Azúcar picante: un cuento de Navidad psicodélico

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Javier Arribas, Jaime Moreno, Fé Colucci, Miriam Escabias. Azúcar Picante Dramaturgia de Fé Colucci y dirección escena de Carlos Be ©Ilde Sandrin
Azúcar picante: moral antigua bajo celofán contemporáneo

Azúcar picante se presenta como un retrato de una juventud nocturna, desinhibida y excesiva, reunida en un espacio de evasión donde el cuerpo parece sustituir al pensamiento. Cuatro personajes se conocen entre música, baile y sexo ocasional y, a la salida, mientras esperan el bus nocturno, comienza el verdadero encuentro: la palabra.

El dispositivo dramático que articula la obra que firma Fé Colucci es, sin embargo, profundamente clásico. El azar reúne a los personajes, el cinismo funciona como coraza inicial y, uno a uno, los traumas salen a la superficie: suicidios, violencias, muertes que reclaman ser nombradas. La estructura recuerda a un auto moral contemporáneo, donde la noche actúa como antesala del juicio y la confesión se impone como necesidad narrativa.

La obra se sostiene sobre tres pilares claramente desiguales. El primero es el texto de Coludí, discreto y poco original, que parece confiar en que la acumulación de excesos y desgracias baste para producir profundidad. No es así. La dramaturgia no alcanza a problematizar aquello que convoca y se limita a transitar caminos ya muy recorridos del teatro de confesión generacional, sin aportar una mirada que los renueve o los complique. El dolor se enuncia, pero no se piensa.

El segundo pilar es la puesta en escena de Carlos Be, que sí tiene mérito. Construir una función con este material no es tarea fácil, y la dirección logra articular un dispositivo eficaz, rítmico y exigente, consciente de que el texto ofrece pocos apoyos. La dramaturgia se desplaza entonces al cuerpo y al espacio, y ahí el espectáculo encuentra su coherencia.

Javier Arribas, Jaime Moreno, Miriam Escabias. y Fé Colucci  como interpretes de “Azúcar Picante” lo dan todo Dramaturgia de Fé Colucci y dirección escena de Carlos Be ©Ilde Sandrin

El tercer pilar —y el decisivo— son los cuatro intérpretes: Javier Arribas, Fé Colucci, Miriam Escabias, Jaime Moreno. Sobre ellos recae todo aquello que el texto no da. Se les pide todo, y lo entregan: coraje físico, resistencia, precisión y una entrega que roza la extenuación. El baile, sostenido hasta el límite, y el trabajo corporal intenso generan una energía escénica que mantiene viva la función. Es en ese desgaste, más que en las palabras, donde aparece una verdad escénica más elocuente.

A esta fragilidad textual se suma una paradoja ideológica significativa. Pese a presentar a cuatro jóvenes desinhibidos, nocturnos y supuestamente entregados al exceso, el texto adopta una mirada sorprendentemente reaccionaria. No hay espacio para el gozo, ni siquiera para el placer entendido como experiencia ambigua o contradictoria. Todo impulso vital aparece inmediatamente subordinado al trauma, como si el deseo no pudiera existir sin una herida previa que lo justifique. Se baila, se bebe y se folla no por deseo, sino porque se está roto. Bajo una estética de libertad, la obra termina proponiendo una visión profundamente moralista.

Sin la puesta en escena de Carlos Be y, sobre todo, sin el compromiso radical de los actores-danzantes, Azúcar picante difícilmente existiría como espectáculo. La función vive del esfuerzo físico, del riesgo y de la resistencia de quienes están en escena, no de las ideas que la sostienen. Cuando el cuerpo hace todo el trabajo que el pensamiento elude, el resultado puede impresionar e incluso conmover, pero rara vez interpelar.

Al final, la sensación es la de haber asistido a una especie de cuento de Navidad psicodélico: un ángel improbable, una noche de revelaciones y una promesa de final —o de muerte— que nunca termina de incomodar. Bajo el celofán de lo contemporáneo late una moral conocida, expuesta con corrección, pero sin verdadera herida.

Jaime Moreno, Miriam Escabias, Fé Colucci y Javier Arribas "Azúcar Picante" Dramaturgia de Fé Colucci y dirección escena de Carlos Be ©Ilde Sandrin
Jaime Moreno, Miriam Escabias, Fé Colucci y Javier Arribas “Azúcar Picante” Dramaturgia de Fé Colucci y dirección escena de Carlos Be ©Ilde Sandrin

Jaime Moreno, Miriam Escabias y Fé Colucci. Javier Arribas Azúcar Picante Dramaturgia de Fé Colucci y dirección escena de Carlos Be ©Ilde Sandrin

Azúcar picante, está programada has el 26 de diciembre de 2025 en la Sala Nave73 -Madrid-

Dramaturgia: Fé Colucci Dirección escena: Carlos Be

Elenco: Javier Arribas, Fé Colucci, Miriam Escabias, Jaime Moreno

Iluminación: Elvira Casalins Ayudante de dirección: Javier Arribas Diseño gráfico: Juanjo García D’Acuña Fotografía: Ilde Sandrin Vestuario: Miriam Escabias

Producción:  Efecto Feroz

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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