Tomboy (2011), de Céline Sciamma

Tomboy (2011), de Céline Sciamma

La cineasta francesa Céline Sciamma, ha escrito el guión y dirigido su segundo largometraje, al que ha titulado Tomboy, palabra inglesa que traducida al castellano significa marimacho. Suena mal esta palabreja tan cargada de connotaciones despectivas, y muy fuerte cuando la protagonista de Tomboy es Laure, una niña de sólo diez años.

Laure, estrena casa en un barrio de París, con su papá, su mamá embarazada y con una hermanita de seis años, que tiene una melena rizada que sujeta con coquetas pincitas y hace ballet. En cambio, Laure viste y lleva el pelo arreglado como un niño. Este es un hecho que choca, porque a los diez años se tiene poca libertad para vestir o elegir el corte de pelo.

Laure como Michaël en bañador con una amiga.

Su apariencia, y ser una desconocida en el barrio, es una oportunidad única de mostrarse como quiere ser, y parece que lo tiene muy claro a pesar de su corta edad: decide ser Michaël. Hace amigos, juega al futbol, escupe, porque le parece un toque muy masculino, y se pelea. Incluso llega a tener un inocente acercamiento amoroso con una niña, y en su empeño, Laure, no duda en amasar un pene de plastilina para poder lucir un slip de baño ajustado sin levantar sospechas.

Céline Sciamma cuenta una historia mínima en que nos muestra el proceso de asimilación o elección sexual de esta preadolescente, y lo hace de una manera tan sencilla que tiene mucho encanto. Retrata a su personaje en planos medios y cortos, para lograr más intimidad. La película expone más que cuenta, no tiene mucho diálogo, imagino que para que cada uno saque su propia conclusión.

El engaño de Laure, tiene las patas cortas, y quien primero lo descubre es su hermana, pero establece una complicidad que la permite hablar en la mesa y a sus padres de Michaël, contar sus proezas como si se tratase de una tercera persona. La pequeña está contenta de contar con un hermano mayor y lo prefiere a una hermana, porque así se siente más segura y más protegida. La complicidad de la niña choca con la aptitud  de los padres, que parecen no reparar que tienen en casa a una niña que se comporta y viste como un niño.

Laure, con su hermana y cómplice.

La película es muy sobria y se ve con mucha facilidad. El mensaje de la directora es claro y rotundo: la inclinación sexual viene dada y lo lógico es aceptar la que cada uno trae de fábrica. Pero a mi gusto, Sciamma sólo da el do pecho, provocando al espectador para que sienta rechazo con la actitud de la madre, cuando la pone a Laure un vestido de niña. Si existe la vergüenza ajena, es lo que se siente al ver a la niña más abochornada que si la obligase a salir a la calle desnuda, y la lleva de casa en casa para que todos sus amigos vean que Michaël es una niña, sin importarle nada, ni la vergüenza ni reparar por un momento en lo que realmente quiere Laure.

Zoé Héran es Laure y Michaël, rubia con los ojos azules y la piel muy blanca, pero con un carácter fuerte en su cuerpo quebradizo y delgado de preadolescente. Es la protagonista absoluta de esta historia. Sin duda, más que para ser contada es para ser vista, pero es casi fundamental para acercarse a una sala a verla saber el tema que trata, porque dentro del exquisito trato que da la directora al tema, y dejar un final abierto a la alegría, deja un cierto sabor amargo en la boca. Sciamma, nacida un 12 de noviembre de 1980, sabrá el por qué.

Tomboy (2011), de Céline Sciamma se estrena en España el 1 de mayo de 2013

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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