Por Alberto P Cabana y Ester Dorca
Gaumarjos!: un homenaje escénico al Cáucaso georgiano.
Como cada año, el Festival propone un viaje desde sus escenarios, pantallas y espacios a un sitio en concreto. Un hilo que recorre el certamen en su totalidad, desde su cartel, el espectáculo inaugural así como las películas y exposiciones. El Cáucaso georgiano será el destino de este viaje. Montaña, culturas, vidas, canto, danza y aventura.
La presencia georgiana que marcó la inauguración.
Fue precisamente el Caúcaso el protagonista de Gaumarjos!, el espectáculo inaugural de este año. La cita ofreció una velada singular de homenaje a la cultura georgiana y a las montañas del Cáucaso, y reunió a tres voces destacadas vinculadas tanto a la montaña como a la cultura caucásica: la prestigiosa directora de cine georgiana Mariam Khatchvani, la freerider Núria Castán y el guía de montaña Xavi Llongueras.
Voces polifónicas y tradición sobre el escenario.
El público pudo disfrutar de la música polifónica georgiana, reconocida por la UNESCO
como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, gracias a la interpretación de Vocal Vircan —grupo con ocho cantantes, mitad de origen georgiano y mitad catalán, distinguido por el Ministerio de Exteriores de Georgia—. La velada también contó con la participación de la bailarina georgiana afincada en Torelló Mariami Ts, que completó una propuesta artística profundamente arraigada en la tradición del país caucásico.
La competición arranca con cine de aventura y miradas personales.
El sábado 15 de noviembre dio comienzo la sección competitiva con varios filmes repletos de aventuras y cultura de montaña. Una mirada atrás. El arte de equipar (Alfonso García Franco. España, 2024) da reconocimiento a los equipadores de vías de escalada deportiva, los cuales realizan una tarea vital en segundo plano permitiendo disfrutar de manera segura a los usuarios de sus itinerarios. Contamos con la presencia de su director, que profundizó algo más en la labor y en la forma de ser de estos altruistas trazadores de líneas de escalada.
De la danza vertical a los viajes extremos en bicicleta.
Pasando del plano vertical al horizontal,
Without a pedal (Johan Rosen y Nick Khattar. Canadá, 2025) nos trasladó a un extenuante viaje en bicicleta desde Terrace (British Columbia) hasta Haines (Alaska). Un total de 1.350 km a través de la desolada y remota autopista 37, en el que este grupo de tres amigos (y un ex-amigo que terminó por abandonar el proyecto) combinan el viaje en bicicleta con descensos extremos sobre sus tablas de snowboard.
Haize lerroak (Janire Etxabe. España, 2024) demuestra de qué manera la danza puede
aproximarse al mundo vertical de una forma increíblemente bella. En una búsqueda incesante de la armonía, este corto muestra con una gran sensibilidad las líneas de danza realizadas por Etxabe con la Compañía Harrobi Dantza Bertikala durante cuatro años, en las montañas y bosques más significativos del País Vasco. Etxabe, que estuvo en el festival, explicó las motivaciones que la llevaron a realizar este documental y la importancia que para ella tuvo que, en contra de las recomendaciones que recibía, se rodara en euskera.
Historias de mujeres que desafían montaña y tradición.
Otra directora, en este caso georgiana, presentó uno de los filmes más esperados del día. En el país de Mariam Khatchvani,
las costumbres de las montañas de Ushguli, en el Cáucaso, dictan que en ausencia de un hijo, la tierra de una familia debe ser transmitida al siguiente pariente masculino, que perpetuará su apellido. The men’s land sigue el viaje de una aspirante a cantante mientras lucha por su propiedad frente a las normas y tradiciones locales anticuadas.
Siguiendo la estela femenina de este documental, Inner fight (Núria Castán. Austria, 2025) narra en sus emocionantes 21 minutos la traumática experiencia sufrida cuando en 2023 fue sepultada por un alud en los Alpes. Núria es una snowboarder profesional que se ha enfrentado a los mejores freeriders del mundo. Pero ha sido la lucha interior para vencer a sus miedos la que más le ha costado.
Pere Casanellas, el alpinista silencioso que emerge del anonimato.
Si observáramos el conjunto de personas que realizan aportaciones relevantes —sea cual sea el ámbito— podríamos dividirlas en dos grandes grupos: quienes son conocidos o incluso famosos y quienes, pese a haber hecho cosas notables, permanecen en un anonimato casi absoluto. Pere Casanellas pertenece, sin duda, a este segundo grupo.
Vida, expediciones y memoria de un montañero singular.
Nacido en Manlleu, a pocos kilómetros de Torelló, Pere marchó a Suiza en los sesenta dentro de un intercambio con una familia del país que, en principio, debía durar solo dos años. Sin embargo, las montañas alpinas lo cautivaron hasta el punto de decidir quedarse y trabajar como guía. A Pedro —como lo conocen allí— no le costó integrarse y acabó convirtiéndose en una figura destacada dentro de la comunidad alpina. Participó en numerosas expediciones, entre ellas las que lo llevaron a hacer cima en el K2, el Broad Peak y el Cho-Oyu, tres montañas de más de ocho mil metros, según él mismo relató.
El retrato íntimo de ‘Pedro – life in the mountains’
Pero si algo define a Pedro (o Pere) es su profunda humanidad, una cualidad que transmite tanto en el documental Pedro – life in the mountains (Alexander Stratigenas. Suiza, 2023) como en el trato personal. Hoy disfruta de sus recuerdos y de la intensa vida que
construyó en el Tesino, donde las autoridades incluso le han erigido una estatua. Mientras tanto, quienes lo descubrimos ahora no podemos evitar preguntarnos: ¿cómo es posible que nunca hubiéramos oído hablar de él?. La propuesta de Stratigenas —que conoce a Pere desde niño por ser vecino suyo— no se centra en el escalador brillante, sino en el hombre que llena su vida con memorias de montaña y tallas de gatos de madera.
Exploración responsable: Groenlandia como frontera de la aventura.
Desde sus orígenes, el alpinismo ha avanzado bajo una premisa clara: afrontar retos cada vez más difíciles con menos recursos. El Everest sin oxígeno, las expediciones sin cuerdas fijas o la escalada libre son ejemplos de esta corriente minimalista que busca reducir los medios y elevar los objetivos. En los últimos años, y con la crisis climática cada vez más evidente, muchos deportistas han optado por aproximarse a la montaña de una forma más limpia, honesta y sostenible.
Odyssea Borealis y la búsqueda de un estilo limpio.
En este contexto se inscribe Odyssea borealis (Alessandro Beltrame. Italia, 2024). El documental sigue
a cuatro exploradores de diferentes nacionalidades que se adentran en las aguas heladas del este de Groenlandia en una travesía de 300 kilómetros en kayak. Su propósito, sin embargo, va mucho más allá del propio viaje entre icebergs: alcanzar y escalar la cara noroeste del Drøneren, un paredón de 1.200 metros completamente vertical inescalada hasta ese momento. Impulsados por el instinto primario de la exploración, estos modernos Ulises no persiguen la conquista ni el récord, sino la esencia misma de la aventura.



