Weeds, el final de una serie

Weeds, el final de una serie

Que una serie se acabe suele ser una mala noticia. Lo habitual es enfrentarse a finales precipitados por la cancelación de la cadena que produce o emite. También están esos finales que de tan esperados, o tan retrasados, acaban por no contentar a nadie al no estar a la altura de la serie. El pasado verano en el canal de cable Showtime y este mes en Canal + concluye de forma más que digna Weeds. La historia de una peculiar familia que encuentra en el tráfico de marihuana una vía de negocio, aunque no con pocos problemas. La serie, creada por Jenji Kohan, surgió bajo el paraguas de Showtime, ese canal que quería parecerse a HBO, explotando todo aquello que las cadenas en abierto no podían permitirse: drogas y sexo. Lejos de quedarse ahí, continuó formando un nuevo concepto de culebrón de diseño en el que todo tenía cabida, desde lo más realista a lo más rocambolesco.

Imagen promocional de la segunda temporada de Weeds

Imagen de la segunda temporada de Weeds

Su protagonista, una ama de casa recién enviudada, encuentra en la compraventa de marihuana la necesaria fuente de ingresos para llevar a su familia a buen puerto. La poco sobresaliente actriz Mary-Louise Parker ha logrado que el público se enamorara de esta madre tan sexy por encima de su impertinencia y facilidad para acabar metida en líos. El negocio parecía fácil y sin demasiadas complicaciones. Es más, acabaría contando con la ayuda de su hijo Silas, interpretado por Hunter Parrish y su cuñado Andy, al que daba vida Justin Kirk. El resto del reparto que se ha mantenido prácticamente toda la serie lo forman el hijo pequeño Shane (Alexander Gould), el “gestor” Doug Wilson (Kevin Nealon) y el matrimonio formado por Dean (Andy Milder) e Isabelle Hodes (Allie Grant).

Agentes antidroga, policías corruptos, narcotraficantes, inmigrantes ilegales… Son algunos de los personajes que pasaban de forma habitual por la serie en localizaciones que iban desde el lujoso pero ficticio barrio residencial de Agrestic a la frontera con México, a Seattle, Nueva York, Copenhague y Connecticut. Huida que comenzaba al final de la tercera temporada, cuando un gigantesco incendio destruía Agrestic al tiempo que eliminaba toda pista sobre los negocios de la familia. Un momento que muchos consideraríamos como final más que digno. Sin embargo, las tramas equivocadas o los episodios perdidos parecían olvidarse con cada nuevo final de temporada. Al fin y al cabo, pese a hablar de 8 temporadas, la serie es realmente corta, puesto que sus episodios no alcanzaban la media hora de duración y tan solo se emitían una docena cada verano.

Mary-Louise Parker en la imagen promocional para la octava y última temporada de Weeds

Mary-Louise Parker en la imagen promocional para la octava y última temporada de Weeds

¿Es recomendable para los que aún no la han descubierto? Si, aunque con reservas. Al igual que los grandes dramas familiares, sean telenovelas o de culto como Los Soprano o A dos metros bajo tierra, el verlas en maratón provoca la pérdida de otro vital elemento: el tiempo. Seguir una serie desde su comienzo es una apuesta arriesgada por ese miedo a cancelación del que hablaba antes, pero también es una satisfacción al ver crecer los personajes, tanto metafórica como físicamnete. Ese factor es exclusivo de las series, sean televisivas o sagas literarias, y no es comparable a cualquier otra narración. No son mejores por ello, pero es un elemento añadido que de saber gestionarse implica una mayor relación del espectador con los personajes. No cabe más que remontarse a A dos metros bajo tierra, el otro gran ejemplo de familia disfuncional que bien merecerá una próxima reseña.

Weeds emite este mes sus últimos capítulos en Canal + 1. Está siendo editada por Sony en DVD quedando tan solo las dos últimas por llegar al mercado. En EEUU se puede adquirir completa en Blu-Ray con subtítulos en español, aunque la mayoría de los discos exclusivos  para reproductores con región A. El canal Cuatro la programó al comienzo de su andadura aunque cancelando su emisión poco tiempo después en una decisión muy criticada en la incipiente blogosfera televisiva.

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