A propósito de Llewyn Davis, de Joel y Ethan Coen

A propósito de Llewyn Davis, de Joel y Ethan Coen

Los hermanos Coen alternan en su filmografía obras mayores con títulos que se dirían producidos para divertirse ellos durante el rodaje. A Barton Fink (1991) le siguió El gran salto (1994); a El hombre que nunca estuvo allí (2001), Crueldad intolerable (2003) y a No es país para viejos (2007), Quemar después de leer (2008). Así que tras excelente remake de Valor de ley (2010) uno temía que los hermanos que mejor han sabido ser a la vez “indie” y “mainstream” nos salieran con una estupidez como Oh Brother (2000).

Pero no. A propósito de Llewyn Davis es un título que juega en la primera división de sus autores aunque, a mi entender, le falta un poco (más) de sarcasmo para llegar a la excelencia. Los responsables de Arizona baby (1987) se centran en un “looser” con mayúsculas, un cantante folk que en 1961 intenta vivir de su música en el Greenwich Village más bohemio y “cool”. Un personaje cuyo reto es gorronear cada noche a alguien un sofá para dormir, que no tiene dinero ni para comprarse un abrigo con el que afrontar el frío invierno neoyorquino y al que literalmente todo le sale mal y al que todo su entorno rechaza con diversos grados de crueldad.

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A propósito de Llewyn Davis de Joel y Ethan Coen

Con semejante planteamiento, Llewyn Davis podría haber resultado un protagonista patético y antipático a partes iguales. Pero es mérito de sus directores y guionistas que no sea del todo una cosa ni otra. No es del todo patético porque podría buscarse un oficio alimenticio además de cantar por la noche en bares y no lo hace por coherencia bohemia; no es del todo antipático porque a su peripecia vital los Cohen le aplican la regla básica de la comedia: verdad más dolor igual a risa.

No queda muy claro hasta qué punto a los realizadores el folk de la época les parece tan ridículo como impostada la trascendencia de sus intérpretes. Los gags articulados a partir de los cantantes que aparecen de fondo en algunas escenas hacen pensar que la balanza se inclina más hacia la mirada crítica pero todo el tiempo que dedican a las canciones de Davis parecen señalar lo contrario.

Hay tanto en el guión como en la puesta en escena un hallazgo memorable que los mismos Coen reconocen haber sido pieza fundamental en la estructura dramática final: el gato que se escapa de la casa del Upper East Side al principio de la cinta y que con su presencia va puntuando el desarrollo de la historia hasta convertirse al final casi en una metáfora del protagonista.

Film Fall Preview

Oscar Isaac en “A propósito de Llewyn Davis” de Joel y Ethan Coen

Especialmente memorable es el segmento en que el largometraje se convierte en una “road movie” con la presencia de un John Goodman eminente que confirma que cuanto más gordo está, mejor actor es. A su lado, Oscar Isaac compone de forma más que correcta, un protagonista con un pie en la comedia y otro en el drama aunque con esos mismos mimbres un joven John Turturro habría hecho historia. Carey Mulligan pone sus consabidos ojitos de pena pero tengo que reconocer que, de momento, aún no me carga. F. Murray Abraham, por su parte, hace lo mismo que en Homeland (2011) de Alex Gansa y Howard Gordon y que en prácticamente todas las producciones en las que participa porque el presupuesto no llegaba para contratar a Ben Kingsley.

Atinadísima es también la fotografía de la película a cargo de Bruno Delbonell, director de foto de Amelie (2001) de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro que reproduce el color de las fotos de la época al tiempo que transmite el inmenso frío que pasa el protagonista en su deambular. Y, se da por hecho, precisa y brillante la puesta en escena. Eso sí, hay un flash-forward al inicio de la cinta que si aporta algo al entramado del film es confusión ya que lo que de sentido podría añadir está de sobra reflejado en el resto del relato.

Debe saber el amigo lector que siempre he odiado a Bob Dylan. Su voz nasal y su pose atormentada me ponen de los nervios. Tal vez por ello, me hubiera gustado reírme más durante la proyección de A propósito de Llewyn Davis.

Aunque fui el que más carcajadas soltó durante el pase de prensa.

A propósito de Llewyn Davis, de Joel y Ethan Coen, se estrenó en España el 31 de diciembre de 2013

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

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