38ª edición del Festival de Cinema de Muntanya de Torelló. Palmarés oficial (y el nuestro)

38ª edición del Festival de Cinema de Muntanya de Torelló. Palmarés oficial (y el nuestro)

Por Alberto Cabana y Ester Dorca

La 38ª edición del Festival de Cinema de Muntanya de Torelló concluye su convocatoria más anómala con un acto de clausura que nos deja con un sabor agridulce: Tanto la organización del certamen como los films que se han proyectado, han, contado con el nivel de calidad al que estamos acostumbrados. Sin embargo, en esta ocasión, no se ha podido contar con todos los ingredientes, que, en definitiva, otorgan un carácter festivo y humano al evento. La poca asistencia de público, debido a las restricciones de aforo y al confinamiento municipal, la escasez de actividades paralelas y la no-recogida de premios, han hecho que todos los incondicionales de Torelló acabáramos algo deprimidos. Afortunadamente, el director del certamen, Joan Salarich, anunció que la próxima convocatoria sería del 12 al 21 de noviembre de 2021. Esperemos que en noviembre podamos disfrutar del cinema de muntanya con normalidad y optimismo.

El Palmarés.

Para comprender los premios que se otorgan, han de tenerse en cuenta dos cosas: las películas que compiten y el jurado. Al igual que en otras convocatorias, el jurado del festival es, mayoritariamente, ajeno al mundo de la montaña. Por tal motivo, los aspectos que son considerados y puestos en valor a la hora de valorar las propuestas, no suelen coincidir con los del público – mayoritariamente, fanáticos de la montaña. Estemos o no de acuerdo, las películas galardonadas (todas ellas), merecen ser premiadas, y contienen los atributos que son valorados en cada una de las categorías. Pero no son siempre las que más pasiones despiertan.

Los premios más esperados

El jurado ha valorado en el film ganador del Gran Premio Vila de Torelló y la Flor de Neu de oro (el más relevante del festival) la mirada de Louis Meunier hacia de un mundo que se extingue. No sólo los glaciares, la biodiversidad y los rincones salvajes están desapareciendo de las montañas. También las gentes y estilos de vida que han pervivido por milenios, se extinguen abducidos por la globalización y la comodidad de la vida en ciudades. Los pastores trashumantes de Irán, son un ejemplo de ello. Irán: teaching among the Nomads (Francia, 2019), cuenta una bonita historia. La del profesor Hoomayun, que se enrola con unos pastores nómadas en su viaje anual en busca de pastos frescos, para dar clase a los niños del grupo. Durante los 52 minutos que dura el documental, contemplaremos la dureza de la vida nómada en un escenario espectacular, los montes Zagros, en el oeste del país. Si bien el film resulta impecable técnicamente, no acaba de establecer ningún vínculo entre el espectador y el grupo de nómadas, los alumnos, o el profesor. Todo lo contrario ocurre en el film de Jaime Murciego y Pablo IraburuCholitas (España, 2019), ganadora de la Flor de Neu de plata. La comunidad Aimara, se extiende por gran parte del altiplano boliviano,

conservando aún a día de hoy, fuertes arraigos culturales, como la adoración a la Pachamama o el uso místico de la hoja de coca. Cinco mujeres aimaras, “cholitas”, sin ninguna experiencia previa en alpinismo, emprenden la difícil empresa de escalar el Aconcagua ( 6.962 m), montaña más alta del continente americano. Cecilia, Elena, Lidia, Liita y Dora, dejan La Paz para tomar un vuelo (el primero de su vida) a Argentina, donde comienza la aventura. Si bien el Aconcagua por su vía normal no reviste dificultad técnica, la altitud y rigurosidad del clima hace fracasar a una buena parte de quien intentan su escalada. Pero no podrá con dos de las cholitas, que, armadas de polleras  y piolets, alcanzan la cumbre de la mole andina. 

Pavol Barabas obtiene dos premios.

El realizador eslovaco, Pavol Barabas, habitual del festival, acudió con dos propuestas, y obtuvo dos premios. Everest-The Hard Way (Eslovaquia. 2020) obtuvo el premio FEDME especial del jurado «por haber recogido la épica de la montaña de los años 80 y por el esfuerzo de revisar un pasado doloroso y duro de vivencias personales, con mucho cuidado y honestidad». Los alpinistas del este de Europa y Rusia tienen fama de ser tipos duros. Una vez escuche decir a un alpinista que “hay vías de escalada fáciles otras difíciles, y muchas, peligrosas. Luego están las vías para rusos” (entendiéndose como rusos cualquier natural de los piases del Este de Europa). Y no le faltaba razón. Everest-The Hard Way relata el intento de un grupo de alpinistas eslovacos que, en 1988, intentaron ascender la cara suroeste del Everest en estilo alpino (sin campamentos fijos) y sin oxígeno suplementario. Un acto heroico que se cobró un alto precio: cuatro de los alpinistas se quedaron para siempre en la montaña que tanto amaban. Chris Bonington, aperturista de la vía en 1.975, aparece en este documental para dar fe de la dificultad y los retos que debieron experimentar los cuatro checos. El segundo galardón que obtuvo Barabas en esta edición fue el premio Grandvalira a la mejor película de deportes de montaña por Salto is the King, un espectacular film centrado en el descenso de cañones. Un grupo de eslovacos rapelan los saltos de agua más altos del mundo, entre ellos el Salto Ángel, en Venezuela. Todos los espectadores nos quedamos con la duda de si la aventura era, realmente, rapelar los mil metros del salto, o llegar al comienzo de la enorme cascada.

