Tratos o la búsqueda de un lugar en el mundo

Tratos o la búsqueda de un lugar en el mundo

Por César Augusto Cair

Hay una obra clave para entender el pensamiento cervantino y su profundo conocimiento de la condición humana: Los tratos de Argel (o, también, El trato de Argel), escrita entre 1580 y 1582, justo después de los cinco años que estuvo cautivo en Argel, apresado cuando regresaba de la batalla de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”.

El ambiente de liberalidad y excesos que se vivía en Berbería (así se llamaba a los territorios costeros de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) contrastaba con la rigidez del catolicismo ortodoxo vigilado por la Santa Inquisición en España. Cervantes fue testigo directo de ese choque cultural y, a pesar de las pésimas condiciones de vida a las que estaba sometido, supo extraer provecho literariamente firmando esta ‘comedia de cautivos’ que inicia su malograda carrera dramática.

Los tratos se integra en la llamada literatura testimonial (tradición que se originó en romances, martirologios medievales y piezas bizantinas, que Cervantes modernizó al ser el primero en tratarla autobiográficamente y que llega hasta la actualidad -como puede verse en la obra de Primo Levi, Jorge Semprún o Imre Kertész por citar algunos ejemplos-) y, como tal, reúne dos características: el efecto terapéutico que supone relatar lo vivido (exteriorizar el trauma como desahogo) y la voluntad política de movilizar las conciencias (denunciar el hecho). Por esto último, Cervantes es considerado un autor comprometido, defensor de la dignidad y diversidad de razas y culturas, hasta tal punto de que fue uno de los impulsores de una ética que se abría paso en la época (Hominem occidere, non est doctrina tuere, sed est hominem occidere -‘matar a un hombre para defender una idea no es defender una idea, es matar a un hombre’-) y que culminaría, siglos después, con la Declaración de los Derechos Humanos (1948).

Ernesto Caballero, creando un texto nuevo inspirado en el cervantino, ha sabido recoger ese testigo. Tratos sitúa dentro de un centro de internamiento para extranjeros (CIE) la problemática actual de los que hoy podrían ser considerados ‘cautivos entre dos mundos’: los mal llamados refugiados (mal llamados así porque no parecen ser refugiados sino rechazados). Y efectivamente se da el paralelismo: sigue habiendo choque entre dos culturas, dos religiones y, en definitiva, dos formas de vida que realmente aspiran a lo mismo: ser felices, y, según Cervantes en su obra, a la felicidad en entorno hostil se llega a través del amor (otra forma de cautividad) si no hay dinero que compre libertades (la historia de los enamorados Aurelio y Silvia es el eje central de la pieza).

El montaje es sobrio, frío por su escenografía metalizada y simbólica (pasarela como metáfora de franja, frontera, fractura, tierra de nadie entre dos mundos), dinámico por la brevedad de las escenas y lo conciso del mensaje, volador en ensoñación cuando aparece el amor y los versos de Cervantes, espíritu siempre presente a lo largo de la obra, y firmemente sostenido por un reparto que ejecuta personajes claramente diferenciados en su emoción (dignidad y contención en Aurelio y Silvia -Prince y Jones-, frialdad e hipocresía en los funcionarios -Adeva y Gutiérrez-, empatía progresiva de la doctora con los internos -Irazábal- o brisa de aire fresco cuando aparece el gracioso Saavedra -Meñán-).

Cervantes es universal por varias razones y esta pieza refleja una de ellas: su pasmosa modernidad. Sigamos festejándolo.

Reparto y director de Tratos.

Reparto de Tratos.

Tratos, inspirado en Los tratos de Argel de Miguel de Cervantes. Dramaturgia y dirección: Ernesto Caballero. Reparto: Elton Prince, Astrid Jones, Chema Adeva, Carmen Gutiérrez, Ione Irazábal y Primo José Meñán. Se estrenó el 14 de septiembre en el centro Conde Duque de Madrid con la producción del CDN y Donostia 2016 en el marco del IV Centenario de Cervantes. Estará en cartel del 6 al 9 de octubre en el centro Tabakalera de San Sebastián.

Autor

César Augusto Cair
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, apareció en 1992 en la Guía de Jóvenes Artistas de la Comunidad de Madrid como poeta. Además de novelista y dramaturgo, dirige la compañía Fierabrás desde su creación en 2005, un grupo de teatro estable con el que lleva a escena sus obras y que se ha convertido tanto en exponente de un tipo de teatro alternativo madrileño como en taller de intercambio de técnicas y conocimientos entre actores. Desde 2015 es miembro del Laboratorio Rivas Cherif del Centro Dramático Nacional.

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