabaret. El musical -Kit Kat Klub

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Sally Bowles (Amanda Digón) la cantante del Kit Kat Klub, juega a enamorase de Clifford) (Pepe Nufrio) dos mundos que por un momento parece que pueden convivir. ©Fabian Morassutal

A riesgo de alargar mi crítica de Cabaret. El musical – Kit Kat Klub, creo necesario señalar que su deslumbrante y a la vez sobrecogedora puesta en escena -coherente con el trasfondo del ascenso nazi- no proviene principalmente de la película Cabaret (1972), dirigida por Bob Fosse y protagonizada por Liza Minnelli, aunque esta marcara a toda una generación. La versión que presenta LETSGO bebe sobre todo de la evolución teatral del musical, no del film, y se inscribe en la tradición escénica que ha ido transformando Cabaret a lo largo de décadas.

La historia de Cabaret no nace directamente como musical, sino que atraviesa varias metamorfosis. Primero fue I Am a Camera (Soy una cámara), la obra teatral que John Van Druten estrenó en Broadway en 1951 a partir de los relatos de Christopher Isherwood. En esta adaptación ya se perfilaba una mirada más íntima hacia Sally Bowles y el ambiente decadente del Berlín previo al ascenso nazi, estableciendo el tono que marcaría todas las reinterpretaciones posteriores.

A partir de esa pieza teatral surgió, en 1966, el musical Cabaret, con música de John Kander, letras de Fred Ebb y libreto de Joe Masteroff. Esta versión, también estrenada en Broadway, introdujo un elemento decisivo: el Maestro de Ceremonias, una figura creada específicamente para el escenario y que se convertiría en el icono del universo Cabaret. Es este musical, y no la película, es la fuente directa de la producción estrenada en Madrid en 2025 como Cabaret. El Musical en el Kit Kat Klub

Cabaret. Kit Kat Klub Alejandro Fernandez, Amanda Digón (Sally) y Gerard Mínguez ©Julia Marangoni

El salto al cine llegó de la mano de Bob Fosse, quien en 1972 llevó Cabaret a la gran pantalla con Liza Minnelli como Sally Bowles y Joel Grey como el Emcee. Aunque la película parte del musical, su propuesta es muy distinta: elimina casi todas las canciones que no suceden dentro del cabaré, endurece el trasfondo político y modifica personajes y tramas. La adaptación fue tan influyente que muchos creen que el film es el origen de la obra, cuando en realidad es una reinterpretación profundamente transformada.

Tras la película, Cabaret ha vuelto una y otra vez a los escenarios, reinventándose en cada reposición. Destacan el revival de Broadway de 1987, el de 1998 -más oscuro y sexualizado, de enorme impacto- y, más recientemente, la versión inmersiva del West End de 2021 en el Kit Kat Club. La producción madrileña de 2025 bebe directamente de estas lecturas contemporáneas, especialmente de la londinense, y por eso se alinea con la tradición teatral renovada del musical, más que con el imaginario popular impuesto por la película de Fosse.

Cabaret. El Musical en el Kit Kat Klub en su nueva puesta en escena madrileña, es un espectáculo que desarma, sobrecoge y sorprende por la contundencia con que se hace cargo de su propia herencia. No pretende imitar aquello que el público cree conocer: lo dinamita con una estética sombría, inmersiva y políticamente afilada. El teatro entero se convierte en un espacio inquietante y seductor, donde cada rincón parece susurrar que la fiesta está a punto de quebrarse.

La llegada de Clifford (Pepe Nufrio), a la pensión de Fräulein Schneider (Carmen Conesa), enamorada de Herr Schultz (Tony River) Un amor prohibido en ese momento prohibido en Berlin, porque Schultz es judio ©Fabian Morassutal

El despliegue técnico es impresionante. Hay una voluntad real de transformar uno de los teatros más grandes de Madrid en un auténtico Kit Kat Klub, no como un decorado, sino como una experiencia total. La iluminación, la escenografía y la cercanía física con los intérpretes envuelven al espectador en una atmósfera eléctrica y peligrosa, que anuncia desde el principio que aquí no habrá concesiones.

