9 meses…de condena, de Albert Dupontel

9 meses…de condena, de Albert Dupontel

Una celebración navideña con con algún exceso etílico traerá consecuencias a una jueza implacable, solterona por vocación y antisocial por naturaleza. La consecuencia es una noticia tan inesperada como en principio inexplicable, y es que está embarazada.  La decisión, al conocer su estado, es sin duda la de abortar, pero el médico le recuerda que por lo avanzado de su estado no es legalmente posible, ante la irremediable situación le surge la pregunta: ¿quién es el padre? La juez repasa la lista de compañeros de judicatura con los que compartió fiesta para encontrarlo, que sería lo más lógico, pero no, y aquí viene la sorpresa, a través de una prueba de ADN descubre que el padre del hijo que espera es un delincuente en busca y captura, acusado de matar a un anciano. Un depravado que después de cometer el asesinato se comió los dos globos oculares de su víctima.

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Albert Dupontel encarna al padre poco recomendable

La jueza, interpretada por la actriz Sandrine Kiberlain, vive antes y después de la noticia en un ¡ay! permanente, no se relaja ni por un momento, ni se permite nada. Albert Dupontel, como director, marca la historia como una comedia pura, dura y negra, en la que no duda en recurrir a la exageración con el fin de llegar al espectador, y permite a la actriz que haga de su personaje una auténtica caricatura, lo que es un acierto y le conviene a la historia, porque la jueza es una perfeccionista neurótica obsesiva de libro, que tomada en serio rallaría en una patología digna de ser tratada por algún especialista en salud mental, con lo que 9 meses…de condena no sería una comedia.

El delincuente en busca y captura es el mismo Albert Dupontel, que en su faceta de un actor posee un magnetismo animal. Estamos acostumbrados a verle en papeles cómicos, pero con  dosis de hondura y vehemencia. En su película se ha reservado el papel de desheredado de la fortuna, criado en inclusas y centros de acogida, hasta ser acusado del asesinato de un anciano con ritual caníbal como agravante.

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Sandrine Kiberlain, la jueza mira incrédula la cinta que recoge su correría en compañía de un agente.

La  historia, que no tengo intención de destripar más, porque si tienen ocasión no duden en verla, tiene una secuencia en que la que se ve por medio de unas cámaras de seguridad la correría de la jueza ebria por la ciudad  la noche que engendró hijo no deseado, que es divertidísima y  se aprecia otra faceta de esta mujer que pone el mismo empeño en su faceta de ocio bandarra que en el desempeño de su funciones en el tribunal.

La pareja Albert Dupontel y Albert Dupontel, por su desigualdad tienen una química muy atractiva y los dos hacen un trabajo extraordinario, sin desmerecer a la labor de la actriz  Albert Dupontel, está genial encarnado el papel de ese hombre con el que la vida no ha sido nada clemente y sabe que todo siempre puede ir a peor.

Una comedia que no tiene miedo al disparate, pero es una de los lujos que se puede permitir el género, como moraleja queda que partiendo de diferentes caminos se puede llegar al mismo lugar, con un saldo de aislamiento social, por imposición como  el delincuente o por autoexigencia como la señora jueza.

9 meses… de condena, (2013) de  Albert Dupontel  se estrenó en España el 11 de abril de 2014

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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