Tzvetan Todorov nos introduce en Elogio de lo cotidiano

Tzvetan Todorov nos introduce en Elogio de lo cotidiano

La experiencia de hoy ha sido doblemente gratificante porque, por una parte, hemos asistido al Instituto Francés, una de las Instituciones culturales madrileñas de mayor arraigo y un verdadero crisol de la presencia cultural francesa en España. En una de las aulas art decó de ese espléndido edificio tuvimos ocasión de conocer y escuchar, en su lengua de adopción, a Tzvetan Todorov que nos habló del último ensayo que la editorial Galaxia Gutenberg ha publicado en español.

Tzvetan Todorov es un semiólogo, lingüista, filósofo, historiador y crítico literario nacido en Sofía (Bulgaria) en 1939, pero nacionalizado en Francia, país donde reside desde hace más de 50 años. Entre los reconocimientos por su dilatada carrera como humanista figura ser director del Centro de Investigaciones sobre las Artes y el Lenguaje (CNRS), el Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales 2008 y el Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú.

Entre su prolífica obra, donde se critica ardientemente la doctrina neoconservadora y ultraliberalista, destacamos: Elogio del Individuo, El nuevo desorden mundial, La experiencia totalitaria o Los enemigos íntimos de la democracia.

Para comenzar, es Joan Tarrida, editor de Galaxia Gutenberg, quien nos presenta a Tzvetan Todorov

«Éste es el décimo libro que Galaxia Gutenberg publica de Tzvetan Todorov y con él se convierte en el autor más publicado de nuestra editorial. Entre los distintos puntos de anclaje de la obra de Tzvetan Todorov, está la historia, el mundo contemporáneo, la literatura y el arte. En el campo del arte hemos publicado un ensayo sobre Francisco de Goya y también un libro que se emparenta con éste que es Elogio del Individuo.

Hace ya unos meses que está trabajando en ese Elogio de la ilustración o Elogio de las luces que va a ser un análisis de la pintura del siglo XVIII, y los cambios que se iban produciendo en la sociedad y en la mentalidad e ideas de dicha centuria; sin embargo ha tenido la amabilidad de romper ese encierro voluntario para la creación y viajar a Madrid para hablarnos de su Elogio de lo cotidiano.

En el caso de Elogio de lo cotidiano se hace un examen de la pintura holandesa del siglo XVII y es un libro que, pesar de estos 20 años, sigue estando vigente. Quiero agradecer a Todorov la confianza que sigue depositando en nosotros para publicar sus ensayos. Espero que el futuro podamos seguir haciéndolo también. Mientras tanto, entre tantas publicaciones, uno acaba trabando amistad con los autores.»

Tzvetan Todorov:

«No les voy a contar los detalles del libro, simplemente quería evocar brévemente algunos aspectos. El primero, decirles que el siglo XVII fue un momento excepcional en la historia de la pintura. En él se produce un cambio en el que lo ideal será la cotidianeidad de un mundo más humano. Esta mutación ocurre ocurre en los Países Bajos un siglo antes que en el resto de las potencias europeas como Francia, Italia o España.

El segundo aspecto que quiero evocar no trata sobre la pintura, sino sobre la vida misma y es una lección que podemos extraer para nuestras propia experiencia: la filosofía de la cotidiano. En nuestro mundo actual hemos perdido el sentido de cada gesto, hemos organizado mecánicamente todas nuestras rutinas diarias tal como se planteaban en el taylorismo. El actor Charles Chaplin hace una referencia a esta idea con los magníficos gestos mecánicos que utilizaba en la película Tiempos Modernos. Estos gestos los tenemos de alguna manera formateados en el cerebro, como recursos de gestión. Tenemos tan estructuradas nuestras funciones que hemos llegado a perder el sentido de nuestros propios movimientos. En aquella época, en el siglo XVII, tenía sentido hasta pelar una manzana. Son estos gestos, esta exigencia elemental de la belleza y de la esencia los que tenemos que recuperar para nuestras vidas.»

¿Pero cómo se fraguan estos cambios? ¿Como se pasa de la representación de escenas mitológicas y hagiográficas del Renacimiento a reflejar la intrahistoria de los seres anónimos?

«Estamos hablando de un país, Holanda, de un siglo, el XVII y de una religión, la Protestante; y como se decía en la época, cada cliente es un sacerdote. Es un momento en el que deja de existir la jerarquía de la Iglesia Católica tal y como se había concebido: el Papa en la cúspide de la pirámide y sus cardenales y obispos por debajo. A partir de entonces ya sólo habrá, teóricamente, creyentes en pie de igualdad. En cierta manera eso indica una cierta progresión del espíritu democrático. Este cambio está en consonancia con los cambios económicos y políticos de la época como la sustitución del modelo feudal por una economía de mercado más abierta.