El elenco principal sostiene el montaje con una solidez admirable. Amanda Digón compone una Sally Bowles llena de matices, capaz de transitar de la vulnerabilidad a la determinación con una verdad que conmueve. Pepe Nufrio da vida a Clifford con una presencia limpia y contenida, eficaz en la evolución del personaje. Carmen Conesa, extraordinaria, convierte a Fräulein Schneider en un alma herida que conserva intacta la dignidad. Y en el centro de todo, Abril Zamora irradia un magnetismo hipnótico: elegante, incisiva y dueña absoluta de la escena, hace del Maestro de Ceremonias una figura tan seductora como inquietante.

Y, como bien anuncia la propia Emcee, en este Kitty no solo la música hace vibrar al público: chicas y chicos de un reparto deslumbrante hacen latir más fuerte el corazón, porque aquí todo -absolutamente todo- es hermoso.

…las chicas son hermosa, los chicos son hermosos en el Kit Kat Klub, todo es hermoso un paraíso para gozar ©Julia Marangoni

La propuesta en su conjunto es, sin duda, arriesgada. Renuncia a la mirada amable o nostálgica y apuesta por un tono mucho más crudo. El cabaret no es aquí un refugio dorado, sino un lugar donde la frivolidad convive con la amenaza. Y el final —impactante, brutal, necesario— recuerda que debajo del maquillaje y la euforia había una realidad histórica que terminó arrasando todas las ilusiones.

Confieso que, como espectador con memoria, salí profundamente impactado. Mis referentes previos -numerosos y arraigados- me llevaban a buscar el confort de lo ya conocido. Sin embargo, esta versión me obligó a estrenar mirada, y ese desconcierto inicial resultó finalmente enriquecedor. Quienes lleguen al espectáculo sin comparaciones previas recibirán un golpe aún más directo: la potencia del montaje es absoluta.

Ese es, finalmente, su logro: no es un espectáculo para reconfortar, sino para estremecer. Para recordarnos que la libertad, la belleza y la noche pueden ser tan deslumbrantes como frágiles. Para mostrar que las luces del cabaret brillan mejor cuando uno sabe que, fuera, comienza a caer la oscuridad.

Un Cabaret de gran calidad, con medios deslumbrantes, un reparto soberbio y una lectura artística que convierte el mito en algo profundamente contemporáneo.

Abril Zamora (Maestro de Ceremonias) Un trabajo extraordinario cuando baila cuando canta con desgarro y final aparte del Kit Kat Klub había una realidad estremecedora ©Fabian Morassutal

Cabaret. El Musical en el Kit Kat Klub está programado en el UMusic Hotel Teatro Albéniz mas información AQUI

Con libreto original de Joe Masteroff, música de John Kander y letras de Fred Ebb, Cabaret, el Musical está basado en la obra de teatro I Am a Camera de John Van Druten en 1951, que a su vez es una adaptación de la novela Goodbye to Berlin de Christopher Isherwood publicada en 1931. Una producción de LETSGO por acuerdo especial con Concord Theatricals, en coproducción con Marianna en Viu y con la colaboración de UMusic Hotel

Reparto Amanda Digón (Sally Bowles), Abril Zamora (Maestro de Ceremonias), Pepe Nufrio (Clifford), Carmen Conesa (Fräulein Schneider), Pepa Lucas (Fräulein Kost), Gonzalo Ramos (Ernst Ludwig) y Tony River (Herr Schultz).

Julio Awad (dirección musical), Romeo Urbano (dirección residente), Valerio Tiberi (iluminación), Poti Martin (sonido), Gillian Bruce (coreografía) y Felype de Lima (escenografía y vestuario).

 En la imagen el elenco al completo porque TODOS, lo merecen
En la imagen el elenco al completo porque TODOS, lo merecen y hacen posible El Kit Kat Klub

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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