Año nuevo

Año nuevo

Necesito cerrar los ojos, llevarme las pastillas a la boca y dormir.

Su marido había salido temprano de casa. Cada vez se distanciaban más y el amor de los primeros años apenas existía. El sexo estaba dominado por la rutina, con el único objeto de buscar un hijo que pudiera despertar alguna parte de sus sentidos. Las tres pastillas hicieron su efecto y ella se durmió en seguida y soñó con la clínica, un lugar de paredes blancas y limpias, donde los médicos y enfermeros se movían de un lado a otro con una sonrisa en los labios. También soñó que él no iría a trabajar ese día ni comería en el restaurante de siempre. No regresaría tarde a casa con la mirada perdida, pensando en cerrar los ojos cuanto antes y dormir.

Al poco de nacer, el niño escuchó el llanto de sus padres y se conmovió.

En ese momento ellos volvieron a amarse.

http://sotelojusto.blogspot.com.es/

Autor

Justo Sotelo
Novelista y catedrático de Política Económica, es profesor en los prestigiosos ICADE (Universidad Pontificia de Comillas) y CUNEF (Universidad Complutense de Madrid). Licenciado y doctor en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y máster en Estudios Literarios y en Literatura Española. Ha escrito varios libros de economía y decenas de artículos, así como cinco novelas (La muerte lenta”, 1995, “Vivir es ver pasar”, 1997, “La paz de febrero”, 2006, “Entrevías mon amour”, 2009 y “Las mentiras inexactas”, 2012), sendos ensayos sobre los escritores Manuel Rico, 2012, y Haruki Murakami, 2013, y un libro de microrrelatos, los "Cuentos de los viernes", 2015. En la actualidad está escribiendo un segundo libro de microrrelatos: "Cuentos de los otros" y una nueva novela.

9 comments

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    “Aquella última noche del año, el ilusionista cautivó nuestros sentidos ante la magia de sus palabras donde sus gestos eran el símbolo de la imaginación y la fantasía; el silencio de la sala invadió la atención de los rostros que le mirábamos; sensaciones y percepciones diversas se apoderaron de nosotros, un público que cada viernes del año esperaba con ansía convertir la realidad en pura ficción mientras el mundo seguía dando vueltas sin tregua alguna. La paralización de nuestras mentes al oírle y ver sus mágicos movimientos, elegantes juegos malabares, ensoñadores artificios de irrealidad donde el sujeto en sí se convertía en puro protagonista de su historia.

    Un hombre de mundo que vaga por el universo induciendo a su público a los escenarios más maravillosos donde el espacio y el tiempo se diluyen y se pierden, aparecen y desaparecen, se abren nuevos mundos posibles a los que trasladar nuestra imaginación. Gracias a ese mago de la palabra, maestro de la ficción e impulsor de la pura sorpresa, la Nochevieja volvió a ser un año más, un simulacro de la vida real aunque con la magia y el fulgor de la noche en donde los minutos se apresuraron, se diluyeron o tal vez, se detuvieron.

    Las luces de la sala se apagaron, el mago iluminó con un foco una zona determinada donde una bella mujer que quedó boquiabierta, le miraba. Miradas fijas y entrelazadas se cruzaron y los papeles de ambos seres se intercambiaron.

    Al encender la luz, la magia resurgió y todos dirigieron la mirada al unísono a la mujer que hacía como cada viernes del año juegos de malabares y fantasías encontradas. Ya era Año Nuevo 2016.”

    Gracias por el último cuento del año que este gran escritor Justo Sotelo nos regala cada semana ya que su generosidad plasmada en la web induce a mucha gente a meterse en esos mundos mágicos de realismo fantástico donde se desbordan nuestra imaginación y fantasía produciendo en notros una sensación de placer y bienestar. Gracias Justo, autor de la ficción por excelencia, por tu magia expresada EN IMÁGENES Y PALABRAS. UN ABRAZO GRANDE Y FELIZ AÑO 2016

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    • Justo Sotelo

      Gracias a ti, Almudena. Tus comentarios también me sirven a mí para entenderme un poco mejor. Ya ves, el feed-back entre el escritor y el lector, el autor y la crítica, que va y viene infinitamente como un bucle misterioso y apasionado. Feliz año. Un beso.

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    “Al poco de nacer, el niño escuchó el llanto de sus padres y se conmovió.”

    Una frase que vale por todo un libro.

    Chapeau!

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    Hizo falta un sueño, una ilusión, para que resurgieran esos sentimientos ocultos por el paso del tiempo y la rutina.
    Un viaje imaginario donde los seres de esos mundos fantasticos que anidan en nuestras mentes pusieran de alguna forma en su lugar los corazones de dos almas gemelas.

    Gracias a su autor Justo Sotelo por hacernos disfrutar siempre con sus relatos. Un abrazo

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    Y es verdad el cuento, Almudena, por que yo iba a felicitar al fin a Justo y zas,…te colaste. Y hace ya algún tiempo que empecé a poner me gusta y de repente….toma!, quién será esta mujer?….. Y ahora ya se quien eres.
    Felicidades a los dos, porque yo se que os gusta más así juntos.
    Gracias Justo por todas las cosas buenas que compartes, por tu sincero y enorme esfuerzo, por tu gran trabajo, por tu inmenso amor. Gracias porque estamos forjando la eternidad de una nueva vida aún mucho mejor.
    Y a ti Almudena que puedo decirte. Eres ángel hecho mujer. Sonrisa, calma, servicio, corazón, mujer fuerte, niňa, toda tu ilusión.
    Dulzura compartida que amasa el pan y reblandece el corazón. Magia real, que pensaba que ya no existía. Mil gracias, de corazón.

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      Gracias preciosa por tus palabras. La magia se hace real en cualquier relato de Justo Sotelo. Yo solo aprendo de él, es el mejor Maestro.

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