Bono: en el nombre del poder

Bono: en el nombre del poder

bono en el nombre del poderHarry Browne, el autor de Bono: en el nombre del poder, dispara de forma contundente el siguiente mensaje contra el cantante de U2: “No es nada personal, Bono, pero me temo que uno de los primeros pasos para buscar la justicia real es dejar de comprar el mensaje que nos estás vendiendo”. ¿Cuál es ese mensaje al que Browne hace referencia? Aquel que toma la máscara de la justicia, pero que en realidad no es otra cosa que una reproducción del sistema que la tritura. Así, detrás de numerosas campañas solidarias, lo que en realidad hay son negocios multimillonarios encubiertos. De cara a la galería todo queda bien: el famoso se promociona y la empresa limpia su imagen al tiempo que recoge beneficios.

En el caso de Bono, bien se puede aplicar el refrán de dime con quién vas y te diré quién eres. ¿Sus amigos? Entre ellos, políticos como George Bush, Tony Blair o Condoleezza Rice, pero también hombres cuyas empresas están marcadas por una realidad desagradable: operar en países en los que los derechos son nulos aprovechando esa situación para enriquecerse, nos referimos a Steve Jobs o a Bill Gates. Aunque Bono no es sólo amigo de personas, también se lleva bien con las empresas. El caso más destacable, ya que él mismo se a autoerigido como defensor de África, es el de sus relaciones con Louis Vuitton, empresa acusada de participar activamente en la devastación del conteniente del que Bono dice ser defensor.

Amistades, en todo caso, y esos es algo que este libro nos expone de manera contrastada, con las que él comparte un modo de ver el mundo, el capitalista, y con las que colabora activamente: el pone las relaciones públicas y ellos reparten los beneficios de la mascarada solidaria. En relación a personalidades como Bush o Blair, destaca el apoyo de Bono a sus programas políticos prebelicistas.

Pero esto no es más que la punta del iceberg, porque Browne registra toda una galería de maravillas capitalistas cuya firma es la de Bono, algo que entendemos mejor al recordar las palabras que el cantante escribió en el New York Times: “Confía en nosotros: el capitalismo encontrará el camino”.

Gracias a la buena labor de Sexto Piso, en especial a Raquel Vicedo, tuve la suerte de poder disparar en persona unas preguntas a Harry Browne , aquí las dejo:

¿Por qué contra Bono y no contra otro?

Bono vino a mí. Mi editorial en inglés, Verso, me pidió que escribiera el libro para su colección Counterblasts, en ella, cada libro se centra en una figura que hace apología del capitalismo y del imperialismo. En cualquier caso, me parece importante que sea Bono y no otro, porque es una figura que representa y desarrolla el papel de ese famoso filántropo interesado en la economía política neoliberal cuyo mensaje es “si te interesa la justicia, el modo en el que puedes trabajar en este camino es dejando que los ricos y los poderosos se encarguen de hacer el trabajo”.

¿Qué significa filantrocapitalismo? 

Es la idea de que el acto de dar y el acto de obtener un beneficio van unidos. La encarnación de esta teoría es RED, RED permite a empresas comercializar sus productos con la marca RED, eso significa que un cierto porcentaje de los beneficios que se obtienen con la venta de sus productos se invierte en la compra de medicamentos para África. Otro ejemplo más actual es la nueva alianza para la seguridad alimenticia y la nutrición, que utiliza la promoción del negocio de la agricultura genéticamente modificada. Pero en ambos casos, lo que hacen es presentar una campaña de caridad cuando en realidad con ello están obteniendo grandes beneficios.

¿Se vende la caridad para impedir la justicia?

Bono dice que se trata de justicia y no de caridad, y eso le hace un portador especialmente poderoso para la idea contraria. Se supone que el viene de una tradición de justicia y liberación, suena como un activista real y por ello es un buen portador del filantrocapitalismo, pero lo que hace no es sino continuar una relación de colonialismo con los países africanos.

Seguramente Bono sienta que está haciéndolo bien.

Probablemente tenga buenas intenciones para justificar lo que hace. Si le preguntan, él no creará que sea falso, él cree que tiene buenos motivos para hacer lo que hace y que ese es el modo en el que consigue las cosas que hay que conseguir. Pero lo que sí es cierto es que en los últimos 15 años ha estado en una posición desde la que tiene una perspectiva, la de los poderosos, que está distorsionada, que no le muestra la realidad. De todos modos, creo que sí que hay un cierto nivel de cinismo por parte de Bono en este negocio de las relaciones públicas.

¿De los pecados que cuenta de Bono cuál es su favorito?

El que se refiere al proceso de paz en Irlanda, porque reivindica haber jugado un papel decisivo cuando lo que hizo fue apoyar el consenso de los poderosos del sur de Irlanda que lo que hacían era dificultar el proceso de paz. Y en segundo lugar, la campaña RED, que me parece espantosa, que es venderse a la idea del capital. En ese sentido, tenemos a un Bono en Davos con una american express de color rojo en la mano diciendo “esto no va de lo que tienes, esto es lo que tú eres”.

Bono, en el nombre del poder, Harry Browne, Sexto Piso, 2013.

Autor

Gonzalo Muñoz Barallobre
Soy filósofo y hago cosas con palabras: artículos, aforismos, reseñas y canciones. De Tarántula soy el cocapitán y también me dejan escribir en Filosofía Hoy. He estado en otros medios y he publicado algo en papel, pero eso lo sabe casi mejor Google que yo.

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