39ª edición del Festival de Cinema de Muntanya de Torelló. Palmarés.

39ª edición del Festival de Cinema de Muntanya de Torelló. Palmarés.

Por Alberto Cabana y Ester Dorca

Expectativas bajas, resultados notables.

En un primer momento, las expectativas de esta 39ª edición del Festival de Cinama de Muntanya de Torello no eran muy altas. La pandemia ha impactado especialmente en la libertad de desplazamiento, y las restricciones de entrada a muchos países han limitado enormemente las expediciones y viajes.

Sin viajes a lugares lejanos, la capacidad de realizar filmes atractivos debería verse seriamente amenazada. Pero no. La calidad (y cantidad) del material proyectado no tiene demasiado que envidiar al de años precedentes.

Climbing Iran

El jurado.

Decidir qué propuesta es la mejor en cada una de las categorías ha sido, por tanto, una empresa complicada. Si a la calidad de los filmes, unimos la heterogeneidad de los contenidos, tomar una decisión puede ser algo realmente complicado.
Este año, el jurado estuvo compuesto por David Fontseca, Director, productor y realizador de documentales y programas de televisión, Rita Marzoa, periodista de Catalunya Radio, Marta Molina, periodista independiente especializada en la cobertura de movimientos sociales, Gerard Montero especializado en realización documental y Esteve Soler, Autor teatral, guionista, director y crítico de cine.

Nos resulta sorprendente que no se integre dentro del jurado ninguna figura asociada al mundo de la montaña en general o, mejor aún, del documentalismo relacionado con la naturaleza o las actividades outdoor en particular. Sin duda, complementaría y enriquecería las decisiones que se tomaran a la hora de valorar las proyecciones.

La Antártida, gran ganadora.

Resultaba previsible. Dado que el tema al que se dedicó esta edición ha sido la Antártida, parece lógico que el galardón más importante haya recaído en un documental que gira en torno al Continente Helado.

El filme After Antartica de Tasha Van Zandt (EUA 2021), obtuvo – y muy merecidamente – el Gran Premio “Vila de Torelló” y Flor de Neu d’Or de esta 39ª edición. El documental nos traslada a la Expedición Internacional Transantartica de 1989. En un dramático intento de crear conciencia sobre el continente, una expedición internacional dirigida por el renombrado explorador

After Antartica

Will Steger se embarcó en la primera expedición de costa a costa a través de la Antártida. Seis exploradores de seis nacionalidades y sus perros de trineo desafiaron tormentas endiabladas, temperaturas extremas, grietas en los glaciares y otros peligros. Ahora, treinta años después de su expedición, Steger se dirige al hielo una vez más, esta vez al extremo opuesto del planeta. Tejiendo hábilmente su viaje contemporáneo con imágenes de su odisea original de siete meses, After Antarctica es un mensaje urgente que nos alerta sobre los peligros del calentamiento global. La estructura de este documental, no es demasiado original. Como en muchos otros, se recogen acontecimientos del pasado que son narrados o interpretados por alguno de sus protagonistas en el presente, intercalando imágenes de archivo con otras actuales. En este caso, el hilo conductor es Will Steger, del cual también se repasa su trayectoria como explorador. Pese a que el estilo narrativo está bastante manido, el filme resulta apasionante por la historia que transmite, y de cómo la vivieron sus protagonistas. Ha sido una de los mejores filmes proyectados, y parece más que justo el galardón otorgado.

Los Doctores de la Cascada y otros triunfadores de la 39ª edición.

El premio BBVA y Flor de Neu de Plata al mejor film de Montaña, ha recaído en The icefall doctors, de Sean Burch (EUA 2021). Este documental nos acerca a los “Doctores de la cascada de hielo”. Por más de diez años, el equipo de rodaje del documental ha filmado a Ang Nima y su equipo de sherpas, ejerciendo una de las profesiones más peligrosas del mundo: equipar el glaciar Khumbu, en el Everest, con cuerdas y escaleras.

The icefall doctor

El objetivo es que los escaladores occidentales tengan las máximas facilidades para llegar al techo del mundo a través de su vía normal por el collado sur. El trabajo desarrollado por estos Sherpas y el lugar en que deben desenvolverse es impresionante, y todo ello debería aportar un argumento muy sólido y producir un gran filme. Sin embargo, Sean Burch no aprovecha todo el potencial de estos hombres, su trabajo o el escenario en que todo ocurre. Por una parte, apenas explica la actividad que desarrollan o donde se produce: un peligroso laberinto de grietas y seracs que está en movimiento y cambia cada día. Tampoco se presta atención a los usuarios del camino que mantienen operativo, que por otro lado es muy variado. Alpinistas de élite, clientes de expediciones comerciales u otros Sherpas porteadores recorren cada día la cascada del Khumbu para acceder a los campos superiores de la montaña. Y lo que es peor, trata de manera muy superficial a los propios protagonistas de la historia, sin conseguir que se genere empatía hacia ellos. Dentro de los argumentos que el jurado dio para otorgar el segundo premio más importante del festival, se mencionó una especie de denuncia sobre cómo los alpinistas occidentales, en cierto modo, son responsables de la dura vida de los icefall doctors. Es cierto que, sin expediciones, no sería necesario que nadie se jugara el tipo equipando la cascada de hielo del Khumbu. Tampoco harían falta porteadores, ni cocineros, ni guías. Quizás lo que el jurado desconoce es cómo de difícil es la vida en los altos valles del Himalaya, y que la presencia de expediciones y trekkings aporta un sustento muy relevante a la economía local. Como indicábamos antes, no vendría mal un montañero en el jurado.

Holy Bread

La Flor de Neu de Plata al mejor film de cultura de montaña recayó en Holy bread, de Rahim Zabihi (Iran, 2020). Holy Bread documenta el trabajo altamente peligroso de los kulbars kurdos, trabajadores que intentan mantener a sus familias transportando mercancías a través de la frontera iraní. A pie, llevan sus cargas por senderos de montaña plagados de riesgos. En el camino, muchos de ellos tienen accidentes, mueren en tormentas o son incluso disparados por la policía fronteriza.
La Flor de Neu de Plata al mejor film de deportes de montaña regresó al continente helado con Antarctica, mon rêve de l’extrême sud, de Pierre Petit, Yvan Estienne y Laurent Cistac (Francia, 2020).
En cuanto al mejor guión, recayó en Contagion de Arman Gholipour Dashtaki (Iran, 2020), mientras que la mejor fotografía fue para Songs of the water spirits, de Nicolò Bongiorno (Italia, 2021).
Como cada año, la ONG Mountain Wilderness otorga el premio al film que mejor resalta la defensa de los espacios naturales. El no a l’os (Vanesa Freixa y Pepe Camps, España, 2021) puede despistar en un primer momento, ya que pone especial énfasis en los colectivos que se oponen a la reintroducción del oso en el Pirineo. Lo que en principio puede parecer paradójico, resulta no serlo, si se tiene en cuenta que el hombre es también una parte de la montaña y de los espacios naturales.
Por último, el público otorgó su premio a Mount Logan, de Alex Marcheseau y Jean Rémy Ceron (França, 2020). La actividad que recoge el filme, la espectacularidad de las imágenes y la forma en que todo ello se explica, fueron aspectos sabiamente valorados por los asistentes.

Nuestra selección.

Contrariamente a lo que ha ocurrido en otras ediciones, en esta ocasión no hemos encontrado un filme que tenga una gran prominencia sobre el resto. No obstante, hay ciertos aspectos de alguna de las proyecciones a las que hemos otorgado un gran valor. Here I am, again, de Polly Guentcheva, ha sido la propuesta más cálida desde el punto de vista humano.

Here I am, again

Y no sólo porque su malogrado protagonista empatiza rápidamente con el espectador, también porque nos hace reflexionar sobre una cuestión trascendental: ¿es mejor tener una vida larga y aburrida o una vida corta pero plena? Mount Logan nos ha parecido espectacular por la originalidad y envergadura de la actividad de Boyan Petrov. Y, sí, coincidimos con el jurado en que After Antartica es una de las mejores películas con la Antártida como escenario que hemos visto, combinando con gran talento odisea que pasaron los 6 expedicionarios durante 7 meses como la relación entre ellos, e incluso entre los expedicionarios y los perros.
El año 2022 no será un año cualquiera para el festival. La 40 edición promete ser diferente, y esperemos, la mejor de todas.

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