Bowie: Vuelven las arañas de Marte

Bowie: Vuelven las arañas de Marte

“You can kill my body, but you can’t kill my spirit” (Puedes matar mi cuerpo, pero no puedes matar mi espíritu. Eric Burdon)

Comienzo mi andadura en esta nueva revista con la misma intención que he venido haciendo en otros artículos. Siempre he creído que la “maldad” de la que hablaba Miles Davis puede ser buena. Creo que se refería a cuando la música te pega ese pellizco que sólo algunos percibimos. Ese momento que nos hace sentirnos especiales. A través de mis artículos quiero dar al lector la oportunidad de sentir que se puede tener algo sin pagar. No entiendo a la gente que afirma descaradamente que “no le gusta la música”. Tanto a ellos como a los que amamos el rocanrol, reggae, soul, clásica, blues, jazz, flamenco, funk… va dirigida mi opinión a través de La Tarántula. No se trata de hablar de géneros estúpidos. Se trata de sentimientos.

Y qué mejor que comenzar precisamente hablando de arañas. El estreno tenía que ser a lo grande. David Bowie. El tío (66 castañas) ha sacado un disco (realmente glorioso) y se estrena una exposición repasando su trayectoria en el museo londinense Victoria & Albert.
Después de diez años sin saber nada del mago de Brixton (vivan los músicos ingleses!!!), un buen día de febrero nos levantamos con un vídeo en la red hablando del nuevo trabajo de Bowie. La elegancia de este señor no tiene límites. ¿Cómo hoy en día se puede sorprender de esa manera tanto a fans como a industria?. Ni siquiera la prensa especializada tenía noticias. El resultado es un disco llamado ‘‘The Next Day”. Como ya he comentado, aquí no se trata de valorar si una canción tiene rasgos de sus épocas de Ziggy Stardust o si ha evolucionado hacia un pop sideral como dicen algunos. En el caso de Bowie… o te gusta o no te gusta. (Pongo de ejemplo lo que me pasa a mí con Neil Young. Doy por hecho que es un grande, con canciones primorosas… pero no soporto su tono de voz y actitud!!!. Por cierto que ha sacado dos discos con los Crazy Horse que reconozco que hay un par de temas muy muy buenos. Acepto las críticas).

Yo reconozco que en mi juventud no “era” de Bowie. Siempre rondaba por ahí; me sabía sus canciones. Pero no era nunca mi objetivo a la hora de comprar género (ir a por discos ya no es lo mismo. Ahora lo encuentras todo. Cuando adquirías una joyita, que sólo tenías tú, y te ibas a tu casa con esa sensación triunfal… Lo malo es cuando tu Madre te decía que bajaras el volumen). Volviendo a Bowie. Mi hermano tenía un amigo fanático. Todo rondaba en torno a Bowie; vestimenta incluida. Un buen día me regaló un disco, ese que yo nunca compré. Y la historia ya la conocéis. Amante de Bowie hasta la muerte. Aunque tenga canciones realmente insoportables (algún día hablaremos de este tema. Hay artistas maravillosos con altibajos; y hay artistas excepcionales. De ellos hablaremos). El disco en cuestión era “The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”. La portada ya era impresionante, la contraportada, con el Bowie metido en una cabina de teléfono inglesa, roja, no dejaba indiferente a nadie. Con su pinta de putón verbenero. Y sobre todo el “Starman”. 4:13 minutos que puedes oir una y otra vez, año tras año, década tras década y nunca pasará de moda (no puedo decir lo mismo de “I want to break free” de Queen. ¿Qué mal envejecen algunas canciones verdad?. Acepto críticas).

