Ultima entrevista: Muerto Manolo Tena, la poesía y el rock sienten frío

Ultima entrevista: Muerto Manolo Tena, la poesía y el rock sienten frío

Ultima entrevista: Muerto Manolo Tena, la poesía y el rock sienten frío, por Daniel María

La presente entrevista esperaba el momento de su publicación entre las novedades periodísticas que agolpan la redacción de Tarántula. La tristísima noticia del fallecimiento de Manolo Tena la convierte en un homenaje distinto al que motivó nuestra conversación con él.  Hoy, más que nunca, la poesía y el rock sienten frío.

Manolo Tena - Sangre Española.

 

“Todo lo que no sea soberbio dignifica la vida”

 

Manolo Tena es una de las voces imprescindibles del pop-rock español, además de uno de sus mejores compositores. Sobre todo poeta, gran lector y hombre reflexivo, Manolo Tena reapareció en 2015 con un nuevo disco, Casualidades, la reedición del poemario Ludopoesía y el documental biográfico Un extraño en el paraíso. Aprovecho su paso por Tenerife, donde actuó en el marco del Festival Mar Abierto -que ya alcanza una exitosa séptima edición-, para hablar de su perfil literario y de las lecturas que perviven en él. Hombre de mar nacido en Extremadura y criado en Madrid, Manolo Tena es un poeta libre y salvaje, de discurso apacible, que pisa la historia del rock español como los serenos de antaño, testigos de tantas sombras y tantos amaneceres.

En aquella primera etapa con el grupo Cucharada, los fanzines fueron uno de los vehículos de expresión más admirados. ¿Si exhumáramos algunos ejemplares, encontraríamos obra tuya?

Posiblemente encontraríamos algo en Disco Express, pero no estoy seguro de en qué números, porque colaboré en varios. Lo que sí recuerdo es escribir la biografía de Cucharada, y además en verso, aunque esto es decir mucho. Sería curioso dar con él y comprobar el resultado.

 

Creaste una suerte de heterónimo, Lolita Cardo, del que se ha escrito mucho; sin embargo no he encontrado referencias a Bowie, y eso que a ambos los influyó Limpsay Kemp. Sin embargo, en una fotografía de Cucharada, apareces con un traje azul y los párpados pintados, como Bowie en Life on Mars.

Efectivamente, no es otra cosa que Bowie. Es la influencia del glam y, por supuesto, de Kemp. Además, en la foto posamos como maniquíes en un escaparate, con el precio colgando, pero la compañía de discos nos quitó las etiquetas y nos quedamos sin el precio, que es lo que tenía gracia, y nos mantuvimos como Bowies detenidos. Nos apasionaba el teatro, el espectáculo, la conexión con el público. No nos privamos de nada sobre el escenario.

Ya por entonces aparecieron los primeros coletazos de la censura, sobre todo a raíz del tema Social peligrosidad.

La censura retrata aquella época. De todo lo que hablaba la canción, parece que molestó el hecho de defender a las prostitutas cuando, según ellos, todos éramos vagos y maleantes. Pero hoy vemos entre los políticos y la sangre azul muchas maneras de prostituirse, y yo he conocido a prostitutas con el corazón más grande que muchas otras personas.

 

Con todo, el estribillo de Social peligrosidad está vigente en nuestro tiempo si atendemos a aquello de “El pobre necesario”.

Y tanto que somos necesarios, cualquier banco te lo confirmaría. Lo peor de todo es que la gente ya está acostumbrada a ser ese pobre necesario y los políticos dignos, que los hay, se cuentan como excepciones. Es increíble la cara de soberbia que tienen algunos políticos cuando nos explican cómo solucionar nuestros problemas y qué tipo de vida podemos y debemos permitirnos.

También corrió igual suerte otro tema: Esta noche.

Con Esta noche se nos acusó de hacer apología de la droga. Nuestra propia compañía consiguió que aquel trabajo se convirtiera en disco de culto porque escribió a las radios y a los medios informando de que no se hacía apología de la droga, y esa explicación propició una interpretación de la letra, que es la que ha sobrevivido.

 

¿Cuáles han sido y son las lecturas más influyentes en tu perfil como poeta?

Leo de todo, incluidos los tebeos y los cómics, que me gustan mucho. No soy nada snob en ese sentido y creo que toda lectura puede ser interesante. No condeno la literatura porque la haya escrito este o aquel autor. Lo mismo me pasa con el cine. Últimamente veo películas animadas con mi hija y me quedo asombrado del nivel que tienen, mucho más que la mayoría de películas que se estrenan los fines de semana. Y con las series, igual. Los Simpson o Bob esponja tienen un nivel altísimo. Pero si hablamos concretamente de poesía, podría referirme tanto a Bob Dylan y la poesía metafísica inglesa como a Lorca, Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda… Depende del momento, pero son muchos, y todos necesarios.

