Tom en la granja, de Michel Marc Bouchard

Tom en la granja, de Michel Marc Bouchard

En la imagen el actor Gonzalo De Santiago,  Tom en la granja de Michel Marc Bouchard  Foto Manuel Toro Carmela 

Por Luis Múnoz Díez

“Antes de aprender a amar, los homosexuales aprenden a mentir. Somos unos mitómanos valientes”,

Michel Marc Bouchard.

Tom en la granja, de Michel Marc Bouchard, se estrenó con su título original Tom à la ferme, en el Théâtre d´Aujourd´hui en Montreal, Quebec, el 11 de enero de 2011. Desde esa fecha, la obra se ha traducido y representado con gran éxito por todo el mundo. El autor cuenta con cinco adaptaciones de sus obras al cine, de la de Tom à la ferme,  se encargó en 2013, el joven actor y director Xavier Dolan.  Su trabajo ha sido galardonado en festivales como Cannes y Venecia, y exhibida con tanto éxito, que de alguna forma desde el estreno de la película, Tom tiene la cara de Dolan.

 Tom en la granja de Michel Marc Bouchard Foto Manuel Toro Carmela Se ha estrenado en España el 2 de junio de 2016, en el Teatro La Cuarta Pared, de Madrid. Traducida por Line Connilliere y Gonzalo De Santiago, con dirección de  Enio Mejía, e interpretada por los actores: Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca, Gonzalo De SantiagoAlexandra Fierro.

La obra es un drama rural, en el que el ritmo vital lo marcan las cosechas y las estaciones. Sus moradores son meros agentes fecundadores, obligados a perpetuar la especie, para que cuiden de sus mayores y de la tierra. Los custodios de esa tierra trabajan por, y en contra, de su inclemencia. A la merced del estado del tiempo, que castiga o premia con una buena cosecha, una existencia en la que no se repara en nada que no contribuya a la supervivencia.

Al estar condicionados por lo que mande el cielo, se mira a él, y con esa mirada se busca a Dios al que se recurre y se le teme. Con esta estructura tan caprichosa como rigurosa, es fácil entender que no tenga cabida nada que se salga de la línea trazada, porque aún cumpliendo a rajatabla la norma, el resultado siempre pende de un hilo.

Por tradición y creencia religiosa, todo lo que no sea un macho y una hembra, no es factible, de su unión nacen los hijos que han de cuidar la tierra y sus progenitores cuando sean viejos, indispensable para su supervivencia familiar.

El ejercicio de la homosexualidad en estas sociedades, es como saltarse todo lo trazado, y no lo pueden consentir. Esa “desviación” de la llamada ley de Dios, por romper con el ciclo de la fecundidad, obliga a  todo el que sienta una inclinación homosexual a marcharse, después de asumir el amargo trago de  que no ser una persona grata. No solo para los vecinos, tampoco para tus hermanos, padre y madre, lo que supone un desgarro imposible de recomponer por años que se viva, y claro que justifica la mentira. No se puede vivir con la negación y la condena de quien más has querido y estaban llamados a quererte y protegerte, simplemente por ser como eres.

Michel Marc Bouchard, contrapone el mundo rural al de la ciudad, donde si bien la vida puede ser igual de difícil, pero las premisas para vivir son diferentes, y ni las heredades, ni el cuidado de los mayores dependen sólo de los genitales de uno.

Tom, al morir su novio publicista con el que vive en la ciudad, necesita algo donde asirse y busca el consuelo en la familia de este, compuesta por Ágata su madre, y Francis su hermano. La segunda dura noticia que tendrá que asumir Tom, es la de la negación, su suegra ignora su existencia, vivía esperando el día en que su hijo volviera a la granja, y les presente a su novia, a la que conoce por foto.

La función trata de la mentira, y de como para construir una falsa vida, no se precisa más que poner el nombre a una chica que aparece en la alquimia de una fotografía.  Con ese mero hecho, se establece una cortina de humo que oculta la verdad, y todos conformes.

La vida del muerto, como la de tantos otros homosexuales, no fue fácil y la renuncia a toda su vida anterior, más que una opción fue una obligación, y en su caso en especial.

Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca. Tom en la granja de Michel Marc Bouchard Foto Manuel Toro Carmela

Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca Foto Manuel Toro Carmela

Bouchard, ha escrito una pieza con una dramaturgia muy sólida, y no solo porque la oscura verdad se irá revelando a modo de thriller, y de algún modo acabará librando a todos los personajes de su culpa, porque absolutamente todos, son víctimas de una educación hilada con creencias y premisas falsas.

La madre, recibe a Tom, con los brazos abiertos, y sus palabras están trufadas con las de la Biblia en un símil de la resurrección de Jesús de Judea, y la de su propio hijo reencarnado en Tom. Un hijo que no se ajustaba a la creencia de como debería ser, y al resucitarle en Tom, encuentra un contrapunto positivo, con el hijo que se fue y Fran el que le queda.

Francis el hermano, sabe quién es Tom, y desde la noche que llega le aprieta las clavijas en un con un juego bien delimitado de que él es un macho y Tom una marica que hará lo que él diga, porque lo someterá con su fuerza física,  y con el desprecio y la ascendencia que se otorgan, los se creen conocer la verdad y contar con Dios de su parte.