Este nuevo disco es aconsejable al máximo. Reconozco que soy usuario habitual del fantástico programa Songr (buscas, encuentras, bajas… y magia) y aún así es imposible tener todas las canciones. Lo siguiente era hacerme con él. Reconforta saber que has elegido bien porque hay unos temazos que ya forman parte de mi repertorio con una sola escucha. Bien es verdad que hay partes un tanto soporíferas, que se solucionan con un solo toque de varita mágica de Bowie, para dejarte pensando siquiera un momento. Insisto en que para mí eso es lo que vale. Tan sólo un destello que me dé ese pellizco ya me deja satisfecho. De las 14 canciones (hay una edición japonesa con algunos bonus tracks) se puede concluir que siete son memorables, tres mejorables y el resto infumables. La decisión es tuya. Sólo te aconsejo que busques en Youtube el video “The Stars (Are Out Tonight)”, con la maravillosa Tilda Swinton haciendo de pareja de Bowie, vestidos como nadie. O escuchar el mensaje que nos manda en la preciosa “Where Are We Now?” (¿Dónde estamos ahora?). Sólo esos dos detalles merecen la pena los 21,99 euros (por qué no redondean. Qué hago yo con un puto céntimo?). Supongo que mi gasto ha contribuido a que sea el disco número uno en las listas de ventas del Reino Unido en su primera semana en el mercado, convirtiéndose en el trabajo que se vendió con mayor rapidez del año. Con “The Next Day”, el primer álbum que el cantante londinense publica en una década  ha logrado llegar a lo más alto de esa clasificación por primera vez en veinte años.

En cuanto a la exposición, llamada “David Bowie Is”, hay que remontarse a lo que ha significado en la historia de la música. Para ello, y sin la participación del artista, se han recopilado un total de 300 objetos como atuendos o fotografías del músico. En la muestra del V&A se exhibirán más de 60 trajes vestidos por Bowie durante diferentes fases creativas de su carrera, como los que el músico usó en 1972 para encarnar a su mítico personaje Ziggy Stardust, diseñados por Freddie Burretti, o las llamativas creaciones de Kansai Yamamoto con motivo de la gira de Aladdin Sane (1973). Pero el visitante también podrá contemplar el espectacular abrigo con la “Union Jack” (la bandera británica) creado por el propio Bowie y el malogrado diseñador británico Alexander McQueen para la portada del álbum “Earthling”, en 1997. El V&A expondrá además otros objetos personales del cantante como listas de canciones escritas a mano por Bowie, partituras musicales o fragmentos de diarios. “Hay muchísimos David Bowies. Uno para cada uno de nosotros”, apuntó hace unos días Victoria Broackes, una de las comisarias de la exhibición, en estado de “shock” ante la “abrumadora demanda de entradas anticipadas” para la muestra -50.000 vendidas hasta la fecha-, todo un récord en la historia del museo.

Ya sólo nos queda esperar si se dejará caer por nuestra tierra. De momento, su fantástica mujer Imán, ya dejó entrever hace unos días que Bowie tiene pensado salir de gira. ¿Tendremos la suerte o seguiremos sin disfrutar del “camaleón” unos añitos más?.

Autor

Oky Aguirre
De padre periodista, la fascinación por la prensa escrita ha sido constante durante toda su vida. Recién cumplida la mayoría de edad comenzó a trabajar en el diario MARCA como redactor, labor que realizó durante cinco años, lo que le permitió conocer los entresijos de la prensa y el mundo editorial. Hablando de música aporta frescura, polémica y opinión, siguiendo las pautas de maestros como Diego A. Manrique, Javier Marías, Millás o Haro Tecglen.

4 comments

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    ME encanta el artículo y me encanta David Bowie, he sido fan suya desde que era una adolescente, y me ha alegrado leer este artículo y saber que Bowie sigue en boga, en nuestra casa se escucha mucha música suya, es un genio¡¡

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    Lo primero que escuché de Bowie fue el Ashes to Ashes con 13 años y la impresión todavía me dura. Me alegra ver que está bien, porque había leído que se le iba la pinza y tenia ataques de manía persecutoria. Buen y sentido artículo, Oky.

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    Solo con oir cuando era teenager “YOUNG AMERICANS” ya me quede pillado.
    ELEGANCIA, talento y espíritu.
    Buen articulo Borjitys

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