Hay quien opina que el rock no es ni será nunca poesía. En mi opinión, la letra de Frío es uno de los mejores poemas escritos en los años ochenta.

Debería existir una máquina de recoger horteras y desaparecerían así esos discursos. Santiago Auserón también estaría de acuerdo contigo en lo referente a Frío.

 

 

¿Cuándo un texto de Manolo Tena es poesía y cuándo es canción?

Tengo muchas ideas y reflexiono sobre los mismos temas. Quizás no caben en un marco establecido.

No obstante, en 1993 publicaste un primer libro, Canciones, que recogía todas tus letras hasta el momento. ¿Esas canciones se convirtieron en poemas al formar parte de un libro?

Es a lo que me refería anteriormente. Editaron el libro en Siruela. Comencé a incluir también artículos y engordó tanto que solo seleccionamos las letras de las canciones y un texto que escribí sobre los derechos de los artistas.

 

¿Hay alguna canción fetiche?

No, cada canción responde a un momento y ese momento pertenece a su canción. Recuerdo que Sabina me dijo que Las mentiras del viento la podría haber escrito Robert Allen Zimmerman, es decir, Bob Dylan. Y, claro, me gustó mucho oírlo.

 

En 1999 publicaste un poemario, Ludopoesía, que reeditaste en 2015. En esta ocasión sí se trata de un libro de poemas inédito, que no incluye letras de canciones ni poemas que posteriormente hayas musicalizado.

Efectivamente. Ludopoesía es un libro muy especial porque está construido sobre el Tarot de Marsella, se trata de tres ciclos de siete. Lo que quise fue lucubrar sobre cada carta y adquirir una idea propia. Cierto que consulté antologías, poemarios, diccionarios de símbolos y traté de hacer poesía como decía Machado: “acontecer en la rúa”.

 

En el poemario también ofreces muestras de lecturas que te han influido. Por ejemplo, el verso “un mar imposible de abolidas nostalgias”.

Ahí está Cernuda, y es que Cernuda me admira, porque los maestros están para dominarnos. Yo no practico la envidia, pero sí la admiración. Cernuda llegó a sentirse esclavizado por la poesía y dejó de escribir, pero se dio cuenta de que sin ella no tenía nada y volvió al papel. Como si dijera: “Aquí estoy para lo que guste mandar”. A mí me pasaría lo mismo si dejara de escribir.

 

¿Es el mar tu espacio literario predilecto?

El mar está presente en todas mis canciones. Aquella en la que no aparezca solo será la excepción que confirme la regla.

 

¿Es la poesía un medio para encontrar respuestas?

Solo puedo decirte que el factor tiempo es la gran preocupación, como dijo Einstein.

 

En alguna ocasión has hablando de un segundo poemario en marcha, Versos de hotel.

Versos de hotel es un libro que está acabado, pero que falta perfilar. Me gustaría que apareciera a finales de año. Lo que sí puedo decir es que mi editor ya tiene el original y que estamos trabajando en él.

 

El primer single de tu último trabajo, Casualidades, es una clara referencia a la novela homónima de Heinrich Böll. Me refiero al tema Opiniones de un payaso. En la canción hay uno de esos versos definitivos y envolventes: la risa del dolor.

Un payaso es precisamente la risa del dolor. El payaso es un ser triste que sabe reírse de sí mismo y, para mí, ahí está la esperanza que dignifica la vida. Todo lo que no sea soberbio dignifica la vida. Por esta razón son los favoritos de los niños. Creo que cuando un payaso actúa está en el séptimo cielo.

 

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Autor

Daniel María
Daniel María (Agulo, La Gomera, 1985) es actor, escritor y guionista. Colabora en Tarántula, Fogal, Revista de la Academia Canaria de la Lengua, Qué Leer y El Perseguidor, entre otros medios. En 2013 obtuvo el Premio Paco Rabal de Periodismo Cultural Joven Promesa y el Premio de Periodismo Leoncio Rodríguez. Autor de los poemarios Hilo de cometa (2009) y flor que nace en los raíles (2015), el libro de cuentos (De)función cómica (2009), el estudio El caso de la película imposible: El extraño viaje (2011) y las novelas El hombre que ama a Gene Tierney (2013), Premio de Edición Benito Pérez Armas, y Un crimen lejos de París (2014). Posee, entre otros, el Premio Internacional Jóvenes de la Macaronesia de Poesía (2005) y el Premio Félix Francisco Casanova de Poesía (2007).

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