Al mismo tiempo, la vida cotidiana está impregnada de juicios morales. Los gestos más nimios se observan y definen como vicios o virtudes. Las mujeres que cumplen con su deber haciendo la comida, ocupándose de los niños… son la encarnación de la virtud cotidiana en la esfera de lo privado. Los hombres se representan fumando, bebiendo y jugándose el dinero en las tabernas. Ellos son la encarnación del vicio. La vida privada es el lugar en el que florecen las virtudes cristianas cotidianas y que está dominado por las mujeres. Por primera vez en la historia ellas, son las protagonistas puesto que dominan la vida privada. Los hombres, al contrario, como se dedican a la guerra y a otras labores masculinas fuera del hogar, no encuentran representación en el pensamiento ni en la pintura de la época.»

Se empieza a constituir un arte para reflejar la nueva mentalidad de la clase burguesa nacida a raíz del protestantismo que también llevará asociados unos valores éticos y morales.

«Éste es el siglo en el que los artistas descubren su propio poder mediante la pintura. A través de los lienzos se elogian los gestos virtuosos; pero también los gestos que pudieran ser perniciosos moralmente. El amor, que normalmente obedece a exigencias morales, reina aquí sin reproches y se representa en los preparativos que conlleva el sentimiento amoroso sin ningún tipo de reproche. Los pintores, por lo tanto, deciden lo que se tiene que admirar y lo que no, y según lo que decidan repercutirá en toda la sociedad.»

El arte de hoy en día parece haberse distanciado del individuo y de su universo ¿la pintura ya no está ahí para representarnos? ¿cuál sería el arte de nuestros días?

«Pienso que el arte visual ha distanciado sus relaciones con la vida cotidiana. Ha estado unido al mundo desde siempre; pero a partir de la Segunda Guerra Mundial. se ve una distancia clara entre las dos partes. Los artistas se encierran en su propia esfera y yo lo lamento mucho porque me encanta la interacción entre la sociedad y los artistas, ya sea en la literatura, en la pintura u otras disciplinas. Bien es verdad que es el cine, el arte que en este siglo está más cerca de nosotros y de nuestras costumbres actuales.»

Saltamos de siglo a siglo, pero seguimos con los gestos, y si hay en este momento uno del que todo el mundo está pendiente es el de los españoles desahuciados de sus viviendas que reclaman justicia ante los domicilios de los políticos: el escrache.

«Francia no está mucho mejor que España, estamos todos en el mismo barco; a pesar de esto, nunca había oído el término «escrache» en Francia no lo tenemos… Los entiendo, pero no hay que dejar caer toda la acción en manos de una muchedumbre indignada y colérica. Bajo el impacto de la indignación y de la cólera se pueden cometer actos que más tarde se podrían lamentar. Simbólicamente me parece que es justo, pero creo que hay que ser prudente porque la violencia puede prender rápidamente en cualquier momento y con ella no se obtendrán los cambios deseados.»

Para finalizar, Todorov nos recomienda dos ensayos: El Crepúsculo de Prometeo de François Flahault, que habla del sueño de crear nuestro propio mundo sin necesidad de la ayuda exterior. Una idea válida que puede resultar muy peligrosa. La gran utopía de Prometeo que significa dominar la historia.

El segundo ensayo: La Maldad Política/ Qué es y cómo combatirla de Alan Wolfe, es un análisis de la situación política del momento. Habla de los peligros de la guerra y el terrorismo. En Estados Unidos ha sido un choque para los medios bienpensantes que creían que el gobierno estaba llevando a cabo una buena obra. Este ensayo critica y plantea las causas y los medios para obtener soluciones.

Tzvetan Todorov, autor de Elogio de lo cotidiano

Elogio de lo cotidiano, de Tzvetan Todorov, Galaxia Gutenberg 2013

Autor

Jaime Pacios
Nací en Madrid, pertenezco a un ámbito en el que la cultura ha colmado por sí misma muchos de nuestros anhelos y nuestra forma de sentir la vida. La literatura, la pintura, el teatro, la arquitectura, el cine, la música… el ARTE en general, son términos muy ligados a mí. Estudié filología hispánica en la Universidad Complutense aunque los avatares de la vida me empujaron por el mundo de la comunicación. He tenido la suerte de trabajar en algunos de los medios más importantes de España y, aunque no soy experto en nada, me complace ser aprendiz de todo.

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