Animales en Apnea Un ecodrama de Juan Asego Por Colectivo Trance

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Colectivo Trance. Ricardo Teva, Juan Asego Mar Galera y Frasco Contreras.
Animales con apnea: cuando el plástico ya está dentro

Esta no es una crítica teatral al uso. Hay una compañía, Colectivo Trance, un texto solvente y una dirección que logra transmitir desazón y desconcierto de Juan Asego, y unos intérpretes –Mar Galera, Ricardo Teva, Frasco Contreras y el propio Juan Asego- que en principio se nos presentan como una madre y unos hijos que esperan a un padre. Pero la verdadera misión de Animales con apnea no es contar una ficción, sino exponer una verdad. Una verdad disfrazada de cuento paralelo, fácil de entender precisamente porque, tristemente, no tiene nada de inventada.

La obra parte de un hecho real: la aparición de un cachalote con 37 kilos de plástico en su estómago. A partir de ahí, se nos presenta a una familia que espera que el padre sea llamado a declarar, acusado de que en su planta de reciclaje de Almería se vierte más plástico del que realmente se recicla. Desde ese punto de partida todo queda suspendido en una especie de sala de espera: un tiempo detenido donde nadie puede respirar del todo.

La madre y sus tres hijos muestran síntomas claros de apnea: falta de aire, sofoco, calor constante.

Almería, tierra de clima amable pero de viento persistente, aparece encajonada entre el mar Mediterráneo y el llamado mar de plástico de los invernaderos. Ese nuevo paisaje sustituyó a la agricultura tradicional, antiguo modo de vida de sus habitantes. El enriquecimiento fue rápido y, ante la necesidad, casi todo parecía justificable. Los frutos de ese mar artificial viajan lejos: se subastan en las lonjas de Ámsterdam, mientras el origen queda atrás, cubierto de plásticos.

Los actores no interpretan personajes cerrados: representan el desconcierto. Por momentos no sabemos si estamos viendo a la familia que espera que el padre entre en prisión o a una familia de cachalotes agonizando varada en la costa. Y ahí se produce el desliz inquietante: no sabemos ya quiénes son unos y quiénes otros. Porque ambos se asfixian. Y ambos avanzan hacia el mismo final.

La pieza establece así un paralelo brutal entre la familia humana -asfixiada por la amenaza de la cárcel, la multa y la ruina- y las familias de cachalotes que agonizan en las playas. Verdugos y víctimas se confunden. Mientras los barcos cruzan los mares cargados de mercurio, petróleo y mercancías, las grandes decisiones se retrasan una y otra vez.

Colectivo Trance: Ricardo Teva, Frasco Contreras, Mar Galera y Juan Asego
Colectivo Trance: Ricardo Teva, Frasco Contreras, Mar Galera y Juan Asego

Y da igual desde dónde se mire: los nietos de quienes hoy llegan en patera y los nietos de quienes ahora forman parte del grupo poderoso de los cinco acabarán compartiendo el mismo destino. Como los cachalotes. Con plástico dentro.

En mitad de ese encierro simbólico, la familia se agarra a frases heredadas como a salvavidas rotos. Repiten un dicho como un lema: “Hay que comer, pagar y después vivir.” Pero ese orden lo devora todo. Comer y pagar ocupan la vida entera. Vivir queda siempre para más tarde.

Uno de los hermanos recuerda los consejos del abuelo labrador, aquel que miraba al cielo los primeros días del año para intuir si habría lluvia o sequía. Hoy ese gesto antiguo queda desactivado por los invernaderos, que fuerzan la tierra con insecticidas, abonos y plásticos. Ya no se espera al tiempo: se le burla, se le somete. Y todo lo que crece así acaba regresando al cuerpo. A nuestras panzas. Y también al fondo del mar.

Entre el eco del mar y la extensión infinita del mar de plástico, Animales con apnea avanza entre la tragedia y el espectáculo, entre el canto de los cetáceos y la banalidad de lo cotidiano. Los personajes se mueven como sonámbulos, intentando comprender un mundo que los intoxica mientras ellos mismos lo sostienen.

La familia siente los síntomas de la apnea porque esta es una fábula de animales… y de personas. Y, a la larga, acabaremos como los cachalotes. La obra no propone soluciones. No puede. Solo avisa. Y ese aviso no reconcilia. No tranquiliza. No absuelve. Deja una sensación en el estomago como si notaremos el peso del plástico. No puede.

Un buen trabajo de Colectivo Trance: el autor y director Juan Asego, los intérpretes Mar Galera, Ricardo Teva, Frasco Contreras, y de todos los que han hecho posible Animales con apnea, que, al final, seremos todos.

Colectivo Trance Ricardo Teva, en la imagen el actor Frasco Contreras
Animales en Apnea Un ecodrama de Juan Asego Por Colectivo Trance, en la imagen el actorFrasco Contreras

Animales con Apnea esta programada del 4 al 20 de diciembre de 2025 de jueves a sábado en La Sala Teatro Cuarta Pared -Madrid- más información AQUÍ

Colectivo Trance: Texto y dirección Juan Asego Ayudantía en dirección Clara Oliver Intérpretes Mar Galera, Ricardo Teva, Frasco Contreras, Juan Asego Mirada externa Juan Ollero Acompañamiento Artístico Alberto Fonseca Iluminación Elena Santos Escenografía y vestuario Antiel Jimenez Espacio sonoro Vibro: Cele Díaz & Gema Escudero Cartel y Diseño gráfico La Pitadisain RRSS  y Comunicación-Prensa Factoría Jarana & Colectivo Trance Jefe de Producción Pablo Villa Sánchez Distribución Colectivo Trance & Plan A

Una producción de Colectivo Trance y Factoría Jarana con ayuda a la producción de Cuarta Pared
Con la colaboración de Plan A y Ology

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Luis Muñoz Díez

Desde que me puse delante de una cámara por primera vez, a los dieciséis años, he ido fechando mi vida por las películas y las obras de teatro. Casi al mismo tiempo empecé a escribir de cine en una revista entrañable, Cine Asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas, he pasado buena parte de mi vida en el teatro —sobre el escenario o sentado en una butaca— y he tenido la suerte de tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que antes me emocionaron como espectador. Creo firmemente que algunas premoniciones se cumplen cuando quien las pronuncia tiene el ascendiente suficiente; y a mí, la persona con más autoridad en mi vida me dijo: “Vas a ser alumno de todo y maestro de nada”. Y así ha sido. He estudiado cine y teatro, he leído todo lo que ha caído en mis manos, he trabajado como actor y como ayudante de dirección, he escrito novelas y guiones, he retratado a toda persona interesante que se me ha puesto a tiro… y la verdad, ni tan mal. Hay quien nace sabiendo; yo prefiero morir aprendiendo. Y aquí estoy ahora, en la Cultural Tarántula, con la intención de animaros a leer, ver cine o acudir al teatro, donde siempre nos espera una emoción irrepetible que, por un instante, nos hace creer que en la vida lo mejor está siempre por venir.

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