Alt-J: matemáticas musicales

Alt-J: matemáticas musicales

¿Cómo se puede relacionar una ciencia exacta con algo tan impredecible como la música?

Reconozco que siempre fui un mal estudiante. Toda la vida me perseguirá esa condición del “si hubiera estudiado más”. Parece mentira que lo que me hacían aprender por entonces (Quijote, propiedades conmutativas, pretéritos perfectos, ríos europeos….) es lo que ahora manejo con cierta solvencia. Lo que en un momento de mi vida  no tenía ninguna importancia (literatura, matemáticas, lengua , sociales, naturaleza….) el tiempo ha convertido en algo fundamental.

Hay una frase de mi mujer, Rocío, que me ha dejado marcado para el resto de mi vida: “Todo se basa en las Matemáticas”; la vida, el amor, el trabajo; la amistad, dignidad, educación. El universo, el deporte, la política… Palabras que en un momento de tu vida no valoras y que según vas creciendo (y por supuesto recibiendo en su contexto)  te hacen crecer como persona (a estas alturas el lector debe estar pensando que me he demenciado). Negativo.

A la hora de escribir tengo por costumbre, después de haber leído durante años columnas y columnas de opinión (cine, libros, toros, exposiciones, cómics, videojuegos….y por supuesto música) hacer lo que siempre se ha llamado en la prensa “introducción” o “entradilla”.

“La tarea no es fácil. ¿Cómo relacionar música con matemáticas? ¿De qué manera hago partícipe al lector ante semejante despropósito?”

Recordando mis años de estudiante, dí con la clave para dar un comienzo a mi disertación: la asignatura de música que todos hemos soportado alguna vez. Por más que me esforzaba no encontraba sentido a lo que el profesor me explicaba. La lectura del pentagrama, las diferentes notas y, lo que nos ocupa, aquéllos números que daban valor a cada nota.

El objetivo de esta infumable presentación tiene un nombre: Alt-J. Grupo británico que el año pasado irrumpió en la escena musical sin dejar indiferente a nadie. Aunque soy bastante reticente en cuanto a la música actual (sigo pensando que ya no hay grupos como los de antes; casi nadie saca discos con todos sus temas aprovechables. Hoy se busca más el hit) suelo ser bastante selectivo y crítico; pero no idiota. No se puede vivir sólo de los recuerdos. Hay que avanzar aunque cueste. Me esfuerzo en buscar grupos y cantantes actuales que enciendan la llama de la emoción dentro de mí. Me lo tomo como un trabajo para estimularme. Consulto foros, compro revistas, intercambio opiniones con otros fanáticos…De esta manera un buen día me topé con Alt-J. Creo que fue al leer la noticia sobre su galardón en el Mercury Prize 2012, premio que se llevaron con su disco de debut “An awesome wave”.

La relación de este grupo con las matemáticas parece enfermiza. “Alt-J” es el atajo de teclado que se utiliza en Apple para insertar la letra griega Delta y, según el guitarrista Gwil Sainsbury, “en las ecuaciones matemáticas se usa para mostrar el cambio”

Lo que más me llamó la atención, y supongo que siempre ha estado en la mente de estos chicos de Leeds, es que aplican las matemáticas a lo que hacen. El esmero que dedican a cada uno de los temas sólo puede estar vinculado a esta ciencia exacta. Es evidente que han redondeado cada pieza como si de un ejercicio de álgebra se tratara. No han parado hasta buscar la solución correcta: en este caso “canciones perfectas”.

Aún no he hablado del género en el que se les podría englobar. Esa es otra de las maravillas de Alt-J. Para mí no tienen un estilo claramente definido. Realmente lo que hacen es mezclarlos todos: rock, pop, indie, hip hop, folk, soul…(sin olvidar el doo-woop que siempre he amado). Llenar de matices cada segundo que compone la canción. Hasta que no lo escuches no podrás entender lo que quiero decir. Eso si, destaca sobremanera la fantástica, original, peculiar y sensible voz de Joe Newman. Creo que es el gran valor de este grupo: voces guturales y nasales que reposan a la perfección sobre el resto de instrumentos de la banda, que completan Gus Unger-Hamilton (teclados) y Thom Green (batería), junto al citado guitarrista  Gwil Sainsbury.

“An awesome wave” es de esos discos que antes comentaba echaba de menos. De los que comienzas y nunca acabas porque sabes que estas ante algo inaudito (vaya palabra chula, según la RAE “nunca oído”).. Por eso comienzan ésta su ópera prima con “Interlude”, tema vocal que te remonta a los coros infantiles, dotado de una sensibilidad extrema.

Para acabar, y dejando aquí constancia de otros temas como “Matilda” , “Fitzpleasure”, “Breezeblocks”, “Something Good”, “MS” o “Tessellate”, no quiero dejar pasar la oportunidad de ahondar en algo que siempre nos “llena de orgullo y satisfacción”: comprarte el disco y no bajártelo. Es algo que siempre agradecerás.

Nota del autor: Disco perfecto para cuando invites a cenar a gente en tu casa y que suene como música de fondo. Seguro que triunfas.

 

Autor

Oky Aguirre
De padre periodista, la fascinación por la prensa escrita ha sido constante durante toda su vida. Recién cumplida la mayoría de edad comenzó a trabajar en el diario MARCA como redactor, labor que realizó durante cinco años, lo que le permitió conocer los entresijos de la prensa y el mundo editorial. Hablando de música aporta frescura, polémica y opinión, siguiendo las pautas de maestros como Diego A. Manrique, Javier Marías, Millás o Haro Tecglen.

One comment

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    Dos cosas.
    Primero, creo que es la inversa, la vida no se basa en la matemática, la matemática se basa en la vida, la matemática puede explicar toda la vida, ese es su potencial creador. Y hay muchos ejemplos, muchos realmente de músicos que están creando nueva música todos los días, que no se conforman, pero que no son difundidos por las grandes empresas multimediaticas. La tarea imprescindible hoy es la de los seleccionadores o buscadores humanos que tanto hay por la red, solo hay que saber encontrarlos.

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