Umbrío, de Josep María Miró

Umbrío, de Josep María Miró

En imágen los actores  Alejandro Tous, Paola Matienzo, que representan  Umbrío, de Josep Maria Miró en la Sala AZarte de Madrid

 

Por Luis Muñoz Díez

 

Josep María Miró en su obra Umbrío, nos invita a acompañar a una pareja, en el viaje interior que inician el día que llegan a casa, encuentran su cama deshecha, los juguetes de su hija en distinto lugar que los dejaron, y en el televisor reproduciendo un DVD con las imágenes de la ecografía de la hija de ambos.

El dramaturgo, que también dirige la obra, nos muestra a Javier y a Julia a través de un velo en la primera escena, cuando recrea el momento en que la pareja vuelve a su casa, comprueban que, si bien alguien ha usado su cama y tocado sus cosas, nada se ha llevado.

El botín del anónimo visitante era despertar la inquietud, y dejar de manifiesto que la intimidad de la pareja es vulnerable a su antojo.

A partir de este hecho Miró sugiere, nos da pistas para que armemos el puzle de la vida anterior y presente de la pareja. El velo que nos avisaba en la primera escena, que estábamos siendo testigos de la intimidad de Javier y Julia, no dejará de cumplir su función. Unas veces vela un lado de la escena, otras la otra, siendo una metáfora de lo que hacen los personajes que siempre ocultan algo. Un espejo de la realidad porque, ni las parejas son cristalinas ni hay ataúdes para dos.

Somos uno siempre, y administramos nuestra intimidad de la forma que nos parece más conveniente. A veces ocultamos menos, a un desconocido al que no vamos a volver a ver, que a alguien con el que convivimos o tenemos cerca.

Umbrío es una obra a tiempos hermética, a veces directa, porque el espectador cuenta con más datos que sus protagonistas, pero siempre inquietante, sembrando el desasosiego.

Alejandro Tous y Paola Matienzo, son Rogel y Julia una pareja que tiene lo que quería, y saben cerrar los ojos en el momento preciso pasa seguir gozando de la seguridad. Umbrío de Josep María Miró

Alejandro Tous y Paola Matienzo, son Javier y Julia una pareja que tiene lo que quería, y saben cerrar los ojos en el momento preciso pasa seguir gozando de la seguridad. Umbrío de Josep María Miró

Miró dramaturgo posee el talento, y la mediada para despertar la inquietud del espectador ante la estabilidad inestable en que sitúa el inquietante hecho a la pareja, desde la misma presentación de los personajes augura un peligro, que aumenta según se van sumando personajes, con una delicada señal como director, que introduce al nuevo personaje en escena, antes de que acabe la anterior, uniformando el tiempo en un presente, pasado y futuro o sugiriendo la presencia del peso fantasmal de lo que no conocemos.

Se puede tener miedo al león o al coco, pero al león se le puede enjaular y al coco no. Miró se mueve por la imprecisa lectura personal de lo vivido, por lo tanto imposible de medir, pero que el antojo de nuestra magnificación del hecho, nos impone la tiranía de no compartirlo jamás. Y lo ocultamos porque lo consideramos una lacra, olvidando que por lo general que, si tenemos alguna recompensa, somos más tolerantes con los hierros del prójimo que con los nuestros. Tolerancia que aumenta proporcionalmente, a lo que nos afecte el hecho del pasado.

Miro con Umbrío, evidencia la individualidad y la soledad compartida en que vivimos. La capacidad de no reconocer evidencias, si estas, nos pueden mover el suelo que necesitamos firme.

El trabajo actoral de los tres hombres de la función es muy preciso, y logran transmitir al publico su animo y conducta de vida, con su excelente trabajo: Alejando Tous interpreta a Javier, un hombre atractivo y pragmático que vive en la creencia de haber logrado todo: una posición social, una mujer bella e inteligente y una hija, que completan acordes la cubertería de sus ambiciones, y no está dispuesto a renunciar a nada de lo que tiene.

A Javier la presencia de alguien en su casa le pone en guardia de que su “lof” ni su «estatus» son un castillo blindado, y de pronto se ve mirando a la calle, donde ve cosas que le inquietan aún más. Pasado y presente le recuerdan que la partida no estaba ganada.

En la imagen Quim Ramos, que viene a recordar el pasado a Roger, y Maribel Luis, que nos ayudará a conocer a Julia en “Umbío” de Josep María Miro

En la imagen Quim Ramos, que viene a recordar el pasado a Javier, y Maribel Luis, que nos ayudará a conocer a Julia en “Umbío” de Josep María Miro

Quim Ramos, interpreta un personaje que en su momento macó a Javier en el pasado. Un pasado que no quiere recordar, que puede empañar su particular parnaso. Observando por la ventana descubre la presencia de un joven que pondrá en evidencia, que hay cosas que desconoce sobre su mujer en el presente. Quim Ramos es un buen actor, compone un personaje que, con su mera presencia inquieta. Como inquieta el fracaso o la fuerza de quien no tiene nada que perder.

Guillermo López, el joven que observa la casa de la parera, es la otra cara de la misma moneda. La incontestable salud de la juventud representa otro peligro para Javier. Al joven no le condiciona ningún fantasma del pasado, y puede poner sobre la mesa sus actos y sentimientos, con una franqueza que puede romper el pragmatismo de Javier, recordándole que al ser el que más tiene, más puede perder.

La actriz Maribel Luis, se hace cargo de un papel comodín con una interpretación eficaz, que nos permite conocer a Julia, a la que interpreta la actriz Paola Matienzo. No es que se abra ante ella, pero por las consideraciones de su forzada confidente, vemos que para Julia no todo está tan claro, aunque en una actitud semejante a su marido, sortea con facilidad las dificultades, quizá hasta con mas temple que su pareja.

Tanto Javier como Julia, saben mirar al lugar adecuado en cada momento, poniendo en práctica la memoria selectiva, y después de la tempestad en el baso de agua de su vivir cotidiano, continúan con su vida conyugal, mientras Javier mira embelesado a Julia, que danza para él.

Una obra interesante para ver y ahondar en la conducta humana, que a poco que nos fijemos es común a las fortalezas y temblores de todos, y Josep Maria Miro lo plasma muy bien.

En la imagen Guillermo un presente que tampoco agrada a Roger, y Alejando Tous que sabe darle su punto al personaje. “Umbío” de Josep María Miro

En la imagen Guillermo un presente que tampoco agrada a Javier, y Alejando Tous que sabe darle su punto al personaje. “Umbío” de Josep María Miro

Título Umbrío Dramaturgia y Dirección: Josep Maria Miró. Ayudante de dirección: Pablo Martínez. Actores: Alejandro Tous, Paola Matienzo, Maribel Luis, Quim Ramos, Guillermo López. Diseño de escenografía e iluminación: Lua Quiroga Paúl. Diseño de vestuario: Samantha Jimenez. Producción: AZarte

Umbrío de Josep Maria Miró, está en cartel en la Sala AZarte de Madrid, más información de fechas horarios y compra de entradas aquí.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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