Sant Jordi BCN Film Fest. Cine, historia, colegios.

Sant Jordi BCN Film Fest. Cine, historia, colegios.

Por NACHO CABANA

Es relativamente habitual que los festivales de cine dediquen unas sesiones (generalmente las matinales de los fines de semana) a institutos y colegios con el noble fin de que generaciones venideras dediquen su tiempo a algo que no sea mirar compulsivamente el móvil.

El Sant Jordi BCN Film Fest incorpora en su mismo catálogo impreso las claves educativas y las asignaturas relacionadas de buena parte de las películas exhibidas. Si a esto le unimos que una de las estrategias del Sant Jordi BCN Film Fest para posicionarse en el (muy) abultado escaparate de festivales de cine de la ciudad condal (se solapa unos días con el D´Autor que también cubriremos en estas páginas) es centrarse (aunque no solo) en adaptaciones literarias, films que tengan como protagonistas a escritores o lectores y/o dramas históricos, la apuesta por inculcar en la escuela el amor al cine va mucho más de un simple maquillaje.

Tres películas con un interesante trasfondo histórico hemos podido ver en los primeros días del Sant Jordi BCN Film Fest.

En la película inaugural La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Mike Newell, el marco espacio temporal es solo eso: un marco para contar otra cosa. Resulta muy original que la trama de la película se desarrolle mayoritariamente en Guernsey, una pequeña isla inglesa sita en el Canal de La Mancha y efectivamente ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial y que puede servir como una experimento de cómo hubiera sido un Reino Unido nacionalsocialista.

El director de Donnie Brasco (1997), dirige el guión de Thomas Bezucha y Don Roos (que adapta a su vez la novela del mismo título de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows) con su habitual solvencia, manejando con soltura los dos tiempos narrativos; evitando caer, en el dibujo de los personajes locales, en una actualización de los personajes de aquellas estupendas comedias de la Ealig. Fantástico el cuadro actoral en el que destaca una Lily James que parece recién llegada de El instante más oscuro (2017) de Joe Wright sin necesidad de pasar ni por peluquería ni maquillaje.

7 días en Entebbe de José Padilha, el creador de la serie Narcos cuenta el (por otro lado ya llevado al cine y a la TV) secuestro de un avión en 1976 por parte de dos terroristas alemanes (pertenecientes a la banda Baader Meinhof) y dos palestinos para pedir la libertad de unos presos políticos presos en Israel. La principal preocupación del director de Tropa de élite (2008) es comprender a todas las partes implicadas; darle a sus justificaciones el mismo tiempo que sus acciones. El resultado es una narración poliédrica donde a los terroristas les cuesta moralmente llevar a buen término sus amenazas; donde el corazón del conflicto es comprendido por Yitzhak Rabin pero no por su antagonista Simon Perez que es quien finalmente ordena el ataque; y donde los palestinos, como siempre, llevan todas las de perder.

Padilha brilla más en la secuencias de acción, acertando plenamente al editar en paralelo el ataque final con una coreografía solo medianamente ligada a la trama. Bien Daniel Brühl y mejor aún Rosamund Pike. El mayor logro de 7 días en Entebbe es, a la postre, recordarnos que hubo un tiempo en el que hasta el terrorismo tenía una lógica. Endiablada, pero entendible.

En 1969 se desarrolla El escándalo Ted Kennedy de John Curran, película centrada en los acontecimientos ocurridos en la isla de Chappaquiddick, Massachusets por ende título original del largometraje. El único hermano vivo de JFK, y más que posible candidato a la presidencia de EE.UU se vio involucrado en un accidente de tráfico que le costó la vida a su acompañante, una secretaria con la que estaba en una fiesta junto a otras personas cercanas al clan. La actitud de Kennedy tras los hechos, si condujo o no borracho; si dejó ahogarse o no a la chica son algunos de los elementos con los que se podría haber construido bien una película sobre la inmunidad que gozan los poderosos cuando se ven involucrados en asuntos turbios, bien una denuncia del aprovechamiento político de la desgracia ajena.

Director John Curran arrives at the premiere of “Chappaquiddick” at the Samuel Goldwyn Theater on Wednesday, March 28, 2018, in Beverly Hills, Calif. (Photo by Chris Pizzello/Invision/AP)

Pero Curran prefiere la indulgencia a la ambigüedad; la admiración a la sátira. Y cuenta el suceso de marras pegado al punto de vista de Ted Kennedy y las repercusiones que en su carrera política tuvo el desgraciado incidente; importándole muy poco la vida de la secretaria muerta, una plebeya como tantas, al fin y al cabo. La película está correctamente interpretada por Jason Clarke, Ed Helms y una Kate Mara a la que parece que le ha birlado la suerte su hermana.

 

Autor

Nacho Cabana
Escritor y guionista profesional desde 1993. Ha trabajado en éxitos televisivos como COLEGIO MAYOR, MÉDICO DE FAMILIA, COMPAÑEROS, POLICÍAS EN EL CORAZÓN DE LA CALLE, SIMULADORES, SMS y así hasta sumar más de 300 guiones. Así mismo ha escrito los largometrajes de ficción NO DEBES ESTAR AQUÍ (2002) de Jacobo Rispa, y PROYECTO DOS (2008) de Guillermo Groizard. Ha dirigido y producido el documental TRES CAÍDAS / LOCO FIGHTERS (2006) presentado en los festivales de Sitges, DocumentaMadrid, Fantasia Montreal, Cancún y exhibido en la Casa de América de Madrid. Ganó el premio Ciudad de Irún de cuento en castellano en 1993 con LOS QUE COMEN SOPA, el mismo premio de novela en castellano en el año 2003 con MOMENTOS ROBADOS y el L´H Confidencial de novela negra en 2014 con LA CHICA QUE LLEVABA UNA PISTOLA EN EL TANGA publicada por Roca Editorial. Acaba de publicar en México su nueva novela VERANO DE KALASHNIKOVS (Harper Collins). Su nueva serie, MATADERO, este año en Antena 3 y Amazon Prime.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *