Arístides Naranjo, escribe sobre la función “Las penas saben nadar”, de Abelardo Estorino

Arístides Naranjo, escribe sobre la función “Las penas saben nadar”, de Abelardo Estorino

“LAS PENAS… son ALGO MÁS”

Las penas saben nadar“, es una obra que hoy toma especial significado por la reciente pérdida de su autor el gran dramaturgo cubano y Premio Nacional de Literatura y Teatro Abelardo Estorino, y poner por escrito cómo está siendo el proceso de reinvención de la función es un placer que me niego a dejar de contar; y no lo digo sólo porque al darme a los demás sienta más cerca ese acto irrepetible de compartir llamado Teatro, o como dijera la amiga y actriz Adria Santana: “ese algo que te mantiene vivo”; sino porque dentro de La Inventiva Teatro perseveramos en nuestro crecimiento, y somos conscientes del largo camino que hay por andar dentro de ese mundo interminable que es el trabajo del actor, del director, del diseñador, del bailarín; y de todas las especialidades que conforman el gran sistema que constituye la puesta en escena.

Contamos con un valioso bagaje que es todo el tiempo que llevamos representando  Las penas saben nadar en qué hemos evolucionado ante el público y especialistas que nos visitan y con los que hemos podido contrastar el trabajo realizado durante meses, resulta muy grato percibir las muestras de cariño y alegría con los que la gente te abraza, te saluda, te espera a la salida de las salas para dar alguna idea o apreciación; pero también recibir las valiosas aportaciones de creadores admirados como Saladina Jota, que con sus sabios consejos me ha ayudado a desentrañar aún más el pensamiento dentro de mi bisoña trayectoria como director de escena.

Vi crecer durante muchas representaciones a mi querida Maty Gómez, quien a lo largo de este año ha sido la “Actriz”, y ahora como un reto o una pirueta, y un homenaje al propio Abelardo Estorino, salto yo al escenario sin red, para vivir en mi entraña de actor al personaje, sentirlo, dolerlo y amarlo; y establecer el hilo mágico con el público para que lo goce, lo sienta y lo viva, para lograrlo he contado con la ayuda inestimable de Yolanda Cembrero, y a mi lado estará Rossella Segre, que desde el primer día va aportando la creatividad que le caracteriza a su personaje: “Teatro” y verla es igualmente una fiesta; sobre todo porque en “Teatro” habita otro mundo, paralelo al real, fruto de la imaginación y la fantasía.

Y qué decir de Guillermo Neira, un aguerrido diseñador que no ha cesado de aportar nuevas atmósferas a la iluminación, y del cual aprendo sobremanera en cada función que realizamos… que hasta me ha indicado junto al también inventor Alexander Tatnell la manera de realizar la parte técnica del sonido. Pero también cuento con  Claudia Mallea que bajo la guía de Guille va adentrándose en el maravilloso universo de la luz, y con la que seguiremos contando en nuevas propuestas. Alain Rojas, Vanesa Moreno, Jenny Alfonso Relova, Carla de San Ildefonso, Leo Fernández y las muestras de exquisita delicadeza del valioso Luis Muñoz Díez… los amigos y amigas -todos-, que de una forma u otra colaboran y seguirán colaborando…

Las penas saben nadar es un empeño de muchos que ahora en este frio diciembre madrileño se reinventa, y yo apenas tomo distancia, -sólo hasta donde la emoción me deja-, para abrir y cerrar los ojos varias veces; y sin que me escuchen decir: ¡Vamos, despierta! ¿Estás soñando?

1510401_425659524228827_1710694767_n

Rossella Segre y Arístides Naranjo en un ensayo de “Las penas saben nadar”

El montaje de Las penas saben nadar, de Abelardo Estorino, dirigido por Arístides Naranjo e interpretado por Maty Gomez y Rossella Segre,  fue reseñado en Tarántula el 22 de junio de 2013. Ahora se reinventa en la Sala de Teatro La Usina, Madrid C/ Palos de la Frontera nº 4, a partir de este domingo 15 de Diciembre a las 20:30h.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *