“Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, o aceptarnos tal como somos

“Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, o aceptarnos tal como somos

En la imagen los actores Jesús Sarmiento, Ángela Villar y Pablo Castañón, son Dani, Paula y Óscar en «Archipiélago», escrita por Jesús Sarmiento con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

 

Por Luis Muñoz Díez 

 

En la obra Archipiélago escrita por Jesús Sarmiento, puesta en escena por el director Jorge Gregorio, e interpretada, por la actriz Ángela Villar y los actores Jesús Sarmiento y Pablo Castañón, se materializa lo que ya está, aunque nos empeñemos en ignorarlo. Es la historia de un crucero que bifurca los caminos de Paula, Óscar y Dani que, hasta ese momento creían vivir conformes con su destino.

Quiero señalar desde el principio, que la obra de Sarmiento, no se ocupa de esas historias increíbles que llegan a sonrojar por su falta de rigor. En que se presenta un heterosexual de toda la vida que siente curiosidad, y de pronto cae en la cuenta de lo mucho que le gustan los hombres, y al manifestárselo a su pareja. Ella le dice que eso pasa, y que en el fondo todos somos bisexuales, y que ella tiene un “feeling” con una vecina.

Archipiélago afronta el tema de una manera seria, y trata de contar la oscura verdad de algo que siempre ha estado, y las razones: llamadas miedo, educación o el infinito deseo a no decepcionar, qué le ha llevado al personaje a ocultarlo.

La Organización Mundial de la Salud, no retiró la homosexualidad de su manual de trastornos mentales hasta 1990. Lo anterior es una importante premisa a tener en cuenta para saber cuales eran los criterios de los que educaron a generaciones de mujeres y a los hombres que hoy, pasan de los treinta años. Un arco de edad en el que están los tres personajes que dibuja Jesús Sarmiento en Archipiélago.

En la imagen los actores Jesús Sarmiento, Pablo Castañón y Ángela Villar, en "Archipiélago", escrita por Jesús Sarmiento con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

En la imagen los actores Jesús Sarmiento, Pablo Castañón y Ángela Villar, desnudos como llegan a su nueva vida, en «Archipiélago», escrita por Jesús Sarmiento con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

Paula, Óscar y Dani han nacido y se han criado sabiendo que, la palabra Maricón cuando nombra a alguien, le grava con fuego un estigma, con la alarma roja de que, dada su condición todo lo que le pase se lo merece.

Lo que significaba ser expulsado de todos los afectos de familia y amigos con los que contaba hasta el segundo mismo en que se le nombró con la sonora palabra. Todos necesitamos ser admitidos y queridos, por ese complejo real en la primera infancia que, si no nos cuida alguien moriremos. Por lo que ser homosexual era una condición para ocultar, para no llamar la atención, y seguir al amparo de la sociedad en la depositaba sus afectos.

Lo peor es que el estigma no lo marcaban los otros, si no que era él mismo el que se estigmatizaba, convirtiéndose en un deudor de la sociedad por su mera condición.  Esto viene a cuento para entender la postura de Óscar, que renuncia a su pulsión e inicia una relación con Paula, con una vida sexual aceptable. Paula es periodista y Óscar psicólogo, y forman una pareja estable desde hace diez años, pleno de complicidades, en el Paula parece ser feliz, y Óscar convive con su condición que conoce, pero se empeña en ignorar.

Óscar pertenece a ese tipo de hombres que no es capaz de saltarse la norma de lo se le prohíbe, también él mismo pone puertas al campo para no decepcionar ni causar dolor a nadie. Un cambio de casa le sentará a la mesa con Dani, un escritor de moda, del que Óscar se quedará enganchado como un adolescente.

 En la imagen la imagen el actor Pablo Castañón, que es el desconcertado Óscar, un hombre que se ha negado su pulsión, hasta que le roza Dani, y la vida le demanda vida “Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

En la imagen la imagen el actor Pablo Castañón, que es el desconcertado Óscar, un hombre que se ha negado su pulsión, hasta que le roza Dani, y la vida le demanda vida “Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

Es fácil de entender porque la homosexualidad llevada en la clandestinidad se cierra en si misma, y si se asume el rol de heterosexual con pareja, se vive ajeno a lo que es una mera condición, rodeándose de otras parejas, haciendo planes como pareja, en un juego en que la materialización de su pulsión se convierte en algo ajeno.

Archipiélago como decía más arriba, no es una obra de las que nos quieren hacer ver que un hombre heterosexual de pronto se da cuenta de que le gustan los hombres. La obra transita por caminos más honestos, y nos narra el viaje de los tres personajes para asimilar lo que está ahí, y cuando sin salir de casa otro hombre acaricia a Óscar, y siente su calor, toda la quimera cae por su propio peso.

A partir de ahí el piso es escurridizo, porque todo lo aprendido no le sirve. El objeto de su deseo vive con otros códigos, en que las parejas duran lo que dure dura, sin el amor rayano en lo fraternal, en que acaban con el tiempo la mayoría de las parejas.

Los hombres heterosexuales en general, para soltar una liana han de estar agarrados a otra, y ese aferrarse suele ser un paso en falso cuando se cambia de pareja por otra del mismo sexo. Dani, por muy abierta que tenga su agenda y su cama, tampoco es libre de la educación que le ha marcado, y no se quiere comprometerse con nadie, porque le aterra cargar con la etiqueta, se siente más cómodo sin que nadie permanezca.

En la imagen la imagen el actor Jesús Sarmiento, que sabe manejar perfectamente lo social, pero no afectivo, por miedo “Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

En la imagen la imagen el actor Jesús Sarmiento, que es Dani, el escritor que sabe manejar perfectamente lo social, pero no afectivo, por miedo “Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, con dirección de Jorge Gregorio Foto Miguel Morenza

El triángulo lo cierra o lo abre Paula, que se siente traicionada por la mera condición de Óscar. Siente que su relación ha sido un engaño, y su pareja un farsante.

A los tres personajes les une el miedo a la soledad. Cuando no hay mayor soledad, que la compartida. Contando con qué, la verdadera soledad sonora es cuando eres abandonado, y los tres personajes se cuidan de que eso no ocurra, de una manera diferente. Paula es capaz de renunciar a ascender en su trabajo, si eso le impide tener una familia. Óscar no pronunciando jamás la palabra no, y Dani, evitando la continuidad del compromiso.

La puesta en escena de Jorge Gregorio acota tres espacios, para que de forma alterna Paula, Óscar y Dani, puedan ser un archipiélago como el título de la función. Cada uno en su isla, aunque estén muy próximos, estos espacios están muy bien aprovechados tanto en el prologo de la obra, como en la reflexión en el epílogo, que es uno de los momentos más válidos de la obra, porque lo que dicen es verdad.

En la escenografía hay una especie de cocina sala de estar al centro, una mesa con un ordenador en un lateral, desde donde sabremos por las conversaciones que mantiene Paula, a través de la pantalla, con su jefa y amiga CarmenMaría Besoy-, de sus renuncias, incluso a aceptar el puesto de redactora jefa, para mantener unida su pareja, y no retrasar la llegada de un hijo, y una cama siempre presente en el otro lateral.

Una cama que servirá para el desencuentro de Paula y Óscar, cuando se siente nervioso ante una comida familiar, o cuando las muestras de afecto de Óscar incomodan a Dani. En la puesta en escena no hay una concesión para que los enamorados retocen en el lecho, los encuentros sexuales se resuelven quitándose las camisetas y sobre la espada de Pablo Castañón se hace negro, tanto cuando lo son con Paula, o con Dani.

Ángela Villar es una actriz muy receptiva que sabe administrar muy bien la mirada, representa lo femenino en la pieza, y deja el listón en alto, tanto por el texto, como por a dignidad con la que afronta su interpretación, ante la sorpresa.

En la imagen la actriz Ángela Villar, que recrea con mucha sensibilidad a una Paula, aplomada ante la sorpresa, en “Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, con dirección de Jorge Gregorio. Foto Miguel

En la imagen la actriz Ángela Villar, que recrea con mucha sensibilidad a una Paula, aplomada ante la sorpresa, en “Archipiélago”, de Jesús Sarmiento, con dirección de Jorge Gregorio. Foto Miguel Morenza

Óscar es objeto del deseo para Dani y Paula, ella recuerda que cuando le conoció le pareció un muñeco. Pablo Castañón cuenta con físico acorde con el desconcertado Óscar, que no sabe pronunciar la palabra no, y su físico le acompaña para no defraudar, el personaje es el más hermético y también el que realiza una mayor travesía por su desierto interior, lo que le obliga al actor pasar la mayor parte de la función sobrepasado, ausente y desconcertado. Un personaje que no es fácil de abordar, pero Castañón logra que Óscar recorra el alambre de sus desconciertos, hasta estar algo más cómodo en la vida.

A Dani, la otra cara de la moneda del Óscar, lo interpreta Jesús Sarmiento, un personaje que está encantado de encantar. Sabe manejarse socialmente y escurrirse en el momento preciso, en principio por su movida actividad sexual se le podría tachar de frívolo, pero está subido en ese carrusel para no verse con su pareja en zapatillas, que significaría la aceptación. Sarmiento le proporciona encanto y brío, al personaje que el mismo ha creado.

Archipiélago es una voz personal y generacional, ante el hecho de la aceptación de un colectivo, en que las generaciones muy jóvenes creen que todo está superado, y es valioso saber de dónde venimos y argumentarlo cómo lo hace Jesús Sarmiento, para que no se baje la guardia. En la Disneylandia del consumo, unido a la extrema juventud, todo parecen problemas tramontanos, pero cuando asoman los años o te desplazas unos kilómetros, u oyes hablar a determinados grupos, la realidad de la aceptación no está tan clara.

Un retablo de imágenes de Miguel Morenza, en el que aparecen las piezas del puzle de Archipiélago, a los que dan vida: Ángela Villar, Jesús Sarmiento y Pablo Castañón.

Un retablo de imágenes de Miguel Morenza, en el que aparecen las piezas del puzle de Archipiélago, a los que dan vida la actriz Ángela Villar, y los actores Jesús Sarmiento y Pablo Castañón.

Archipiélago se estrenó el 18 de febrero de 2022 en Nave73 -Madrid-, donde sigue en cartel, mas información AQUÍ.

AUTOR Jesús Sarmiento DIRECCIÓN Jorge Gregorio INTÉRPRETES Ángela Villar, Pablo Castañón, Jesús Sarmiento, colaboración de María Besoy

AYUDANTE DE DIRECCIÓN Juan de Mata Pérez ILUMINACIÓN Y SONIDO Carla Jiménez ESCENOGRAFÍA, VESTUARIO Y DISEÑO DE CARTEL Luis Mayo FOTOGRAFÍA Y ESPACIO AUDIOVISUAL Miguel Morenza MÚSICA Y ESPACIO SONORO Óscar Plano PRODUCCIÓN EJECUTIVA Belina Blue PRODUCCIÓN Teatro Sin Red

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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