En contra de lo que se podría esperar, Tom no se va de la casa pasado el funeral, y establece una relación con Francis, que en claves de machos de yo doy y tú aguantas, y el que más bruto sea gana, sería entendible, pero resulta curiosa que entre en semejante juego el educado gay de ciudad. Si hasta aquí la obra se sustentaba en la homofobia y la mentira. Michel Marc Bouchard, como en un resorte de mago, sorprende al espectador con una historia sado-maso y dependencia en toda regla, que es la que se establecen Tom y Francis, y hasta el final, con sorpresa, no queda claro quién es el más fuerte.

La obra en un acto de coherencia nos mostrará que si bien Ágata y Francis, no son un dechado de delicadeza, tampoco lo era el muerto, para corroborarlo aparece su supuesta novia, dispuesta a cumplir su papel, dejar contenta a la familia y liberar a Tom. Que a su juicio se ha vuelto loco.

El texto de Bouchard, nos vuelve a sorprender, y Tom tomará una decisión fraguada con idéntico patrón del primario Francis. La razón de por qué lo hace, si bien queda abierta,  el autor nos sugiere dos solidas posibilidades. Una podría ser, porque ha entrado en el juego que le inició Francis, y quiere demostrar quien ha ganado, o por un simple arranque de celos ante la relación sexual que se ve obligado a escuchar, encerrado en el maleteo del coche por Francis, entre éste y Sara.

Gonzalo De Santiago. Tom en la granja de Michel Marc Bouchard Foto Manuel Toro Carmela Alexandra Fierro

Gonzalo De Santiago. Foto Manuel Toro Carmela

Por qué mintió el muerto, es fácil de entender, conocido el panorama no podía hacer mucho más, pero dado el carácter que desarrolla Tom, hace pensar que con él no hubieran podido. De alguna manera se justifica el engaño en que viven todos porque hay veces que no se  hacen las cosas bien, pero es porque no las sabes hacer mejor.

Los responsables de la versión Line Connilliere y Gonzalo De Santiago, y su director  Enio Mejía, han corrido un gran riesgo, dado que el montaje se realiza cuando aún está  presente la adaptación cinematográfica, que ha sido un éxito de público y ha estado bendecida en los más prestigiosos festivales. Los personajes en la película, tenían una edad menor y el aspecto de los chicos estaba identificado con el de Xavier Dolan, Pierre-Yves Cardinal,  lo que suponía todo un reto para Alejandro Casaseca y Gonzalo De Santiago, pero para mí la elección de dos actores con una edad y un físico diferente es un acierto, y si bien al principio choca, tanto Casaseca como De Santiago, se apoderan de sus personaje hasta hacerlos suyos, marcando la diferencia al tener la versión que se nos presenta, un espectro dramático más amplio, que juega con toda la riqueza que permite caminar del puro drama a situaciones realmente cómicas, del golpe seco, al delicioso baile agarrado que se marcan Tom y Francis,  marcando con todo ello la diferencia con el estupendo thriller de Michel Marc Bouchard.

Yolanda Ulloa, interpreta a Ágata la madre, un papel muy rico, en que juega a saber y a no saber.  A oír, sin reconocer que ha oído, ajustándose perfectamente a las caídas, y a los vuelos de su imaginación. Ignorando que Tom y Francis, cuando se pegan no son sus hijos adolescentes. Si no que han establecido un juego con un componente muy especial. El papel se Sara es corto, pero muy ancho, porque devuelve a la escena la realidad sobre el muerto y su pareja. Alexandra Fierro, hace una recreación espléndida, de esa mujer que se conoce bien y tiene ambos pies bien anclados en la tierra. Es curioso que sea precisamente ese personaje, disculpar si no doy pistas, el que lo tiene todo más claro, realiza un vuelo rasante, llega ve y se va, dejando el suelo movido de madre, hijo, y de un viudo, posiblemente enamorado de nuevo o no.

Sin duda un buen trabajo.

Alexandra Fierro, Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca y Gonzalo De Santiago Intérpretes de Tom en la granja de Michel Marc Bouchard Foto Manuel Toro

Alexandra Fierro, Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca y Gonzalo De Santiago Intérpretes de Tom en la granja de Michel Marc Bouchard Foto Manuel Toro

Título Tom en la granja / Dramaturgia: Michel Marc Bouchard / Versión: Line Connilliere y Gonzalo De Santiago / Dirección: Enio Mejía / Intérpretes: Yolanda Ulloa, Alejandro Casaseca, Gonzalo De Santiago y Alexandra Fierro / Ayudante de dirección y regiduría: Manu Báñez  / Iluminación: Jesús Almendro / Escenografía: Alessio Meloni / Ayudante escenografía: Héctor Ayuso / Vestuario: Guadalupe Valero / Maquillaje y peluquería: Jorge Hernández/ Espacio sonoro: Nacho Campillo / Jacobo Aguirre/ Fotografía, diseño gráfico y cartel: Manuel Toro Carmela / Coreografía: Soe Pérez / Producción: Pasionarte S.L. y Pincheforn Producciones S.L.

Asistí a la función del 2 de junio de 2016 en Sala Teatro La Cuarta Pared, toda la información de fechas y horarios de funciones aquí.

Autor

Luis Muñoz Díez
Desde que me puse delante de una cámara por primera vez a los dieciséis años, he fechado los años por películas. Simultáneamente, empecé a escribir de Cine en una revista entrañable: Cine asesor. He visto kilómetros de celuloide en casi todos los idiomas y he sido muy afortunado porque he podido tratar, trabajar y entrevistar a muchos de los que me han emocionado antes como espectador. He trabajado de actor, he escrito novelas, guiones, retratado a toda cara interesante que se me ha puesto a tiro… Hay gente que nace sabiendo y yo prefiero morir aprendiendo.

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