Otro doblete obtuvo el documental The Wall of Shadows (Polonia, 2019), de Eliza Kubarska, que se llevó los premios QUADPACK Foundation al mejor film de cultura de montaña y el premio FEEC a la mejor fotografía. Los sherpas son famosos por ayudar a las expediciones y exploradores en el Himalaya desde que éstas comenzaron a tener lugar, a principios del siglo XX. Han ayudado a miles de alpinistas a alcanzar las cumbres más elevadas del planeta y han acarreado el material de los senderistas que se conforman con ver las montañas desde los valles. Pero, pocas veces, se ha visto una expedición desde el punto de vista de este fuerte y orgulloso pueblo: qué les mueve aceptar un trabajo tan duro, y frecuentemente, peligroso, cuáles son sus miedos, cuales sus anhelos… En “The wall of Shadows”, con la excusa de la ascensión de una montaña sagrada para los sherpas, el Kumbhakarna, podremos comprender un poco más a estos hombres y mujeres sherpas. Uno de los mayores defensores del pueblo sherpa y del Himalaya en general fue Sir Edmund Hillary, primer escalador junto a Tenzing Norgai en alcanzar la cumbre del Everest en 1953. Tras la histórica ascensión, y aprovechando la fama obtenida de ella, participó en otros retos como la Expedición Fuchs-Hillary que alcanzó el Polo Sur utilizando tractores y motos de nieve en 1958. Pero la vida del carismático explorador sufre un duro golpe unos años después; En 1975, el avión en que viajaban su primera esposa Louise y su hija Belinda se estrelló en Katmandú. Este accidente le sumió en una profunda crisis, ya que se culpabilizó de la pérdida de su mujer e hija. La expedición que narra Michael Dillon en Ocean to Sky (Australia, 2019) es consecuencia de este desgraciado accidente. El río Ganges es, posiblemente, el río más sagrado – o más sacralizado – del mundo. Todo lo que le rodea es místico, trascendental. Posiblemente por este aspecto espiritual, Hillary se embarcó (literalmente) en esta expedición que pretendía ascender el Ganga desde su desembocadura en el Océano Índico hasta sus fuentes, en el Himalaya. Para ello, contaba con unas innovadoras lanchas propulsadas por turbinas, un puñado de amigos hipiosos – estamos en 1977 – y su hijo Peter. Dilon combina imágenes grabadas en aquella expedición con entrevistas a algunos de sus integrantes, entre los que se encuentra su hijo, Peter Hillary. La película resulta a la vez emotiva, por el aspecto que presenta un derrotado Hillary, y nostálgica, por el ambiente hippy de una India que nunca volverá a ser igual. Ocean to sky obtuvo el premio Boreal al mejor guion.

Otras películas destacables

Además de las películas que han obtenido premios, pudimos disfrutar de otras muy destacables y que, a nuestro juicio, bien podían haber sido galardonadas. Ignasi López vuelve a sorprendernos con un corto de animación stop motion en el que la montaña es el escenario donde sus actores de madera nos harán disfrutar de un rato muy divertido. El gran hito (España, 2020) ha mejorado técnicamente a Viacruxis, presentada en la edición anterior, pero quizás hemos echado de menos el carácter gamberro de su primera propuesta. También de escalada, pero con personajes de carne y hueso, destacó Valaha, cielo de roca (David López, España 2020). Edu Marín, uno de los mejores escaladores en roca nivel internacional, tardó 6 meses en abrir una vía extrema en el techo más grande del mundo, que se encuentra en Getu (China).

Lo que más destaca de este documental es, aparte de lo espectacular de la actividad, la relación de Edu con su padre Francisco “Novato”, el cual estuvo los 6 meses en el otro extremo de la cuerda, asegurando a su hijo. Joseba Cruz, no es alpinista, escalador o naturalista. Es cocinero. En el corto homónimo,  Joseba nos acompaña en un road trip por las tierras de su infancia, desvelando cómo y por qué se liberó de las ataduras de los restaurantes de tres estrellas para reinventar el concepto de Alta Gastronomía. Sin duda, un cocinero que es capaz de cocinar un plato digno de un restaurante con 3 estrellas Michelin en una furgoneta, es capaz de hacer un corto interesante en 8 minutos.

Makatea, es una isla de la Polinesia. No es el escenario habitual de los documentales del festival. Lo que hace interesante a esta isla, y al film Makatea Vertical Adventure (Guillaume Broust. Francia 2020) es el relieve de la isla y el porqué tiene un aspecto tan inusual. Makatea es una isla del archipielago Tuamotu, en la Polinesia Francesa, situada en uno de los pocos rincones paradisíacos que quedan en el planeta. La isla,  fue objeto de una explotación intensiva de nitratos, antes de que éstos se pudieran producir industrialmente. El resultado fue un auténtico desastre ecológico que, a la sazón, ha generado un paisaje increíble en su superficie. El documental, no tiene nada de original, más allá de mostrar las actividades de deporte-aventura que pueden realizarse, pero merece la pena por conocer este extraño rincón del paraíso.

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