AMERICANA 2021: Cuando el tiempo se cruza.

AMERICANA 2021: Cuando el tiempo se cruza.

Por NACHO CABANA

El año pasado nos despedíamos del Americana (el certamen barcelonés con ramificaciones en Madrid y Filmin dedicado al cine independiente de EE.UU, Canadá y México) diciendo “el próximo festival en el que estaremos será el BCN Film Fest”. 

Éramos aún completamente ajenos a lo que se nos venía encima. 

Doce meses después, el solo hecho de que haya salas de cine abiertas y encontrar en la cartelera dos o tres películas diarias que te apetezca ver es ya motivo de júbilo, aunque sea desconfiado de los que se sientan cerca y respirando (es un decir) detrás de la maldita mascarilla.

Con todo, el Americana 2021 ha acertado plenamente en su arranque con tres películas más que interesantes. 

Summertime. 

Que un director, un productor, un crítico o una agencia de prensa se refiera a un largometraje como “poético” suele ser motivo justificado para salir corriendo en dirección contraria; casi tanto como vender una película hablando de “la influencia de Terrence Malick” en su creador o diciendo que el film en cuestión contiene “atmósferas lynchianas”. 

No es el caso de Summertime, de Carlos López Estrada, una suerte de musical de historias cruzadas donde las canciones se han sustituido por poemas interpretados por los propios autores (en la mayoría de los casos) y la multitrama en pequeñas cápsulas narrativas mezcladas a toda velocidad sin que en ningún momento el espectador eche de menos o de más a ningún personaje. 

Todo ello para construir un canto (a veces casi documental) a la ciudad de Los Angeles devenido al tiempo en alabanza y crítica a la gentrificación de una ciudad en la que las hamburgueserías han mutado en restaurantes de carísimas tostadas y cócteles pero que sigue respirando al ritmo de su mitología e iconografía. 

Una “feel good” hipster en la que el director se atreve incluso a mezclar con éxito cadencias temporales distintas: la historia del ascenso de los raperos callejeros se tendría que desarrollar en varios años reales y, sin embargo, lo hace en un solo día al igual que el resto de las tramas con las que se cruza, un poco a la manera narrada por Astrud en su canción Los novios instantáneos.

Una película distinta a todas, que pone en la pantalla el auge de la joven poesía estadounidense. 

Beast, beast.

También tiene algo de historias cruzadas Beast, beast, de Danny Madden pero en esta ocasión son solo tres las tramas cuyas coincidencias se justifican por lo pequeño de la población en que tienen lugar. 

Durante los dos primeros tercios de su proyección, la historia del YouTuber sin seguidores que tiene un canal sobre armas de fuego fagocita literalmente al romance del joven latino con la adolescente de origen asiático así como los escarceos del primero con una banda de delincuentes de baja intensidad en ciernes. 

Por momentos, parece que Madden está a punto de decantarse por el humor negro, lo que hubiera dado lugar a una más que saludable sátira en la línea de God Bless America de Bobcat Goldthwait. Pero, en su tramo final, Beast beast se decanta con acierto por la denuncia y la tragedia en varios  clímax brillantes y contundentes en los que la, hasta entonces correcta, interpretación de Shirley Chen revienta en un juego de contrastes digno de Zendaya. 

No siempre logra Madden mantener el acierto en la ejecución de sus propósitos, pero Beast Beast es un film de los que merece absolutamente la pena ver. 

Palm Springs. 

Lo más curioso del subgénero creado a partir de la idea central de Atrapado en el tiempo es que no apareció nada más registrarse el éxito de la película de Harold Ramis sino hasta muchos años después. Palm Springs es la enésima variación de “el día de la marmota” donde su originalidad radica en que uno de los dos personajes de esta comedia romántica lleva ya tiempo dentro del consabido bucle temporal y se las sabe todas cuando se encuentra con su interés romántico recién atrapado en la jornada que se repite una y otra vez sin parar. 

Max Barbakow es claro a la hora de exponer las reglas de su universo, hay química entre Andy Samberg y Cristin Milioti y bastantes situaciones divertidas. No le funciona, empero, nada de lo relacionado con el personaje interpretado por J.K Simmons, no por la más que solvente (como siempre) interpretación de este sino porque la inclusión de su rol obedece exclusivamente a la exigencia teórica de que todo protagonista que se precie ha de tener un rival, amén de incluir un elemento chocante en el prólogo que despierte una expectativa en el espectador que luego no se sabe desarrollar o resolver con la pericia con que se lleva a buen puerto el resto del relato. 

Divertida y palomitera, vamos. 

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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