Su pasatiempo favorito, de William Gaddis

Su pasatiempo favorito, de William Gaddis

su-pasatiempo-favoritoSu pasatiempo favorito es un ladrillo considerable (tochaco diría la Vane de Facebook) que cuenta la historia de Oscar Crease, un tío al que le hacen la trece cuarenta con su obra de teatro, principalmente porque existen Hollywood y el cine, el dinero y la ambición, que viene a ser la premisa del plagio y la estafa, si bien hay vuelta de tuerca; Crease remeda sin reparos para su artefacto de la filosofía griega del 400 antes de Cristo, es decir de Platón. Al fin y al cabo todo es escribir sobre lo inventado.

P: ¿Podría usted identificar de dónde proceden los párrafos que acabo de citar y compararlos con su obra?

R: Desde luego.

P: ¿Podría hacerlo, para que conste en acta?

R: Salta a la vista que es el primer libro de la República.

P: ¿Podría usted concretar un poco más?

R: El primer libro de la República, de Platón.

La comicidad de Su pasatiempo favorito contra la depravación y el vicio norteamericano del litigio es inapelable. Tres: Lo Que Sea. Y muchas risas.

  • El coche estaba estacionado. Al tocar el cable se encendió el motor y me atropelló.
  • Entonces hemos de suponer que estaba usted delante del coche. ¿Puedo preguntarle por qué señor Crease?
  • Porque al lado había un charco señor Gribble, y me pareció lo más prudente evitar la mezcla de agua y electricidad. Pero supongo que esto no viene al caso. El seguro cubre al propietario del coche ¿no es así?
  • Pero, según tengo entendido, usted es el propietario.
  • También soy la víctima señor Gribble. Y según creo, el procedimiento normal consistiría en que el seguro del propietario demandase al conductor pero…

Es una novela, con independencia de las demandas y litigios que la abordan, sobre la búsqueda (ilusoria, aparente) de la realidad en sentido categórico, verdad o palabra que siempre tiende a la fractura  en la próxima inculpación, en la próxima demencia, en un universo que viene a ser como el patio de un colegio (o el muro de Facebook): todo dios necesita hablar para sentirse importante, todo el mundo necesita hablar para lograr sus objetivos. No words no glory. Escuchar ya tal. Hay un mundo en que Dios es Eduardo Inda, Marhuenda o un poeta de Lavapiés. Su pasatiempo favorito tiene caos narrativo, la vorágine de esas novelas que son mucho más  histriónicas que menstruales, que son mucho más Evelyn Waugh que Sussana Tamaro, y William Gaddis pone su gran estilo de las pelotas y la competitividad humana a bregarse en la gran anécdota norteamericana del litigio, principalmente con unos diálogos brillantes que suponen un gran bombazo contra grandes mariconadas de nuestras series de la tele y nuestros libros contemporáneos made in los ayuntamientos. Por tanto, estamos hablando de una novela de gran desembolso narrativo y una vigencia espeluznante. Puta fuerza. Para comprender Su pasatiempo favorito es esencial entender que el liberalismo y la plutocracia nos quieren mucho y no dejarse llevar por la quinoa, el incienso de cannabis y cuatro follagatos que quieran destruirlo. Cuidemos el capitalismo como Gaddis, aunque solo sea por la gran literatura, la de vino blanco, espumoso, litigios, escritores vanidosos, putas, cafés parisinos y ostras.

  • Entonces Oscar, ya me contarás cuál es el problema porque yo no lo entiendo. Te atacas porque te han levantado tu obra y luego resulta que también te atacas porque la película no se parece en nada y encima quieres que te tomen en serio, vamos a ver…
  • ¡Qué te lo diga Harry! Todo lo que acaba de leerme está sacado de mi obra, desde las batallas hasta la cicatriz de la mejilla, anda, pregúntaselo pregúntaselo, si él me toma en serio, ¿no has oído lo de la cicatriz?

¿Justicia? La justicia se encuentra en el otro mundo. En este lo que hay son leyes.  Viene a ser la conjetura, la exposición pragmática de la novela, la abrumadora materialidad cuando abren los tribunales y cierran los bares de barra americana, antes de que seamos la angustia de Dostoievski o la sonrisa del padre de Messi.

Autor

Javier Divisa
Autor de la novela Tres Hombres para Tres Ciudades , su segunda obra ve luz bajo el título Valientes Idiotas. Sarcástico incansable desarrolla su tenacidad humorística en reseñas para Tarántula Cultura, donde también escribe una sección personalizada llamada Diario de un Paranoico , ejerce como columnista de opinión en el periódico El Cotidiano y es colaborador habitual en diferentes revistas de Suramérica. Aparte de lo anterior opina de todo en su blog janpath-broadway.blogspot.com.es y compagina la literatura con el negocio de la moda. Ha ganada algunos premios , todos sin la pertinente dotación económica y ha sido incluido en diversas antologías jóvenes autores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *